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Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, en un acto de Podemos.

Podemos sufre una crisis aguda de crecimiento en el momento más inoportuno

La formación de Pablo Iglesias está inmersa en una lucha intestina por el poder mientras se multiplican las rebeliones de sus delegaciones territoriales

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Podemos se desgarra. La formación liderada por Pablo Iglesias no ha podido ocultar por más tiempo la grave crisis interna que padece, y ha estallado en el momento más inoportuno: justo cuando la formación morada pretende forzar al PSOE a un acuerdo de investidura que le permita acceder al poder.

Este miércoles han dimitido nueve de los 34 miembros del Consejo Ciudadano de la Comunidad de Madrid por discrepancias con la dirección de ese órgano. Aunque los modos oculten el fondo de la cuestión, Podemos sufre una crisis muy semejante a la que otros partidos han padecido en fases de crecimiento exponencial.

La desbandada se ha producido dos días después de la dimisión del secretario de Organización en esa comunidad y diputado en la Asamblea de Madrid, Emilio Delgado. El ‘número tres’ del partido en Madrid se fue dando un portazo: acusó al líder de Podemos en la comunidad, Luis Alegre, de estar “desaparecido” y de sumir al partido en una “parálisis”.

Iglesias y Errejón tratan de aparentar normalidad

La descomposición de Podemos en Madrid es la constatación de la guerra abierta existente entre dos sectores del partido: los fieles a Pablo Iglesias --en este caso, personificados en la figura de Alegre-- y los seguidores de Íñigo Errejón --entre los que se encuentran los dimisionarios--.

Tanto Iglesias como Errejón se han apresurado a desmentir en público que exista ninguna división, tratando de mostrar una normalidad difícil de defender. El líder del partido ha ironizado desde su cuenta de Twitter: “He mandado a Carolina Bescansa [secretaria de Análisis Político y Programa] y a Íñigo Errejón [‘número dos’ del partido] a Siberia a reeducarse por ¡disidentes!”.

Errejón --que horas antes admitió “diferencias” en el seno del partido-- le ha respondido: “Malas noticias para los que buscan excusas para la gran coalición de la restauración: con Pablo Iglesias, hombro con hombro”. Y este le ha tomado la palabra: “Hay algo que nunca nos perdonarán: no ser como ellos. Es un honor ser secretario general con vosotros a mi lado, compañero”.

Insinúan ser víctimas de una campaña de El País

Los colíderes del partido insinúan la existencia de una campaña orquestada por el diario El País para tratar de desestabilizarlos de cara a las negociaciones con el PSOE o a unas nuevas elecciones. Una tesis a la que también se ha apuntado uno de los pesos pesados de Podemos en Cataluña y diputado en el Parlament, Albano Dante Fachín, con una contundente entrada en su blog.

Lo cierto es que El País lleva varios días recogiendo en su portada de forma destacada los problemas internos de Podemos. Pero no es menos cierto que esos problemas existen y son graves.

Crisis territorial

Además de la lucha interna por el poder, el partido de Iglesias se enfrenta a una segunda crisis: la territorial. La dirección de Podemos no solo está siendo incapaz de actuar de forma homogénea con sus aliados electorales, sino que tiene a varias de sus delegaciones autonómicas patas arriba y en constante rebelión. Son los casos de País Vasco, La Rioja, Galicia, Cantabria y Cataluña --donde Ada Colau podría acabar fagocitando definitivamente la marca Podemos--, además del estallido de esta semana en la Comunidad de Madrid.

Este panorama deja a Iglesias en una posición de debilidad que, de momento, le aleja del tablero de juego donde en los próximos dos meses PP, PSOE y Ciudadanos tratarán de dar salida al atasco institucional en el que se encuentra la política española.