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Iñigo Urkullu, líder del PNV y lehendakari vasco, con Quim Torra / EFE

El PNV deja solo a Torra con el coronavirus: ¿Hay dos clases de nacionalismo?

Los neoconvergentes se alejan cada vez más de la estrategia de los peneuvistas, que sí abraza ERC, y que han pasado de criticar a Sánchez a acatar sus medidas sin renunciar a la independencia

10 min

Es un clásico. El PNV gesticula pero obedece. Y Quim Torra se queda en lo primero, es decir, solo en una deslealtad al Gobierno español tan irresponsable como improductiva. Ha vuelto a ocurrir con la crisis del coronavirus. Tras el decreto de estado de alarma, el lehendakari Iñigo Urkullu coincidió con el presidente catalán en criticar al Gobierno español por la supuesta recentralización de competencias que las medidas acordadas preconizaban.

Pero no pasó de ahí, pues el País Vasco firmó, junto al resto de comunidades autónomas, el documento a favor de la unidad de acción. Torra no lo hizo y ha seguido con su estrategia de confrontación y desgaste del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Cabe preguntarse si, a la vista de las diferentes reacciones ¿existe un nacionalismo bueno y otro malo? ¿Pura estrategia? ¿Quién sale ganando?

Odio hacia lo español

El profesor asociado de Sistema Político y Constitucional de la Universitat Barcelona (UB), Paris Grau, hace una rápida visión al pasado del nacionalismo vasco y del catalán. "El vasco nace con el odio hacia todo aquello que sea español: 'Antiliberal y antiespañol es lo que todo bizkaino debe ser' o 'El bizkaino es laborioso; el español perezoso y vago' o '¡Ya lo sabéis, Euzkeldunes, para amar el Euzkera tenéis que odiar a España!", en palabras de Sabino Arana. Pero con el tiempo, moderan su discurso y cambian algunos de los principios del padre fundador".

Por el contrario, añade Grau, "el nacionalismo catalán no nace con este odio. Ahora bien, en los tiempos en los que nos toca vivir, ha optado por mostrarse antiespañol. En estos momentos de emergencia sanitaria, social y económica, se presenta esta doble forma de relacionarse con todo aquello que sea español".

Proteger a la población y dar soluciones

El Gobierno del País Vasco, presidido por Urkullu, "no se ha mostrado amante y partidario de las acciones y medidas que el Gobierno de Pedro Sánchez ha implementado, pero sí es cierto que las críticas han sido pocas y han optado por hacer aquello que se espera de ellos: proteger a la población y dar soluciones".

Por el contrario, Torra "ha preferido entrar en la dinámica del desgaste, del victimismo y la crítica no constructiva. De los políticos se espera que aporten soluciones, no que generen problemas. Pero no debemos olvidar que, al final todo aquello que hace el Gobierno de la Generalitat es gesticular, hacer ruido. Saben que lo único que les queda es el teatro, porque hace tiempo que decidieron abandonar la vía del servicio público y la entrega a sus ciudadanos".

ERC en la línea peneuvista

Grau afirma que el PNV "hace tiempo que ha optado por ser útil a España, siempre que ello les dé un beneficio; pero no han olvidado su objetivo final: la independencia. Por el contrario, el espacio de JxCat, PDECAT, etc, ha optado por dejar de ser un actor que trabaje por la estabilidad de España, y sólo busca la confrontación y el desgaste. Ahora bien, sí que parece que ERC quiere jugar un papel relevante en la gobernabilidad del país, sabiendo que esto, a largo plazo, les puede ser rentable. ERC ha interpretado que le irán mejor las cosas si hace como el PNV. Ahora bien, los dos gobiernos, el catalán y el vasco, quieran o no, están sujetos, en estos momentos, a las mismas obligaciones que el resto de gobiernos autonómicos".

La lógica de la confrontación de Torra-Puigdemont

Gabriel Colomé, profesor titular de Ciencia Política en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), coincide con Paris Grau en el cambio de discurso del nacionalismo vasco durante esta crisis. "El PNV alzó la voz en el primer momento. Después pasó al espacio de colaboración". En cambio, "el binomio Torra-Puigdemont sigue en su lógica de confrontación. Torra habla como si fuera el presidente de un Estado independiente". En la línea de abundar en la idea de una "relación bilateral con el Gobierno español".

