Menú Buscar
Señal bilingüe, en catalán y castellano, del Ayuntamiento de Lleida / ARCHIVO

Queremos ayuntamientos bilingües como el de Lleida

14.05.2019 00:00 h.
8 min

Aunque durante mucho tiempo parecía imposible, actualmente constatamos con satisfacción que es factible tener un ayuntamiento bilingüe en tu ciudad. Observamos este nuevo estado de cosas en un ayuntamiento grande, el de Lleida. Aquí, en 2015, la cuestión lingüística dio un vuelco cuando Ciudadanos llegó a un pacto con el entonces alcalde socialista Àngel Ros. El PSC ha tenido en esta pasada legislatura 8 concejales y ha gobernado con el apoyo de los 4 del grupo municipal de Ciudadanos, liderado por Ángeles Ribes.

La introducción paulatina del bilingüismo en la administración municipal fue una demanda de Ciudadanos en el pacto que firmaron con el PSC al inicio de la legislatura. ¿Cómo se materializó esta demanda? Se trataba de que, paulatinamente, se introdujera el español en la administración municipal. Se empezó por que las páginas web de la Paeria y demás instituciones municipales tuvieran no solo versión en español, sino que también todos los formularios digitales estuvieran disponibles en ambas lenguas para que los ciudadanos y ciudadanas optaran por la lengua de su elección. A ello siguió el que los documentos físicos como los folletos informativos en las oficinas municipales también se encontraran a la vista en ambas versiones. Al mismo tiempo, empezaron a colocarse carteles con informaciones públicas también en castellano en algunas oficinas. A nivel oral, la entrada de Ciudadanos en Lleida supuso que se hablara también en español en los plenos del ayuntamiento, cosa que no se había hecho nunca, a pesar de que el PP había llegado a tener hasta 6 concejales en la Paeria.

En 2016 se publicó por primera vez el programa de la fiesta mayor en catalán y en castellano. También se pactó con el entonces alcalde Ros que este dijera algunas frases en español cuando hiciera la lectura del pregón. Estas dos acciones fueron un hito en Cataluña, podemos decir sin exagerar.

Para Ángeles Ribes, su partido ha roto muchos tabúes. Uno podría haber pensado que, si en algún lugar de Cataluña un ayuntamiento devendría bilingüe, este sería un ayuntamiento de las provincias de Barcelona o Tarragona. Pues no. Lleida es el pionero. Sin duda, Ribes y su equipo provocaron un gran estremecimiento cuando pusieron sobre la mesa sus demandas de bilingüismo. Hubo muchas protestas de los sospechosos habituales, es decir, Òmnium Cultural, ANC, Plataforma per la Llengua, ERC, PDeCAT y CUP. En seguida montaron manifestaciones de protesta y los partidos independentistas presentaron mociones para que el bilingüismo no prosperara. El argumento, el de siempre: el bilingüismo es un ataque al catalán.

El grupo municipal se mantuvo firme y la nueva situación empezó a normalizarse. Llegó 2017 y el programa de las fiestas volvió a ser bilingüe. El número de gestiones que la ciudadanía puede realizar en la lengua de su elección ha aumentado cada año. A ello ayuda el hecho de que el Ayuntamiento de Lleida ha estado siempre gobernado por el PSC y, aunque se seguía la política lingüística general de las administraciones en Cataluña, no se hacía con fanatismo. Por ejemplo, en el reglamento de usos lingüísticos, el documento que tiene todo ayuntamiento como normativa lingüística principal, se eliminó el término "preferente" referido al uso preferente del catalán por parte de la administración (sabemos que preferente en realidad significa único). Esta eliminación se llevó a cabo a partir de la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 y otras que se derivan de ella, la cual mantenía que el catalán debía ser la lengua de uso normal de las administraciones, pero no preferente. La consecuencia es que, en Lleida, por ejemplo, las señalizaciones públicas de tráfico ya son bilingües desde antes de 2015. Todo ello en conjunto va conformando un paisaje donde el catalán sigue siendo la lengua más usada pero donde también se usa el castellano. Es decir, la administración municipal refleja, por primera vez, la realidad social.

Ribes y su equipo dieron un paso más, inédito también, durante la pasada legislatura: encargaron una encuesta ciudadana para conocer la opinión de los leridanos y leridanas sobre los cambios en la política lingüística municipal. Por supuesto, nunca nadie antes había preguntado a la ciudadanía ilerdense por sus preferencias y opiniones sobre las lenguas de su ciudad. Ni a ellos ni a los del resto de Cataluña. La Generalitat ha investigado con grandes recursos cuántos hablan una lengua u otra, dónde, con quién, etc. Pero nunca ha preguntado, por ejemplo, ¿le parece bien que el catalán sea la única lengua vehicular? Todos sabemos la razón por la que antes los nacionalistas y ahora los independentistas no quieren saber lo que piensan y quieren los ciudadanos en el tema lingüístico.

La encuesta que se realizó sobre el bilingüismo municipal a 1.000 personas supuso un espaldarazo al buen hacer de Ciudadanos. El 66,4% respondieron que estaban de acuerdo con el uso de ambas lenguas en el espacio público; el 20,2% lo quiere solo en catalán; al 10,8% le es indiferente y el 1,7% lo quiere solo en español. Así, de forma gradual, sin aspavientos, de forma sensata, el español ha llegado a tener una presencia junto al catalán en Lleida y con la aprobación mayoritaria de la población. Es, indudablemente, la historia de un éxito.

En las elecciones del 26M el PSC podría revalidar la alcaldía, pero escoger como nuevos compañeros de viaje a una ERC previsiblemente fortalecida. Si hay acuerdo entre ambos partidos, no es difícil predecir lo que sucederá: drástica vuelta al monolingüismo. Así que nos jugamos mucho en el tema lingüístico. Necesitamos que se mantenga y consolide la experiencia bilingüe de Lleida, la cual podría además extenderse a otros ayuntamientos. Esperemos que sean muchos los que apuesten por este formidable programa lingüístico.

Comentar
leborgne 14/05/2019 - 16:35h
Excelente artículo, como suelen ser los de la autora. Ojalá las próximas elecciones no favorezcan una "inversión de alianzas" en Lleida y tengamos que ver al PSC de la mano de ERC que (como decía hace años un comentarista en este digital) debería llamarse DRC, porque de izquierda no tiene más que el nombre (basta recordar al inefable Heribert Barrera, un racista de campeonato)...
¿Quiere hacer un comentario?
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información