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Pedro Sánchez, del PSOE, y Pablo Iglesias, de Unidas Podemos, en una imagen de archivo / EFE

Podemos deja solo al PSOE en el Congreso pero le apoya contra Vox en Madrid

Las vacilaciones de los de Pablo Iglesias tras el acuerdo de gobernabilidad firmado con Pedro Sánchez auguran una relación altamente inestable entre ambas formaciones

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Unidas Podemos no se aclara en su relación con el PSOE. Mientras este mediodía los de Pablo Iglesias se abstenían en el Congreso ante el decreto del Gobierno para frenar la denominada república digital catalana promovida por Torra, minutos después apoyaban la reprobación del secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, en el Ayuntamiento de Madrid promovida por el PSOE junto a Cs por su posición contra las víctimas de la violencia machista.

Todo apunta a que un Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos no será fácil de gestionar, como casi a diario demuestran las profundas discrepancias entre ambas formaciones que les llevan a votar juntos una propuesta y desmarcarse de otra con pocas horas de diferencia entre ambas.

Apoyo de PP y Cs al Gobierno

La posición de Unidas Podemos en relación a la república digital catalana ha hecho necesario el apoyo del PP y Cs --a los que se ha sumado Ana Oramás, de CC-- para que el PSOE pudiera sacar adelante la convalidación del real decreto ley con el que desactivar el frente secesionista digital, el denominado Identicat (lo que incluye medidas urgentes sobre documentación nacional de identidad; identificación electrónica ante las administraciones públicas, y datos sobre la contratación pública y el sector de las telecomunicaciones, incluyendo la intervención de las páginas web).

Y es que entre los que han votado en contra del texto se encuentran los potenciales socios de los socialistas para lograr la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Es el caso de ERC, JxCat, PNV, EH Bildu y Compromís, además de la extrema derecha de Vox.

Podemos pide más garantías legales

Durante su intervención en el debate de la Diputación Permanente del Congreso, la ministra de Economía y Empresa en funciones, Nadia Calviño, ha defendido la constitucionalidad del decreto. Por parte del PP, la diputada Ana Vázquez Blanco ha criticado a los socialistas por buscar un acuerdo con los mismos independentistas contra los que se ha visto obligado a dictar este decreto en plena campaña electoral, y por no recibir ni siquiera el apoyo de sus futuros socios de gobierno. Una posición similar a la que ha mantenido el diputado de Cs Miguel Ángel Gutiérrez Vivas.

Desde Unidas Podemos han justificado la abstención con el argumento de que el texto necesita cambios para contar con mayores garantías legales. En todo caso, han mostrado su confianza en que estas propuestas sean tenidas en cuenta por el Gobierno a lo largo de la próxima legislatura. Mientras que JxCat ha tildado el decreto de "golpe de Estado digital", ERC ha calificado la medida de antidemocrática y Bildu ha denunciado que se trata de la "ampliación de la ley mordaza a las nuevas tecnologías".

De la mano en Madrid

En el Ayuntamiento de Madrid, en cambio, no ha habido ninguna fisura entre PSOE y Más Madrid --la marca blanca de Unidas Podemos en el consistorio de la capital-- para reprobar a Ortega Smith. Socialistas y morados han sumado sus votos a los de Cs para recriminar al portavoz de Vox en el ayuntamiento y secretario general de la formación por "sus boicots y su falta de respeto a las víctimas de la violencia de género". Un acuerdo del que se ha desmarcado el PP.

El grupo socialista presentó ayer la moción de urgencia para que se debatiera hoy. En el texto destacan que el acuerdo de mínimos que es la Ley de Violencia de Género, promulgada en 2004, ha estado siempre fuera de las luchas partidistas, algo que "ha saltado por los aires" con Vox situando la violencia contra las mujeres "en la trinchera de la confrontación partidista", en referencia a las reiteradas actuaciones de Vox en esa línea desde agosto pasado.