Santiago Abascal y Pablo Casado, en campaña. Miembros de la derecha / EE

Santiago Abascal y Pablo Casado, en campaña. Miembros de la derecha / EE

Política

El PP asume que deberá luchar sin cuartel contra Vox

Pablo Casado, tras diferentes estrategias, se enfrenta ahora al partido de Abascal, que endurecerá los acuerdos suscritos en ayuntamientos y comunidades

5 diciembre, 2019 00:00

“Es un chico lleno de cualidades”. ¿De quién es la frase sobre Santiago Abascal, el líder de Vox? Es de José María Aznar en octubre de 2018, cuando el PP no esperaba en ningún momento que Vox pudiera amenazar su espacio político. Mientras los expertos señalaban que las opciones serían limitadas, porque no había electores en la extrema derecha, el PP entendía que los votantes de Vox volverían al PP, de donde surgieron. Pero ahora ese partido es ya una amenaza y el partido de Pablo Casado asume que la batalla será cada vez más cruenta, que el adversario de los populares se llama Abascal.

Esa cuestión afectará a toda la política española, y dificulta hasta lo imposible un posible acuerdo del PP con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, como reclama buena parte del mundo económico y político en Madrid. Esa rivalidad entre el PP y Vox se materializó este martes en la composición de la Mesa del Congreso.

Votaciones de "cinco contra cuatro"

Un nombre explica bien esa complicada relación: el vicepresidente cuarto de la Mesa es Ignacio Gil Lázaro, el hombre de Vox en el máximo órgano de gobierno del Congreso. Se trata de un viejo conocido, que ya formó parte de la Mesa entre 2004 y 2015. Entonces militaba en el PP. Elegido por la circunscripción de Valencia, es miembro del PP desde los tiempos de Alianza Popular, en 1980. Es esa parte del PP la que ahora está en Vox, junto con otros sectores sociales, motivados por diferentes cuestiones socioeconómicas. Ante ese fenómeno, ¿qué puede hacer el PP de Pablo Casado?

Albert Rivera y Pablo Casado, líderes de Cs y del PP / EFE

Albert Rivera y Pablo Casado, líderes de Cs y del PP / EFE

Con la elección de Gil Lázaro y ante la imposibilidad de los partidos de la derecha de establecer una estrategia conjunta, la Mesa del Congreso acabó con una mayoría muy favorable para el bloque de izquierda. De los nueve miembros, seis serán de ese bloque, tres del PSOE y tres de Unidas Podemos, contando con la presidencia, que ocupa la socialista Meritxell Batet. Dos son para el PP y uno para Vox. Según fuentes del PP, lejos de pronosticar mayorías constantes de seis a tres, señalan que habrá muchas votaciones de “cinco a cuatro”, aludiendo a la más que probable falta de acuerdo, en la toma de decisiones, con Vox, y, por tanto, a la más que segura alianza con los tres representantes del PSOE.

Endurecer los acuerdos

¿Qué quiere decir ese pronóstico? El PP de Pablo Casado, al margen de la figura de Pedro Sánchez, cree que existe un campo de juego amplio en el que puede coincidir con los socialistas. Son años de acuerdos de Estado, de relaciones en el Congreso, de compartir la experiencia de gobierno, pese a las diferencias que se muestran en las campañas electorales. ¿Pero qué les une con Vox?

El presidente de Vox, Santiago Abascal (c), junto al portavoz de la formación en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros (i), al secretario general del partido, Javier Ortega Smith (2d) y a laportavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio.

El presidente de Vox, Santiago Abascal (c), junto al portavoz de la formación en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros (i), al secretario general del partido, Javier Ortega Smith (2d) y a laportavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio.

El partido de Santiago Abascal se ha convertido en el principal problema de Pablo Casado. Él mismo ha señalado que al PSOE le interesa ese auge de Vox, para erosionar al PP. Pero el problema, según fuentes del PP, lo debe resolver el propio Casado. En ayuntamientos, como la misma capital española, Madrid, o en comunidades, como Andalucía, la Comunidad de Madrid o Murcia, el precio para sacar adelante medidas legislativas o los propios presupuestos serán ahora más alto. Vox ha visto que puede seguir creciendo.

El enemigo sale del PP

Una de las voces que más irritan al PP de Casado es la de Iván Espinosa de los Monteros, portavoz de Vox en el Congreso. Sin alterarse, sin alzar la palabra, señaló --tras las votaciones en el Congreso, y después de acusar al PP de haber permitido una secretaría más para Unidas Podemos— que a partir de ese momento se endurecería la posición del partido de extrema derecha: “A partir de hoy, nuestros equipos autonómicos y municipales serán más exigentes a la hora de llegar a acuerdos con el PP”.

Y la paradoja es él mismo: Iván Espinosa de los Monteros es hijo de Carlos Espinosa de los Monteros, un veterano hombre de negocios al que Mariano Rajoy le encargó que dirigiera el proyecto de Marca España, para compensar internacionalmente la propaganda que realizaba el independentismo principalmente en el mundo anglosajón. Es decir, el enemigo del PP sale del PP, y ahora, lejos de animar a sus dirigentes, como hizo Aznar y de ser comprensivo, como practicó Pablo Casado en la campaña electoral de las elecciones del 28 de abril, asume que debe encarar un largo ciclo de enfrentamiento político y electoral.

El bloque que se creía haber constituido con la manifestación de la plaza Colón en Madrid, para protestar por los supuestos acuerdos de Pedro Sánchez con el independentismo, se ha roto de forma precipitada. Ciudadanos se ha quedado con diez diputados y el PP está en la oposición sin posibilidades de buscar acuerdos con el PSOE, porque debe cubrir su espalda, con Vox encaramado a sus 52 diputados y con la voluntad de aprovechar todos los debates posibles para desgastar al PP.