“Pero, ¿qué has hecho?”: La última pelea entre PDeCAT y la CUP

El convergente Lluís Corominas reprochó al antisistema Benet Salellas que invocara la ley del referéndum para citar a Puigdemont, en presencia de los portavoces parlamentarios

08.10.2017 00:00 h.
3 min
El presidente de JxSí en el Parlament, Lluís Corominas (i); el diputado de la CUP, Benet Salellas (c), y la diputada antisistema, Gabriela Serra (d), en la presentación este lunes de la ley de transitoriedad en el Parlament / EFE

De la euforia por el referéndum al pánico ante una declaración unilateral de independencia (DUI). El desmarque de PDeCAT de las posiciones rupturistas no ha supuesto una sorpresa para ERC y CUP, expectantes ante los llamamientos a la mediación y diálogo del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

Los avances en la hoja de ruta secesionista tras el 1-O han hecho aflorar las inseguridades de la nueva Convergència, donde dirigentes como Santi Vila, Marta Pascal, Artur Mas o Francesc Homs reculan respecto a una DUI que, por el contrario, exigen los antisistema.

El pasado miércoles, PDeCAT y CUP avivaron viejos rencores –nadie en la nueva CDC olvida que los antisistema vetaron a Artur Mas como presidente—y protagonizaron una pelea durante la reunión de la Mesa y la Junta de Portavoces. “Pero, ¿qué has hecho?”, preguntó airado el vicepresidente primero de la Mesa, Lluís Corominas, al diputado cupaire Benet Salellas. El motivo de la exclamación fue la decisión de Salellas de pedir la comparecencia del presidente Carles Puigdemont en el Pleno señalado inicialmente para el lunes, en base a la ley del referéndum, donde se prevé una “declaración formal de la independencia de Cataluña” en el Parlamento catalán tras la victoria del sí.

Ganar tiempo

“Corominas se enfadó con Salellas. Los convergentes querían ganar tiempo, pero la CUP les chafó el plan”, aseguran testigos de esa pelea. La mención de la ley del referéndum fue suficiente para que el Tribunal Constitucional, a instancias de un recurso de amparo del PSC, suspendiera ese pleno.

Finalmente, la comparecencia de Puigdemont será el martes y, en principio, se ha convocado con un enunciado muy aséptico. Lo que ocurra ese día es imprevisible. El presidente catalán deberá conciliar los intereses de su partido con los de ERC y la CUP. De entrada, parece difícil y todo apunta a una declaración, que no proclamación, de la voluntad independentista del pueblo catalán, así como del deseo de agotar las vías de mediación y de diálogo hasta llegar a una elecciones constituyentes. ¿Será suficiente para la CUP?

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