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Imagen de la declaración ante el Tribunal Supremo, del presunto observador del 1-O y exparlamentario alemán Felix Von Grundbergm, junto al tradictor / EFE

El político alemán que visitó varios centros de votación el 1-O dice que no era observador

El exdiputado del SPD Felix Von Gründberg elaboró un informe sobre la jornada electoral para su partido, aunque asegura que pagó los gastos del viaje de su bolsillo

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El murmullo es incesante cuando la fiscal Consuelo Madrigal se desvía del eje en torno al cual debe desarrollarse el interrogatorio. Quien se sienta frente al tribunal, acusaciones y defensas en ambos costados, es el exparlamentario del SPD alemán Felix Von Gründberg. A su izquierda, un intérprete traduce sus respuestas, que no acaban de convencer a la representante del ministerio público e incluso se vuelven en contra de las tesis de la acusación. “¿Sabe que hubo seis policías heridos [en su intervención en el colegio Ramon Llull de Barcelona durante la celebración del referéndum del 1-O]?”, le inquiere Madrigal. “No conozco esos hechos, pero sí puedo confirmar que he visto a ciudadanos heridos”, contesta tajante el testigo.

El exdiputado ha sido interrogado durante cerca de dos horas en el salón de plenos del Tribunal Supremo. Es el primero de los testigos que deben desfilar ante los magistrados para aclarar si, como sostiene la Fiscalía, la Generalitat les contrató, a través del Diplocat, en calidad de “expertos” cuya misión iría dirigida a analizar el contexto político de Cataluña entre el 4 de septiembre y el 8 de octubre de 2017 desde la perspectiva del proyecto secesionista y la necesidad de organizar la consulta. “Con la presencia e intervención de los sedicentes expertos internacionales se pretendió dar una apariencia de normalidad a la votación y, al propio tiempo, ofrecer con proyección internacional un relato parcial de sus circunstancias y de su ilegalidad”, asevera la acusación pública en su escrito de calificación.

Visita a Junqueras

Se da la circunstancia de que, a mediados del pasado enero, el exdirigente del SPD se trasladó a la prisión de Lledoners para visitar al exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras y al exconsejero de Asuntos Exteriores Raül Romeva, encarcelados de forma preventiva en el marco de la causa del procés. “Me gustaría llamar la atención sobre el proceso político con mi visita”, puso de manifiesto Von Gründberg en su cuenta de Twitter, en la que llegaba a afirmar que “los tribunales han determinado que el delito de rebelión no está presente”.

Aunque advertida de la necesidad de ceñir su interrogatorio a lo que el parlamentario vio a las afueras de los centros de votación que visitó, Madrigal ha aprovechado su turno de intervención para preguntarle si, al término del 1-O, fue redactado un informe sobre la jornada, lo que arrojaría permitiría arrojar luz sobre el hecho de si los expertos acudieron como observadores internacionales. El testigo ha manifestado que, junto a otras personas que le acompañaron, elaboró un documento que después envió “personalmente a la dirección de mi partido político y creo que además compartí en Facebook”.

Las preguntas de Marchena

No ha tardado el presidente Manuel Marchena en interceder: “El articulo 708 vuelve a planear sobre la sala”, ha advertido en relación al precepto que permite formular al presidente del tribunal lo que las acusaciones no puedan preguntar. “Se ha centrado su interrogatorio en su presencia en los centros de votación y se están desbordando los términos de quién era dueño de esa prueba”, ha apuntado Marchena, aludiendo al abogado que ha propuesto a Von Gründberg como testigo, Benet Salellas, representante legal de Jordi Cuixart. “Si nos centramos, vamos por buen camino”, ha insistido el magistrado. El testigo no ha podido, por tanto, profundizar en el contenido del informe.

El exparlamentario, quien también ha sido interrumpido en varias ocasiones por Marchena cuando intentaba verter valoraciones acerca de por qué viajó a Cataluña --“es mi deseo que se encuentre un consenso democrático…”--, lo que ha llevado al magistrado a espetarle que “sus opiniones políticas son prescindibles”, ha asegurado durante su declaración que “nos encontrábamos allí por mero interés político y personal. La motivación era hablar con todas las partes implicadas, en ningún caso la prioridad era la observación o validación de la votación”, ha manifestado, señalando incluso que la consulta “no fue llevada a cabo por el Estado sino que fue una votación organizada civilmente. No había recursos económicos involucrados en este referéndum”.

Contactos con Puigdemont

De hecho, ha explicado que los costes de su estancia fueron “íntegramente” sufragados por él, “tal como suelo hacerlo en mis viajes”. “Quiero mantener mi independencia en este sentido y hablo tanto por mí como por el resto de mis compañeros”.

No obstante, ha sido a preguntas de Vox cuando ha reconocido que, durante aquellos días, estuvo en contacto con el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont así como con la del Parlament Carme Forcadell y con el exconsejero de Exteriores Raül Romeva, además de partidos como PSC, PP y Ciudadanos. Von Gründberg ha ido más allá al asegurar que “desde tiempos atrás me encontraba en un constante diálogo con miembros del Gobierno de la Generalitat. He llegado a conocer desde Jordi Pujol a todos los presidentes de la Generalitat".

Las defensas, al contraataque

Las defensas han buscado en Von Gründberg un aliado para echar por tierra las acusaciones de violencia apuntadas estas últimas semanas por la Guardia Civil. El testigo ha centrado su relato en la experiencia que vivió en el centro Ramon Llull, donde, según su versión, la Policía Nacional “irrumpió en el local rompiendo las puertas. Previamente había escalado las vallas y comenzó a despejar a la gente que había allí. En el siguiente centro, fui testigo de heridos que habían sido lesionados por proyectiles de goma y que fueron trasladados por ambulancias a diversos centros hospitalarios”.

También ha asegurado que se sintió “muy sorprendido” frente a la “contención” de los presentes, de quienes “no percibí una actitud violenta ni agresiva sino una admirable tranquilidad”. “Había varias personas reunidas mencionando su intención de acudir a otros centros de votación puesto que la policía había secuestrado las urnas”, ha continuado el diputado, quien ha asegurado que en el siguiente centro al que acudieron “un compañero sostuvo en su mano una bala de goma mientras en el suelo había casquillos. Las organizaciones civiles que organizaron la votación resaltaban mucho que en cuanto llegara la policía mantuvieran siempre la calma y se comportaran pacíficamente”. “Los ciudadanos mantuvieron una férrea disciplina”.

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