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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, durante su comparecencia pública / CG

El plan de Sánchez para mantener el Gobierno de coalición frente al PP

El gran temor de Sánchez es que haya rebrotes de la pandemia, mientras Casado utiliza a sus presidentes autonómicos para desgastar al Ejecutivo, con la colaboración de Torra

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La prudencia es total. El equipo que asesora al presidente Pedro Sánchez quiere ir con pies de plomo. No desea cometer ningún error, o ninguno lo suficientemente grave como para echar por tierra todo el plan. Sánchez quiere iniciar un proceso de desconfinamiento gradual, y para ello insiste en el “cuadro de mandos”, y en la necesidad de que el Gobierno central lleve la batuta todo el tiempo, sabedor de la estrategia del PP. Y es que Pablo Casado ha dado instrucciones para ir desgastando al Ejecutivo de coalición, entre Sánchez y Pablo Iglesias, a través de los planes propios de las comunidades autónomas.

Ese es el punto de partida en estos momentos, cuando, por fin, el Gobierno español cree que puede ir abriendo la mano, después de seis semanas de confinamiento, y de sucesivos estados de alarma. La máxima preocupación es que se produzcan esos rebrotes y todo el plan se vaya al traste, según las fuentes consultadas. La angustia ya no es la de mantener a flote el Gobierno de coalición, a pesar de todos los intentos del PP y algunos círculos políticos y económicos en Madrid, que han dirigido todos sus ataques hacia Pablo Iglesias, y la posibilidad de que Unidas Podemos aprovechara la situación para imponer su programa ideológico.

Las indicaciones de Casado

Ese riesgo se cree superado desde el Ejecutivo que preside Sánchez. La siguiente “pantalla” que se quiere afrontar es la iniciativa de Pablo Casado de desgastar al Gobierno a través de sus comunidades autónomas. Más allá de los argumentos razonables sobre la necesidad de que cada autonomía, a partir de sus particularidades –de número de infectados, de capacidad productiva—Casado ha dado indicaciones para presionar todo lo que se pueda al Gobierno: desde el poder autonómico y también desde el poder local.

Y las autonomías gobernadas por el PP han respondido. Primero Galicia, a pesar de la oposición inicial de Alberto Nuñez Feijóo, que ha impulsado ahora un estudio propio de seroprevalencia del coronavirus, con una tanda inicial de 50.025 pruebas en la comunidad. Feijóo, en todo caso, tiene claro, y así lo defiende, que debe haber "un mando único", mostrando, a la que puede, algunas diferencias con Casado. Luego Andalucía, cuyo presidente, Juan Manuel Moreno, ha elaborado todo un plan detallado de desconfinamiento por sectores económicos, con el argumento de que es de las comunidades con menos afectados por el virus. Y también, y en paralelo, se ha sumado la joya de la corona, la comunidad de Madrid, con Isabel Díaz Ayuso, que, desde la contabilización de los fallecidos hasta los proyectos propios de desconfinamiento, es la punta de lanza para erosionar al Gobierno. En ese plan de los conservadores, destaca el verso libre del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, que mantiene un criterio propio y no quiere entrar en ningún choque con el Ejecutivo de Sánchez.

¿Dejar a Unidas Podemos?

A esas comunidades del PP se ha unido Cataluña, con el presidente Quim Torra, que insiste cada día en que la Generalitat deben tener las manos libres para la fase de desconfinamiento, reclamando, incluso, que no se aplique el estado de alarma. En el caso del País Vasco, su lehendakari, Iñigo Urkullu, pide “menos tutelas” e insiste en que Euskadi tenga mayor capacidad de maniobra, pero sigue al lado del Gobierno con la voluntad de colaborar.

El Ejecutivo de coalición de Sánchez es consciente de todas esas intenciones, de que el PP de Pablo Casado ha decidido esperar el fracaso del Gobierno, mostrando, al mismo tiempo, la idea de que quiere y puede cogobernar con el PSOE, si éste deja de lado a Unidas Podemos, algo que no puede permitirse el presidente del Gobierno en estos momentos.

Reconstrucción económica

Si en las próximas semanas no hay rebrotes en la pandemia, con un número de fallecidos cada vez menor –este domingo ya bajó de los 300, con menos de un 1% más de contagiados--- y las medidas de “alivio” del confinamiento van funcionando, Sánchez entenderá que el momento más grave para su Gobierno de coalición habrá pasado. Sí existe un cierto malestar sobre cómo gestiona Unidas Podemos la situación, con Pablo Iglesias dispuesto a aprovechar todas las fisuras comunicativas para mostrar que marca algunas políticas concretas, como la salida de niños a la calle, o la puesta en marcha de una renta básica temporal. Pero el equipo de Sánchez entiende que no queda otra que seguir adelante.

El problema y la esperanza al mismo tiempo, como admiten las fuentes consultadas, es que el Ejecutivo deberá contar con el PP en la posterior fase: la reconstrucción económica, junto a los agentes económicos y sociales. En ese momento se verá –tras el verano—hasta dónde está dispuesto a llegar Pablo Casado, una vez haya comprobado que el Gobierno de coalición sigue en pie.