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Mas constata la impotencia del PDeCAT frente a Puigdemont

El PDeCAT utiliza el ‘caso Palau’ para tomar distancias de Artur Mas

La coordinadora Marta Pascal se desmarca de su 'padre político', contrario a la abstención que permitirá acusar a CDC, y marca oficialmente el perfil ideológico del partido

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La sombra de Artur Mas en la nueva Convergència ya no es tan alargada como hace unos meses. “Le doy un año al frente de PDeCAT”, aseguraba en julio una veterana exconsejera de la Generalitat tras el congreso de refundación de CDC.

Diez meses después de esa catarsis cerrada en falso, Mas sigue siendo presidente del partido, pero su influencia en las decisiones importantes en cada vez menor. Poco a poco, los nuevos dirigentes sueltan lastre de un pasado empañado por la corrupción, como se ha podido comprobar en el juicio del caso Palau. Es precisamente en este terreno donde se ha notado más ese desmarque.

Vía libre a la acusación

Según han explicado a Crónica Global fuentes próximas al PDeCAT, Mas era contrario a la abstención que, finalmente, ha hecho valer el Govern a través de su consejero de Cultura, Santi Vila, en el Consorcio del Palau de la Música para que se ejerza la acusación contra Convergència. Como se sabe, el expolio del Palau destapó la supuesta financiación irregular de CDC mediante el cobro de comisiones por adjudicación de obra pública.

Pascal, aseguran estas fuentes, hizo valer su opinión al respecto, tanto en el Parlamento catalán como en el consorcio.

Cuando Mas tomó posesión como presidente de la Generalitat en 2010, revocó la decisión del Gobierno tripartito de presentar acusación en este proceso judicial. Lo hizo nombrando a Margarida Gil --esposa del consejero de Interior, Jordi Jané-- directora de los servicios jurídicos de la Generalitat. Gil, que aparece en el sumario de las ITV (con Oriol Pujol como principal implicado), blindó así al nuevo presidente. Pero las cosas comienzan a cambiar.

"Movemos el barco a nuestra manera"

“Son movimientos suaves y constantes que configuran un estilo propio. Movemos el barco a nuestra manera”, afirman estas fuentes. El símil marinero, al que tan aficionado es Mas, no es gratuito.

Hace dos semanas, Marta Pascal también marcó perfil, tanto personal como orgánico, en una conferencia ideológica del PDeCAT en la que también estuvo presente Artur Mas. Fue ella, y no el expresidente de la Generalitat, la encargada de hacer pública la hoja de ruta del partido, muy decidido a pasar página del pasado ultraliberal y oscurantista de CDC y con el trasfondo de sus recientes palabras sobre la corrupción: “Me da asco”.

Guerra entre convergentes y republicanos

Marcar perfil, por tanto, de puertas para dentro. Pero también respecto a ERC, que había puesto contra las cuerdas a la nueva Convergència al desmarcarse en el Pleno del Parlament, donde votó a favor de presentar acusación en el caso Palau.

Tal como publicó este medio, esta cuestión jurídica ha provocado una guerra soterrada entre los socios de gobierno. “El acuerdo electoral de Junts pel Sí dejaba libertad a los integrantes de la coalición en esta materia. ERC, Demòcrates e independientes del grupo parlamentario de Junts pel Sí votaron sí a presentar acusación, ¿quién rompe la disciplina de voto?”, aseguran fuentes de ERC, hurgando en la postura de los convergentes. Por su parte, al PDeCAT no le consta que exista ese acuerdo y, de existir, pertenece a un pasado con el que no se identifica.