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Ada Colau en su primer pleno municipal como alcaldesa de Barcelona en 2015 / EFE

Bilingüismo a tiempo parcial

25.05.2019 23:47 h.
8 min

Tengo los papeles en  mis manos y les voy dando vueltas. He leído los textos varias veces, y sí, estoy leyendo bien la propaganda electoral del PSC y de los comuns que me ha llegado a casa.

Ambos partidos envían propaganda electoral bilingüe.

El PSC, en un papel rojo, dice Tornem a ser Barcelona y por el otro lado, Volvamos a ser Barcelona, con sendas fotos de Jaume Collboni. Respecto a las elecciones europeas, lo mismo. Un papel-sobre blanco y rojo, con las fotos de Josep Borrell y Javi López. Los lemas, El nostre futur depèn del futur d’Europa, en una columna a mano izquierda y Nuestro futuro depende del futuro de Europa, a mano derecha. Le sigue la explicación en ambas lenguas.

La estrategia de campaña del PSC pasa por el bilingüismo allí donde pueden y creen que deben. Por ejemplo, la candidata socialista a la alcaldía de Sabadell, Marta Farrés, hace mítines en los barrios castellanohablantes de su ciudad donde se expresa en castellano. Sin embargo, cuando el PSC ocupó la alcaldía de Sabadell, en el anterior mandato hace ocho años bajo el liderazgo de Manuel Bustos y con Farrés de concejala, toda la comunicación institucional del ayuntamiento era en catalán. Pero ahora estamos en campaña y las cosas cambian.

Hay muchos ejemplos de las campañas bilingües del PSC. Volviendo a la campaña de Barcelona, yo misma fui testigo de este nuevo tratamiento de las lenguas por parte del PSC. Fue en la plaza Víctor Balaguer, en el Barrio Gótico, una plazoleta bella y tranquila para tomar un aperitivo los mediodías soleados. Llego a ella el pasado 1 de mayo y me encuentro con que unos técnicos están montando un discreto escenario y comprobando el sistema de sonido. Veo que será un acto de Collboni porque hay dos carteles en sendos stands a ambos lados del escenario: el logo del PSC y en uno de ellos se lee Volvamos a ser Barcelona; en el otro, Tornem a ser Barcelona. Curioso. Un acto pequeño, discreto, con poco público en una plazoleta poco conocida del Gótico, ¡con carteles bilingües! Alguien en el equipo de campaña debió considerar este tema importante incluso en un acto menor. Muy curioso. 

En cuanto a los comuns, ya hemos hablado en una entrada anterior que todo fue empezar la campaña electoral y Ada Colau se puso a hablar en español, cosa que no había hecho en cuatro años de mandato, a no ser que se encontrara en un acto donde era imprescindible usar esta lengua. Pero por voluntad propia o para representar a todos los ciudadanos y ciudadanas, nunca. Sin embargo, en campaña electoral, las cosas cambian.

Además de los videos en castellano en Youtube y los discursos bilingües en las plazas de algunos barrios de Barcelona, la propaganda electoral de Unidas Podemos-Comuns es bilingüe. Estimado vecino, estimada vecina; Benvolgut veí, benvolguda veïna, se lee en la publicidad electoral de Ada Colau, seguido de las promesas electorales. Bilingüismo escrupuloso: una cara en español, otra en catalán. Para las elecciones europeas, la publicidad de Unidas Podemos-Comuns que hemos recibido en nuestros domicilios sigue la misma pauta. Esta vez es Estimada ciudadana, estimado ciudadano; Benvolguda ciutadana, benvolgut ciutadà, a lo que siguen las explicaciones y promesas electorales.

La izquierda practica el bilingüismo a tiempo parcial. En las campañas electorales exclusivamente. El patrón lingüístico que observamos en la actual campaña municipal y europea fue el mismo que se usó en abril para la campaña de las generales. Pero terminan las campañas y es como si nada hubiera pasado. Ambos partidos vuelven a dar un apoyo total a la política lingüística nacionalista. ¿Asignaturas en español? De ninguna manera. ¿Comunicación institucional bilingüe? No hace falta. ¿Actos públicos bilingües? Oye, que no somos fachas.

Puro electoralismo, sin duda. Pero profundicemos un poco más en ello. Si ambos partidos de izquierdas abrazan el bilingüismo en campaña electoral, lo hacen porque son conscientes de una serie de cosas que, pasada la campaña, devienen para ellos objeto de amnesia. La primera razón para este súbito bilingüismo es que ambos partidos son conscientes de que una gran parte de sus votantes son castellanohablantes y que es altamente probable que a estos les guste que les hablen en su lengua. La segunda cuestión que subyace a la campaña bilingüe de la izquierda es querer evitar que los ciudadanos y ciudadanas cuya lengua materna o lengua de preferencia es el español se sientan excluidos. El uso del español junto con el catalán hace que todos puedan sentirse reflejados en las campañas. Finalmente, ambos partidos son conscientes de que si a una persona le hablas en su lengua, estará más dispuesta a escucharte y a votar por ti.

Vemos que hay algo aciago en la posición de estos partidos respecto a las lenguas de Cataluña. Son conscientes de que una parte de sus votantes quieren que les hablen en castellano para poder sentirse reflejados e incluidos en lugar de ciudadanos de segunda. Pero una vez ha pasado la campaña, todas estas cuestiones ya no importan. Y es que, para la izquierda, posicionarse siempre a favor del bilingüismo significaría enfrentarse a los independentistas y quedar tildado de pepero. Aunque en el fondo sepan (sobre todo el PSC) que las cosas deberían hacerse de diferente manera en el campo lingüístico, difícilmente tendrán el coraje de distanciarse de la política lingüística nacionalista. Solo cuando es muy necesario, cuando un número considerable de votos está en juego, entonces sí, entonces un político o política debe promover el bilingüismo. Pasado este apuro, bilingüismo ¿para qué?  Con lo bien que se está instalado en el monolingüismo. Así se mantendrán hasta las próximas elecciones de 2023.   

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