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Tras el bloqueo que genera la candidatura de Carles Puigdemont (c) la alianza de los comunes de Xavier Domènech (i) y el republicano Oriol Junqueras (d) suena entre las posibilidades de un gobierno alternativo / EFE

Las posibilidades de un gobierno alternativo sin pasar por las urnas

El bloqueo parlamentario resucita la idea de un posible acuerdo entre los comunes, ERC y PSC que evitaría unas nuevas elecciones

31.01.2018 00:00 h.
3 min

La guerra entre ERC y Junts per Catalunya, unido al empeño de los nuevos convergentes en investir “sí o sí” a Carles Puigdemont, resucitó ayer la idea de un gobierno alternativo, sin necesidad de pasar de nuevo por las urnas.

La convocatoria de nuevos comicios solo interesa a JxC, PP y la CUP, no así a ERC, que teme una victoria de los convergentes aún más abultada, mientras que populares y antisistema se darían una segunda oportunidad, tras el batacazo sufrido el pasado 21D. Ciudadanos, formación ganadora de las elecciones, asume que ha tocado techo, por lo que tampoco le interesan unas nuevas elecciones, al igual que el PSC, al que ha pasado factura la división en bloques que ha generado el procés.

Evitarlas pasaría por plantear nuevas aritméticas parlamentarias alternativas a los independentistas. Así lo propuso ayer el líder del PPC, Xavier García Albiol, quien instó a Cs, PSC y comunes a mantener una reunión en la Cámara catalana para explorar nuevos escenarios. El realidad, Albiol lanzó un dardo a Ciudadanos, que prácticamente le ha fagocitado en Cataluña, pero que no tiene posibilidades de gobernar ante la negativa de los comunes a apoyar un bloque del que forme parte la derecha que ambos partidos representan.

Arrimadas descarta presentarse como candidata

Inés Arrimadas rechazó de nuevo presentarse como candidata, por lo que todas las miradas están puestas ahora en los comunes. Fuentes parlamentarias indican que ERC debería plantearse de nuevo una alianza de izquierdas con Catalunya en Comú y PSC. Una alianza que exigiría, cuando menos, la abstención de PP y Ciudadanos. Es decir, un ejercicio de generosidad hacia formaciones que no ganaron las elecciones y que obligaría a los republicanos a esconder por un tiempo la estelada, como hicieron durante el Gobierno tripartito (PSC-ERC-ICV), y centrarse en un mandato donde se anteponga la ampliación de su base social a la confrontación que caracterizó la anterior legislatura. La cena que Oriol Junqueras mantuvo meses atrás con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en casa del empresario Jaume Roures, estuvo cargada de intenciones.

La alianza de izquierdas también tiene una lectura municipal, dado que Ada Colau necesita afianzar su posición en el Ayuntamiento de Barcelona. No ha pasado desapercibido el apoyo de Xavier Domènech, líder de Catalunya en Comú, al aplazamiento de la investidura de Puigdemont acordada por el republicano Roger Torrent, presidente del Parlament.

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