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Editorial de 'El País' en defensa de la inmersión lingüística en Cataluña / CG

'El País' y la inmersión lingüística

19.04.2019 00:00 h.
7 min

El diario El País publicó el pasado 16 de abril un confuso editorial de título Arma arrojadiza. A muchos lectores se nos atragantó el desayuno: el editorial pecaba de todos los males que el mismo editorial criticaba. Veámoslo en dos partes.

La primera parte se refiere a la educación en general. El editorial tacha las propuestas de Ciudadanos y del PP respecto a la educación de sectarias y divisivas. No hay duda de que en este tema hay una gran dificultad para forjar consensos entre los partidos mayoritarios. En España no ha calado la idea de que la educación no es de izquierdas ni de derechas, sino que se rige por principios propios. Desde la democracia, ha sido imposible consensuar en España una Ley Orgánica de Educación entre los partidos precisamente porque unos quieren una educación de izquierdas y otros, de derechas.

Es esta una realidad objetiva e insoslayable. Sin embargo, el editorial de El País señala a Ciudadanos y al PP como los únicos agentes de unas propuestas divisivas y sectarias mientras que no hace mención de cómo también el PSOE, cuando ha gobernado, ha hecho sectarismo con la educación. Si los partidos no se ponen de acuerdo en que este debería ser un tema de Estado es porque todos impiden el acuerdo. Para todos los actores políticos la educación es un arma arrojadiza, incluyendo no solo a los cuatro partidos nacionales sino también a los nacionalistas de las diversas comunidades.

Lo que impide ver las cosas como son es que estamos en periodo electoral y El País no quiere hacer ninguna crítica al PSOE. Por eso los sectarios son los otros. Y cualquier cosa que digan los otros será mala y nefasta.

Con ello llegamos a la segunda parte del análisis del editorial en cuestión. En un punto del texto se hace referencia a la inmersión lingüística y el adoctrinamiento.

“Ambos partidos (PP y Cs) abogan también por la utilización de la alta inspección para perseguir un supuesto adoctrinamiento difícil de determinar y que puede derivar en un intento de control ideológico de carácter partidista; y un tratamiento del castellano como lengua vehicular que no busca la convivencia sino la confrontación con otras lenguas cooficiales".

La inmersión y el adoctrinamiento, dos cuestiones importantes que son objeto de intensos debates y objeto también (el uso del castellano como lengua vehicular) de numerosas sentencias judiciales, todo ello es despachado de un plumazo por el editorial. Resulta que el adoctrinamiento es difícil de probar... cuando hay un informe de la Alta Inspección que da cuenta de ello. También el sentido común da cuenta de ello: no hay más que abrir un libro de Historia de Bachillerato del País Vasco, Cataluña o Baleares. Pero no, parece que lo del sesgo nacionalista en los libros de texto es una cuestión metafísica que jamás podrá llegar a ser elucidada. Ahora bien, si Ciudadanos y el PP quieren introducir cambios en los libros de texto, entonces sí, entonces ello "puede derivar en un intento de control ideológico de carácter partidista".

Respecto al español, Ciudadanos y el PP exigen que este sea también lengua vehicular en la educación. Para el editorial esta petición busca la confrontación. O sea que pedir bilingüismo es buscar la confrontación y seguir manteniendo el monolingüismo actual es convivencia. La gimnasia mental, a estas alturas, nos resulta muy, muy pesada.

Otra cuestión sería decir que la manera en que Ciudadanos y PP abordan este tema no es la mejor. Pero en el editorial no se nos explica nada en esta línea. No se nos dice, por ejemplo: la inmersión monolingüe en catalán es objeto de debate y se debe escuchar a todos, pero la posición del PP y Ciudadanos en este tema no contribuye a un debate sereno por esta y esta otra razón. No. Lo que hace es tachar la petición de bilingüismo escolar per se de ser contraria a la convivencia y si además la promueven estos dos partidos, será solo para crispar y confrontar.  

La inmersión como arma arrojadiza, efectivamente. Pero para todos, incluyendo al propio periódico. Hace pocos años El País tenía la puerta abierta al debate y al pluralismo en este tema. Entonces el diario acogió múltiples artículos de opinión y reportajes sobre la inmersión y el sesgo ideológico de los libros de texto. Había pluralismo de opiniones y los editoriales reconocían que la inmersión era objeto de debate y cuestionable en ciertos aspectos. Ahora, El País ha cambiado y más en campaña electoral. Quiere proteger al PSOE, que quiere proteger a los nacionalistas y la consecuencia de todo ello es que volvemos atrás en el tiempo: la inmersión es buena; quien diga lo contrario es un sectario y un facha. ¿Se ha desvanecido, para los tiempos venideros, la posibilidad de una crítica razonada y razonable a la inmersión en El País?