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Una estudiante de universidad, en una imagen de archivo / EP

El plan de llevar la formación dual a la universidad se estrella con la burocracia

Las dificultades de interlocución con la academia echan a perder el programa de becas diseñado por el Talent Hub Institute

7 min

La propuesta: impulsar la formación dual en la universidad mediante un programa de becas privadas. El resultado: negativa total de la academia. El Talent Hub Institute, una organización de jóvenes directivos y emprendedores catalanes, lanzó la iniciativa en 2019 para estimular los intercambios entre el ámbito educativo y profesional. El proyecto ha corrido la misma suerte que la formación dual en la Formación Profesional (FP), que ha tardado cinco años en sentar sus bases normativas en la comunidad.

La entidad compartió, incluso, su iniciativa con Foment del Treball y con algunas agrupaciones empresariales que mostraron su interés por la medida. Sin embargo, fuentes de la patronal señala las "dificultades" para establecer un programa definido y perdurable por los problemas de interlocución con el entorno universitario. "Cuesta mucho aterrizar proyectos así y que tengan continuidad. Pero para Foment la propuesta es un punto de partida interesante", aclaran los interlocutores de la gran patronal catalana. 

Colaboración público-privada

La propuesta de la organizaciónde jóvenes presidida por Albert Milián pasaba por financiar con capital privado un sistema de apadrinamiento de alumnos a partir del tercer año de carrera. El apoyo consistiría en la contribución económica de los gastos del estudiante. A cambio, este prestaría unas horas de trabajo en la empresa y, una vez finalizada su formación, podría incorporarse a la corporación con un sueldo superior al de un becario.

La idea era terminar con el diálogo de sordos entre ambos mundos y avanzar en un modelo de colaboración público-privada. Lo cuenta el propio Milián: "A lo largo de la última década hemos detectado cómo muchos de los recién graduados han pasado de la universidad al mercado laboral con muy poca experiencia de prácticas en una compañía​. Empezar a buscar trabajo y que una empresa pueda requerirte un mínimo de dos o tres años de experiencia laboral te lleva a encadenar contratos poco deseables".

Imagen de archivo de una joven realizando labores de informática en una universidad / UPC

 

 

Imagen de archivo de una joven realizando labores de informática en una universidad / UPC

Solución a dos problemas

De ahí que la posibilidad de realizar unas "prácticas de largo recorrido" fuera una opción viable para atajar tanto la precariedad salarial como el escaso rodaje laboral. Una solución tanto para el aspirante como para la empresa que, de rebote, ayudaba a retener el talento gestado en el seno de las organizaciones --el plan se llamaba, precisamente, Keep the Talent--. Pero el proyecto se ha topado con las complicaciones burocráticas, sino el rechazo de una academia bunkerizada contra cualquier atisbo de "mercantilización", tal y como lamentan sus promotores.

Milián refuta esta tesis. "¿Mercantilizar? Todo lo contrario. Teóricamente todos los alumnos que acceden a la universidad lo hacen para tener buenos conocimientos y aptitudes para desempeñarlos el día de mañana en una empresa. Además, que una empresa apueste por un alumno permite que aquellos que tienen más dificultades económicas para acceder a un grado puedan permitírselo. Se trata de un win-win", argumenta.

Retraso en la FP

La dilación en los tiempos también ha afectado a la formación dual en la FP. Tras cinco años de duermevela, la Generalitat rescató en 2020 el proyecto definitivamente el año pasado y aprobó en julio la ley que ha dado luz a la Agència Pública de Formació i Qualificació Professionals. Este organismo debe velar por los contenidos de los ciclos que, según explicó el anterior Ejecutivo catalán presidido por Quim Torra, se acercarán a las necesidades reales del mercado. 

Pero la agencia todavía no ha podido desplegarse con plenitud por la interinidad política en que está sumida la región. La necesidad de coordinar los esfuerzos de los Departamentos de Trabajo, Empresa y Educación tampoco facilitan el desarrollo de una oferta formativa que responda a la demanda empresarial de personal cualificado con un alto perfil técnico.

Falta de avances

Como señalan fuentes del sector, los avances en esta convergencia formativo-empresarial ralean en Cataluña. "Hay muchos foros de interlocución y en todos se habla la prioridad de establecer una colaboración firme entre universidad y empresa, pero la realidad es que la mayoría de propuestas se quedan en el camino", señala un conocedor de estas negociaciones. ¿Hay proyectos concretos? "Se está trabajando con la Universidad de Barcelona intentando hacer un piloto. Hay sectores que ven necesaria la formación dual, sobre todo los estratégicos".

Desde el Talent Hub Institute también aportan ejemplos internacionales. Albert C. Mikkelsen, miembro del grupo y con experiencia de primera mano, señala que al otro lado del Atlántico son obligatorias las pasantías empresariales entre los estudiantes de ADE. Además, las instituciones financian a sus alumnos que prefieren enrolarse en una startup en vez de un trabajo tradicional, y también ofrecen los llamados Lab Courses, espacios donde los matriculados trabajan en un proyecto real. Iniciativas que, a la vista del fracaso por trasladar la formación dual a la universidad, todavía tardarán mucho en llegar.