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Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde de Barcelona, en un acto público anterior / CG

Pisarello desoye a Millo y permitirá lazos y cruces amarillas en Barcelona

El primer teniente de alcalde de Barcelona subraya que "la libertad de expresión" es el principio que regirá el uso de calles y playas de la ciudad

23.05.2018 12:14 h.
3 min

Gerardo Pisarello desoirá al delegado del Gobierno, Enric Millo, y permitirá lazos y cruces amarillas en las calles de Barcelona. El primer teniente de alcalde de la Ciudad Condal ha señalado hoy miércoles, 23 de mayo, que la "libertad de expresión" es el principio que regirá la ocupación de calles y playas en Barcelona.

Tras los incidentes del lunes en la playa de Canet de Mar por las cruces amarillas independentistas, y el requerimiento enviado ayer martes por el delegado del Gobierno a los alcaldes catalanes para que retiren los símbolos políticos de la vía pública, el Ayuntamiento de Barcelona no se ha sentido interpelado. "En Barcelona rige la libertad de expresión en el espacio público y así seguirá siendo", ha respondido Pisarello al ser interpelado sobre el requerimiento de Millo.

"Convivencia"

A renglón seguido, el número dos de Ada Colau ha agregado que dicha ocupación callejera por parte del independentismo "debería coexistir con el principio de convivencia". Según el electo, "los pronunciamientos y protestas públicas no deberían violentar a ninguna parte de la ciudadanía", ha remachado Pisarello.

Ello no significa, no obstante, que el Ayuntamiento de Barcelona retire cruces de sus playas, si se plantan, o lazos amarillos de fachadas o mobiliario urbano. "En el edificio consistorial cuelga un símbolo amarillo por acuerdo de pleno, sin ir más lejos", ha recordado el teniente de alcalde.

Enfrentamientos en dos municipios

El posicionamiento del primer teniente de alcalde de Barcelona llega después de que la colocación de cruces amarillas en las playas catalanas provocara enfrentamientos ciudadanos en Llafranc (Girona) y Canet de Mar (Barcelona). En este último caso, el rifirrafe vecinal acabó con tres personas heridas.

Tras los episodios de choque verbal y físico entre partidarios y detractores de las cruces independentistas en las playas catalanas, los hoteleros exigieron ayer que el conflicto catalán no salpique a los arenales ni al turismo.