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Vicent Sanchis, director de TV3

Cómo decir 'exiliat' sin que se note

25.04.2019 00:00 h.
7 min

Como es sabido, la Junta Electoral Provincial de Barcelona (JEPB) prohibió recientemente a TV3, Catalunya Ràdio y demás medios públicos catalanes usar los términos presos polítics y exiliats por vulnerar la neutralidad informativa. El pronunciamiento vino después de una denuncia de Ciudadanos. A regañadientes, los medios de la Generalitat acataron la prohibición, pero enseguida se pusieron en marcha para tratar de burlarla. Ya que aparentemente no hay otros problemas en Cataluña, los dirigentes independentistas buscaron maneras de poder seguir usando sus términos partidistas para no decepcionar a los suyos y quedar como flojos.

La gran idea fue, en primer lugar, sustituir presos polítics por prisis pilitics, acto infantiloide que la JEPB también prohibió. Un camino quedaba cortado. Siguieron probando hasta que alguien cayó en la cuenta de que la institución adecuada para salir al rescate sería esta vez, no el Síndic de Greuges, auténtico especialista en defender al poder, sino que los salvadores serían el Institut d’Estudis Catalans (IEC). A fin de cuentas, ¿no era una cuestión lingüística la que se dirimía? ¿Quién mejor que la máxima autoridad sobre la lengua catalana para realizar una maniobra de tergiversación y permitir que los medios pudieran seguir con su ensoñación sobre exiliados y presos políticos?

El IEC se puso manos a la obra y pronto dieron con la supuesta solución. Los doctos representantes del IEC declararon el pasado 18 de abril que la JEPB iba equivocada y que los medios públicos de la Generalitat debían poder seguir diciendo exiliat cuando hablaran de Puigdemont y sus compañeros en Bruselas. Porque exiliat y exiliado… ¡no quieren decir lo mismo!

Los dirigentes del IEC, con su presidente Joandomènec Ros a la cabeza, blandieron la definición de exiliat del Diccionari de la llengua catalana (DIEC), tutelado por ellos, y, ¡sorpresa!, la palabra contiene un sentido amplio, “aquell que viu fora de la seva pàtria voluntàriament o per força”. ¿Voluntàriament? ¿Guardiola, por ejemplo, es un exiliat? Pues en la nueva definición, que encontramos actualmente en el diccionario online del IEC, así es.

Para el IEC todo es un malentendido. En español exiliado quiere decir “expatriado, generalmente por motivos políticos”, según el diccionario de la lengua española de la Real Academia. Para el IEC, la JEPB se lió porque usó la definición de la Real Academia. Deshecho el supuesto enredo, el IEC avisa de que Puigdemont es un exiliat con todas las de la ley --en catalán--.

En consecuencia, el IEC ha enviado una carta al director de TV3, Vicent Sanchis​, para avisarle de que tenía vía libre para seguir diciendo exiliats (para presos polítics todavía no han encontrado la manera). Varios medios, como La Vanguardia, El País y el Ara, entre otros, se hicieron eco de la intervención del IEC.

Lo que, sin embargo, omitieron los ilustres filólogos del IEC es que no hay más que consultar un diccionario que no ha sido retocado, como el diccionario de la Gran Enciclopèdia Catalana y leer la definición de exiliat: “Dit de la persona obligada per força a viure fora de la seva pàtria”. Omitieron que no hay ninguna diferencia realmente entre el significado de exiliat y exiliado. Lo único que hay es la voluntad de imponer la propia voluntad.

Así, esta es la jugada maestra. Hasta aquí llegó la inventiva para poder seguir diciendo exiliat y seguir alimentando la comedia. Ahora bien, difícilmente esta enésima tergiversación va a conducir a algo. La intervención del IEC ha sido de lo más burda; nadie puede creer que ahora exiliat también quiere decir vivir fuera de tu país de manera voluntaria. La JEPB lo ha ignorado. Ha sido ésta una intervención fallida. Pero no siempre es así ni mucho menos en el terreno lingüístico ya que, precisamente, alterar el significado de las palabras es una habilidad nacionalista. Dret a decidir, model de cohesió social, radicalitat democrática, règim repressiu... la lista es larga y conocida.

¿Qué significan las palabras? Como dijo el personaje Humpty-Dumpty en una de las partes más citadas de Alicia a través del espejo, de lo que se trata no es de qué significan las palabras sino de quién tiene el poder para fijar su significado, para fijar lo que ahora llamamos los marcos mentales.

El diálogo entre ambos personajes de Lewis Carroll esclarece perfectamente la entrada cambiada de exiliat en el diccionario del IEC:

-Cuando yo uso una palabra --dijo Humpty-Dumpty en un tono burlón-- significa precisamente lo que yo decido que signifique: ni más ni menos.

-La cuestión es --dijo Alicia-- si realmente se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

-La cuestión es --dijo Humpty-Dumpty-- saber quién es el que manda. Eso es todo

Podemos estar satisfechos de que, esta vez, a los independentistas no les haya salido bien la jugada y que un exiliat continúe siendo un exiliat, sin más.

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