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La portavoz del Govern, Patricia Plaja, durante la entrevista en TV3 en la que ha sido censurada por su escote / TV3

Plaja asegura que no le incomodó su escote, pero "sí que se hable de mis tetas"

La portavoz del Govern escribe un artículo sobre una polémica "que no he buscado"; no ve censura en TV3, pero admite que la decisión de tapar su pecho "no fue acertada"

6 min

La portavoz del Govern, Patrícia Plaja, ha escrito un contundente artículo sobre la polémica generada por la decisión de TV3 de tapar su escote en una entrevista. Asegura que no se sintió incómoda con su indumentaria, pero sí que se hable de mis tetas". Tampoco ve censura por parte de la cadena, pero admite que no fue acertado esconder su pecho pues, si no, no estaríamos hablando". Y advoerte de que "no podemos normalizar la presión estética que sufrimos todavía hoy las mujeres".

Plaja ha publicado un artículo titulado El escote no me incomodaba, esto sí, después de que en las redes sociales se criticara la decisión del programa en el que participaba, Els matins de TV3, de subirle la camiseta para tapar su escote.

"Y una mierda"

"Dicen que de cada crisis sale una oportunidad. Que deben aprovecharse. Cada vez que lo siento pienso lo mismo: y una mierda. Las oportunidades deben buscarse y se pueden encontrar sin tener que lidiar con un problema. El escote de la portavoz del gobierno no ha provocado ninguna crisis, pero sí una polémica tan absurda como evitable. No lo he buscado, no le he querido y no he contribuido a ello. Por eso hasta ahora no he dicho nada al respecto. Pero periodistas, y alguna que no lo es, piden desde entonces mi versión de esta polémica tan retrógrada como, desgraciadamente, demasiado repetida con protagonistas, siempre mujeres, todas involuntarias. Vamos.
La blusa escotada que elegí para ir a una entrevista en televisión no me hacía sentir incómoda. Escribir sobre mis tetas en este artículo, sí. Pero hablemos. Y que esto sirva para que mañana ninguna mujer tenga que dar explicaciones sobre el tamaño de su escote en particular o sobre su estética, en general".

"La blusa que me puse no me hacía sentir incómoda ni antes ni durante mi intervención. Tampoco cuando a media entrevista entraron a recolocarme el escote me sentí censurada. Porque no entendí qué pasaba y porqué estaba concentrada en intentar hacer balance de este primer año como portavoz, pero sobre todo porque quería anunciar que este verano se pone en marcha un nuevo formato que permitirá a cualquier catalana o catalán preguntar directamente al Govern sobre todos los temas que interesan y afectan a la gente. Y la portavoz, o sea yo, les responderá. '¿Se me ha visto un pecho?', pregunté mientras profesionales de vestuario me recolocaban la blusa. Nadie me contestó. '¿Se me han visto las tetas?', volví a repetir. Pero estábamos en directo y no había tiempo por las explicaciones que vinieron después y que ya son públicas. Alguien pensó, erróneamente, que no estaba cómodo y con la mejor de las intenciones intentaron arreglarlo. Y yo me lo creo. Pero la decisión no fue acertada y de eso ya no hay duda porque sino no estaríamos hablando".

Presión estética

"De cada crisis no sale una oportunidad, pero de esa polémica aprendiéndome que no podemos normalizar la presión estética que sufrimos todavía hoy las mujeres. Que debemos dejar de opinar del escote de la portavoz, y de la que no lo es, si no nos lo han pedido. Los comentarios no deseados sobre nuestros cuerpos, los senos, el peso, la talla del pantalón, el culo, la barriga, el color de las uñas, el maquillaje demasiado fuerte o inexistente nos avergüenzan, nos incomodan. Las que hemos tenido que pasar dentro de unos años seremos un saco de males o seremos una roca. Y los momentos de mirar atrás difícilmente nos harán gracia y, casi seguro, nos harán daño. Se acabó el período de gracia: ya no vale justificar que los comentarios son bien intencionados o que no habíamos previsto que pudieran ofender. ¿Sabes cuál es la mejor forma de no equivocarse en este tema? No decir nada. Nos vestiremos cómo queremos, sin pedir permiso ni esperar opinión.

Recuerda que, en 2008, Angela Merkel "llenó muchos más titulares que yo para llevar lo que algunos consideraron un escote inapropiado y provocativo en la inauguración de la nueva ópera de Oslo. Ninguna similitud entre ella y yo, demasiado entre donde estábamos hace catorce años y donde estamos todavía hoy cuando algunos ven un escote"