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Anna Gabriel, con el micrófono en la mano, señala a los policías desde la puerta de la sede de la CUP. A su lado, con camiseta blanca, Mireia Vehí / EFE

La policía abandona la sede de la CUP tras siete horas de asedio

Los miles de convocados por los antisistema celebran como un triunfo la retirada de los efectivos del CNP de la calle Casp

6 min

La calle Casp ha tenido un día agitado. Durante siete horas, el tramo situado entre las esquinas de Sardenya y Marina, donde está la sede de la CUP, ha permanecido cortado al tráfico por agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) que esperaban la autorización judicial para entrar en la sede del partido antisistema y buscar material relacionado con la organización del referéndum.

Sin dar explicaciones, los agentes se han retirado poco después de las ocho de la noche. No se sabe si responde al deseo de no dar lugar a enfrentamientos con los cupaires concentrados en la zona, más de 2.000, que habían llegado a rodear las furgonetas policiales situadas en la esquina con Marina y habían interrumpido el tráfico de este céntica vía. En ese caso, no es descartable que vuelvan a intentarlo de madrugada. O bien responde a que no han conseguido la orden judicial.

Siete horas de asedio

El caso es que el despligue policial, que se había iniciado poco después de la una del mediodía, ha dado lugar a una concentración que conforme iban pasando las horas se iba ampliado. Desde unas decenas de primera hora a los 2.000, como mínimo, que se habían concentrado a última hora de la tarde, a la salida de los trabajos. Las calles adyacentes recordaban el ambiente urbano de las celebraciones de la Diada, con numerosas personas --mayoritariamente jóvenes- que desfilaban ataviadas con motivos independentistas como las esteladas a modo de capa.

Estéticas okupas para personas que entonaban canciones como L'Estaca o consignas como "No pasarán" o "La calle siempre será nuestra" dirigiéndose e increpando a las decenas de efectivos policiales que acordonaban la zona. Durante una buena parte de la concentración el ambiente era festivo, semejante al de los encuentros de fútbol de los grandes equipos.

Una primera línea de antidisturbios, una segunda con agentes vestidos de paisano y con pasamontañas, que habían sido los primeros en llegar a la sede. Los portavoces de la CUP aseguraban que también había policías "infiltrados" entre los concentrados.

En las cercanías de esos cruces, aunque a una manzana de distancia, furgonetas de los Mossos d'Esquadra hacían guardia en previsión de intervenir para controlar disturbios callejeros.

La aparición de Anna Gabriel

Cuando la zona se empezaba a llenar de medios de comunicación y simpatizantes de la CUP , ha hecho acto de presencia Anna Gabriel, que ha sido recibida con gritos y cánticos por el resto de compañeros, aunque ha reconocido que no estaba muy enterada de lo que sucedía.

Hacia las tres y media se pudo ver a la diputada de la CUP dentro de la sede sentada en una mesa en donde se veía comida, de pica pica, y cartelería. Por la tarde, Gabriel se ha dirigido a los contrados desde la puerta de la CUP y algo después Mireia Vehí, subido en los contenedores de basura de la esquina con Marina, arengaba a los concentrados ante la mirada atenta de los agentes.

Los comercios

Los comercios de la zona también han participado de la agitación de calle Casp. Si bien los de la misma calle tuvieron que cerrar durante algunas horas, los de alrededor se vieron beneficiados.

Nunca antes un miércoles habían vendido tantas latas de cerveza, churros, bocadillos y comida envasada, muchos de los dueños dijeron haberse quedado “sin nada” tras la hora de comer.

Un incendios y más sucesos

Pero no todo lo que ocurrió en calle Casp este miércoles tuvo que ver con el 1-O. Sobre las cinco de la tarde cuatro camiones de bomberos invadieron la esquina de Casp con Sardenya por un incendio que se estaba produiciendo justo en un edificio a menos de 50 metros de la sede de la CUP.

El incendio en calle Sardenya con Casp en la tarde del miércoles / CG

Bomberos en calle Sardenya con Casp en la tarde del miércoles / CG

Los periodistas corriendo, hablando por teléfono, enviando información minuto a minuto fueron la postal que acabó de alterar la tranquilidad cotidiana de la calle. Aunque a medida que fue avanzando el día, aquellas pocas latas de cerveza se convirtieron en muchas más, y, como siempre ocurre en estos casos, el evento atrajo a todo tipo de personajes deseosos de fiesta.

Sobre las siete de la tarde la calle Casp entre Sardenya y Marina estaba totalmente colapsada: simpatizantes de la CUP llenando la calle y aceras. En las esquinas, cordones policiales de Policía Nacional y Mossos d’Esquadra en silencio y escuchando al coro de unos cientos de personas cantando Els Segadors, mientras levantaban esteladas, o cervezas.