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Visitas de políticos a los presos independentistas. De fondo, el centro penitenciario Brians 1 / CG

Los políticos presos alteran el funcionamiento de las cárceles catalanas

La asociación de funcionarios de prisiones Marea Blava se queja del trato que reciben desde la administración, y reclaman soluciones para las circunstancias en las que se ven obligados a trabajar

8 min

La asociación Marea Blava, formada por funcionarios de prisiones de Cataluña, nació con la intención de separarse de los sindicatos y buscar una mejora de las penitenciarías, para sus presos y sus trabajadores, distanciándose así de las reivindicaciones sindiclaes clásicas. Pero desde que los políticos presos por el 1-O fueron trasladados a territorio catalán, se sienten desbordados. Principalmente, el departamento de comunicación, pero también en las prisiones, incluso en las que no hay políticos. 

Todo ello en un contexto de protestas y de necesidades de los funcionarios, que se sienten perseguidos por entidades subvencionadas por la misma administración que, dicen, les tiene desamparados. La falta de formación se une a la de inversión, lo cual ocasiona recortes que dificultan mucho sus labores. Y todo en pleno desarrollo del plan estratégico de la Generalitat, que altera el ritmo normal de trabajo de los funcionarios.

Pep Guardiola y Xavi Torres visitan varios políticos presos de Lledoners / TWITTER
El entrenador Pep Guardiola y el periodista Xavi Torres, visitando a los políticos presos de Lledoners / TWITTER

Como Pedro por su casa

Si algo tiene una prisión son sus estrictas normas a cumplir, que obligan a todos por igual. Y los políticos presos parecen tener un trato de favor en cuanto a régimen de visitas se refiere. Un ejemplo fue la entrevista de Risto Mejide a Raül RomevaEl presentador de Todo es mentira entró en Lledoners acompañando a una secretaria, diciendo que “viene conmigo”, y accedió al recinto sin pasar por el arco de seguridad, saltándose por si fuera poco una cola de 35 personas. Cuando se dieron cuenta, la estrella televisiva ya estaba dentro. Un hecho que indignó al jefe de comunicaciones del centro, que pidió su traslado de inmediato.

Risto Mejide en su visita a Lledoners para entrevistar al político preso Raúl Romeva / INSTAGRAM
Risto Mejide, en su visita a Lledoners para entrevistar al político preso Raül Romeva / INSTAGRAM

Este hecho no es algo que preocupe especialmente a Marea Blava, pero sí el que se paseen como Pedro por su casa. “No es normal que una visita salga del centro cinco minutos y vuelva a entrar como si nada. Aquí las normas son iguales para todos, y parece que encuentran nuevos apartados o hacen la vista gorda para quienes les interesa”.

A esto, se suman las incontables visitas de cargos sin alto rango. Es decir, los que no pueden ir cuando quieran. Vicent Sanchís, director de TV3, dirigentes de UGT, periodistas, familiares… una lista que nunca se acaba y que, al parecer, es frecuente con la administración catalana. “Si no, que se lo pregunten a Xavier García Albiol, que reclamó en el Parlament la lista de visitas a los políticos presos, pero nunca le llegó”, aseguran.

Arnaldo Otegi en su visita a los políticos presos de Lledoners / TWITTER
Arnaldo Otegi, durante su visita a los políticos presos de Lledoners / TWITTER

Esto irrita mucho a los demás internos, aunque saben que “si alguno de ellos se queja de tratos de favor hacia los políticos, o la lía lo más mínimo, acaba trasladado”.

Recolocación de presos

Marea Blava se queja de que “han trasladado a un gran número de funcionarios a esas cárceles para asegurar la seguridad de los políticos, dejando al resto con el personal justo”. Eso también ha causado numerosas denegaciones en cuanto a vacaciones, días personales o, incluso, bajas de paternidad por parte de la Administración.

Y al revés sucede con los presos. “Si un preso da problemas o genera conflicto político, lo trasladan de prisión”. Concretamente, a Brians 1, Brians 2 o Quatre Camins. Algo que se nota mucho con las presas, que disponen de menos módulos y más pequeños. “Las meten a todas en Brians 1, y tenemos el módulo saturado y a rebosar de conflictividad. Como no hay espacio, meten a las menos conflictivas con las que más”. Un hecho agravado tras el cierre, recientemente, de varios módulos y departamentos para mujeres.

Falta inversión

Cama quemada y baldosas sueltas en las paredes de una celda de Can Brians 1 / CG
Cama quemada y baldosas sueltas en las paredes de una celda de Can Brians 1 / CG

Desde el cierre de La Modelo en 2017 la administración prometió, por boca del entonces conseller de Justícia Carles Mundó, una inversión para el resto de prisiones catalanas de unos 26 millones de euros. Dinero que no ha llegado o “se lo han pasado por el forro”, como aseguran desde la asociación. Aunque son relativamente nuevas, la mayoría de las penitenciarías de Cataluña “tienen dañada su infraestructura y el mobiliario está, en muchos casos, en ruinas”.

A eso se le debe sumar la plaga de ratas, chinches y cucarachas que invaden estos espacios. La asociación de funcionarios asegura que “muchos de los internos se quejan de que les suben por la cara mientras intentan dormir”. Las imágenes a las que este medio ha tenido acceso prueban de la existencia real de estas plagas

Una de las cucarachas que campean por Can Brians 1 / CG
Una de las cucarachas que campean por Brians 1 / CG

La calefacción de algunos centros no funciona, o lo hace con intermitencias, y muchos de los presos no tenían hasta hace una semana una segunda manta para abrigarse. Y es que las cárceles no disponen ni de la ropa que, obligatoriamente, deben entregar a los presos “dejando imágenes, en el patio y en invierno, de presos aún con camisa, pantalón corto y chanclas. Lo puesto el día de su detención”.

Un par de ratas muertas en el suelo de una celda de Can Brians 1 / CG
Un par de ratas muertas en el suelo de una celda de Brians 1 / CG

Incluso han tenido que restringir el uso de papel higiénico por su escasez. Algo que no sorprendió a los funcionarios, que visten la misma ropa --ya raída-- de hace diez años. “Algunos se traen ropa de casa parecida a la del trabajo, porque los uniformes están rotos”, informan desde la asociación, que lamenta la falta de material básico como los guantes anticorte que, aseguran, “son vitales en su día a día, para nuestra seguridad y la de nuestros compañeros”.