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Carina Mejías (Cs), presidenta de la comisión extraordinaria de Economía y Gerardo Pisarello en el Ayuntamiento de Barcelona para los presupuestos / CG

Nadie ‘se moja’ en el Ayuntamiento de Barcelona por los presupuestos de Colau

Todos los grupos de la oposición, excepto el PP, reservan su voto y emplazan el debate al pleno municipal del próximo viernes

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Ningún grupo se ha mojado en la comisión extraordinaria de Economía y Hacienda para debatir los presupuestos de Barcelona celebrada este viernes en el consistorio barcelonés. Todos los partidos, excepto el PP, han mostrado su reserva de voto con el que alargan la agonía de las cuentas para la ciudad hasta el pleno municipal de la semana que viene.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, necesita ya no apoyo a su proyecto, sino una abstención con la que se contentaría para no tener que recurrir a una cuestión de confianza, aplicada ya en los dos años consecutivos que lleva de mandato. Pero a juzgar por la sesión de este viernes, las negociaciones continúan exactamente en el mismo punto.

¿Acuerdo imposible?

Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde del gobierno de Barcelona en Comú, ha justificado que el gobierno empezase a negociar tarde por la situación excepcional que se ha vivido en Cataluña, con unas elecciones el 21D, antes de las cuales “no parecía fácil llegar a un acuerdo debido a la incertidumbre”.

También se ha avanzado a lo que puede ser el peor de los panoramas para el gobierno municipal: “Quizá el acuerdo no es posible, pero se ha de intentar”. Para todos los grupos, el peor pecado ha sido el de empezar a negociar tarde y a contracorriente, más que el contenido de los presupuestos en sí (muchos han hecho referencia al desconocimiento del contenido).

Convergencia en Común

También han mostrado su escepticismo hacia lo que han definido como un gobierno de Convergencia en Común tras los acuerdos entre Ada Colau y el exalcalde convergente Xavier Trias. La alcaldesa retiró una partida presupuestaria de 400.000 euros destinada a la conexión del tranvía como moneda de cambio para la abstención del PDeCAT.

“Este no es el presupuesto que nosotros hubiéramos hecho. Es el de un gobierno frena el progreso económico en la ciudad; es un presupuesto triste, sin ambición, que congela la economía y petrifica el gasto”, ha dicho Sònia Recasens en su intervención. Pero añadía una coletilla clave: hay margen para mover las prioridades.

Ciudadanos sorprende

La gran --o la única-- sorpresa de la sesión la ha dado Carina Mejías, líder de Ciudadanos, al mostrar su reserva de voto y no su voto en contra. “A día de hoy no sabemos cuál es el contenido”, ha argumentado, tras alertar que la marcha de las empresas tiene que tener una respuesta por parte de los presupuestos.

Su posición ha sido duramente criticada por Javier Mulleras, concejal del PP, quien augura que Mejías está facilitando un pase de balón a los grupos independentistas y a los comunes para evitar la cuestión de confianza. “Colau ha dejado de ser la aliada de Barcelona para ser la aliada del independentismo en Barcelona”, ha sentenciado.

"Filigrana legal"

Alfred Bosch (ERC) ha insistido en la falta de reuniones para dialogar acerca de las cuentas --“Y los encuentros en el ascensor no cuentan”, le ha espetado a Pisarello-- y ha tachado de “filigrana legal a espaldas del consistorio; osea, una alcaldada” si Colau recurre a la cuestión de confianza de nuevo.

Los socialistas de Jaume Collboni serán una de las piezas decisivas en el pleno del próximo viernes. Dicen no estar de acuerdo con el contenido de los presupuestos, pero cuando se gestaron aún formaban parte del gobierno municipal. Montserrat Ballarín ha criticao a la alcaldesa por negociar con ERC, primero, y PDeCAT, después: “Se han desdibujado tanto que se están borrando”.