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Malversar y malgastar

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La pasada semana, en medio de la luna de miel entre el Gobierno y los independentistas del PDC, saltó la noticia de que Fiscalía, cambiando su criterio inicial, no acusaría de malversación de caudales públicos a los procesados por el 9N.

El argumento, basado en que las decisiones de gasto se tomaron antes de la suspensión del TC, no lo acabo de entender. ¿Significa que el uso inadecuado de fondos públicos necesita haber sido comunicado por algún tribunal para implicar un delito? Si es así, la figura de la malversación de uso habría sido derogada de facto.

Las ingentes cantidades (¿malversadas?) que nuestras instituciones dedican a fomentar la secesión va dando sus frutos y cada día son más los catalanes que se creen a nuestros Nick Farage o Boris Johnson

La consecuencia es que cualquier alto cargo o funcionario puede dedicarse a malgastar dinero público en lo que le apetezca, como de hecho hace el Govern, el Parlament y muchos ayuntamientos, y aunque nada tenga que ver con sus competencias.

Siempre que esté amparado por tratarse de una actividad que pretenda promover la secesión, que por lo que parece es una actividad que goza de carta blanca en todas las administraciones catalanas, salvo que el TC avise previamente de que la actividad debe suspenderse.

Esta semana hemos sabido que las ingentes cantidades (¿malversadas?) que nuestras instituciones dedican a fomentar la secesión va dando sus frutos y cada día son más los catalanes que se creen a nuestros Nick Farage o Boris Johnson. Por lo menos así lo afirma el CEO, en su barómetro de julio. Parece que algunos votantes de En Comú Podem, cabreados por el fracaso electoral, han decidido que prefieren ser compatriotas de Pujol antes que de Rajoy.

El CEO siempre me ha merecido una escasísima credibilidad (a sus “errores” siempre en favor de los partidos nacionalistas me remito). Pero el último barómetro constituye una auténtica tomadura de pelo. ¿Por qué? Porque yo no tenía ni idea de que Junts pel Sí se vaya a presentar a las próximas elecciones autonómicas. Y me imagino que ustedes tampoco.

A partir de ahí toda la encuesta está contaminada, más si cabe que habitualmente. Lo único que puede resaltarse es que los partidos independentistas, Junts pel Sí (60-62) y CUP (6), van a la baja, aún con la ficción de la candidatura unitaria y el habitual sesgo pro-nacionalista de la encuesta.

Por otra parte, En Comú Podem mejora respecto al 27S y alcanzaría entre 20-22 escaños. PSC y PP repetirían. Ciudadanos obtendría entre 18 y 21 escaños. De hecho, de cara a unas autonómicas --veremos si muy alejadas o no-- un tema clave será quién obtendrá la primera plaza no independentista, si En Comú o Ciudadanos.

Tengamos en cuenta que con PDC y ERC por separado el primer partido de Cataluña, como ocurre en las generales, puede volver a no ser independentista. Para Ciudadanos es esencial que el voto dual de parte de los votantes no secesionistas de izquierdas (los que votaron Podemos en generales y Ciudadanos en autonómicas) se mantenga. Para ello sería prudente que este partido reforzara su mensaje transversal para combatir su imagen de partido escorado al centro-derecha.