Para Colomé, lo que buscan los dirigentes neoconvergetes con esa actitud es "cohesionar y mantener activo a su electorado. El virus es más noticia que el procés e intentan no quedar en el anonimato". Pero advierte de que "esas salidas de tono pueden afectar a los votantes moderados".

"Hablar del 155 o de recentralización en estos momentos solo se entiende en esta lógica de confrontación. Lo normal seria ser solidario como el resto y acatar la Constitución porque estamos en un momento excepcional", concluye.

"Aunque Urkullu se vista de seda, nacionalista se queda"

Mucho más duro con el nacionalismo vasco se muestra el diplomático José Antonio de Yturriaga, autor del libro Cataluña vista desde fuera. "Pese a sus reticencias, por considerar el plan del estado de alarma como una invasión de las competencias de Euskadi, Urkullu, a diferencia de Torra, sí ha apuesto su firma en el documento, señalando que no iba a contribuir a una 'ceremonia de desacuerdo'. Es la diferencia entre el nacionalista bueno y el nacionalista malo". Pero, a su juicio, "aunque Urkullu se vista de seda, nacionalista se queda".

Recuerda que el País Vasco "siempre ha sido tratado de forma privilegiada por parte de los gobiernos de España a lo largo de la historia. Buena prueba de ello ha sido el tratamiento preferente que recibió en la Constitución de 1978". En el PNV "coexisten dos almas: la radical de la ortodoxia sabiniana y la liberal del posibilismo", dice Yturriaga. Y según prevalezca una u otra "queda condicionada su trayectoria política. Según Gorka Maneiro, el principal objetivo del PNV es mantenerse en el poder y, para ello, unas veces es independentista, otras autonomista y otras casi españolista. Es una maquinaria casi perfecta, que se mueve al unísono con la sociedad vasca".

Desencuentros anteriores

Los desencuentros entre PNV y Torra fueron muy evidentes durante la aprobación de los Presupuestos de Mariano Rajoy, la moción de censura de Pedro Sánchez --que Carles Puigdemont apoyó a regañadientes-- y su investidura. Pero hace tiempo que los expertos analizan la relación entre los nacionalismos vasco y catalán.

Un estudio universitario desmontó la teoría sobre la complicidad de las dos formaciones nacionalistas a lo largo de 30 años. Braulio Gómez (Universidad de Deusto) y Laura Cabeza (Universidad de Colonia) son autores del informe que lleva por título PNV y Convergència nunca fueron iguales. Una historia inacabada del uso estratégico del debate territorial, publicado por el Institut de Ciències Polítiques y Socials (ICPS), adscrito a la Universitat Autónoma de Barcelona.

Evolución de la estrategia territorial-social de PNV y CDC.
Evolución de la estrategia territorial-social de PNV y CDC / ICPS.

Ambas partes explotaron una supuesta comunidad de intereses --a través de una fracasada alianza llamada Galeuscat-- y la nueva Convergència intenta copiar el modelo bicéfalo del partido vasco, esto es, la separación de cargos institucionales y orgánicos. Una idea que Artur Mas ha readaptado de cara a las futuras elecciones catalanas, al defender un gobierno que gestione --Generalitat-- y otro en el exilio –Carles Puigdemont en Waterloo--.

Según estos profesores, la única vez que PNV y CDC han coincidido en estrategia nacionalista fue en las elecciones de 1990 en el País Vasco y en las de 2012 en Cataluña --año en que CiU abrazó el ideario independentista--, coincidiendo con una fuerte crisis económica que disparó las cifras de paro en ambas comunidades. En el resto de convocatorias, según concluyen tras un análisis pormenorizado de los programas electorales, ambos partidos han puesto el acento en el eje izquierda-derecha o en el identitario, en función de sus intereses. Es decir, que nunca hubo un efecto dominó entre las estrategias electorales de CiU y PNV.