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El portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, la portavoz socialista Adriana Lastra y el diputado del PSOE Rafael Simancas

El PDeCAT en Madrid coge oxígeno tras el encuentro entre Sánchez y Torra

El grupo que encabeza Campuzano en el Congreso ve la posibilidad de recuperar el protagonismo perdido en la política nacional

11.07.2018 00:00 h.
4 min

Ni Mas ni Puigdemont. Ha sido el actual presidente de la Generalitat, Quim Torra, quien ha ofrecido un balón de oxígeno a la formación que lidera Carles Campuzano en el Congreso de los Diputados. “Hay optimismo en el grupo que no se veía en los últimos cinco años”, explican fuentes del partido.

El PDeCAT en Madrid ha mantenido siempre un discurso más posibilista que el del núcleo duro de Puigdemont en Barcelona. La última vez que Artur Mas visitó Madrid en calidad de presidente catalán fue tajante en la posterior rueda de prensa en Blanquerna sobre la imposibilidad de acuerdo con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Un enrocamiento de posturas que se repitió tiempo después, con la visita del president Puigdemont en la Moncloa.

Hilo de esperanza

Los diputados que llevan años en el Congreso han visto cómo el peso  de la formación se ha ido reduciendo hasta el punto de quedarse sin grupo propio tras no alcanzar en las últimas elecciones generales el 15% de los votos en todas las circunscripciones.

Ahora, dos años y tres meses después de esa visita, Torra ha cambiado el discurso. Habló de “un hilo de esperanza” que se abre con el nuevo Ejecutivo socialista. Un “hilo de esperanza” al que se aferran en el PDeCAT de la Cámara Baja para volver a ser influyentes en política nacional. Es decir, para recuperar el patrimonio de la antigua CiU con el que siempre se han sentido más cómodos los dirigentes con escaño en Madrid.

“Normalización”

Pascal Campuzano fueron dos de las figuras claves para que prosperase la moción de censura contra Rajoy y los ánimos entre los diputados nacionalistas durante el discurso de Torra en la Blanquerna eran evidentes. Ven una vuelta progresiva al autonomismo, por mucho que el sector más convencido del independentismo --como los autodenominados comités en defensa de la república (CDR)-- hayan criticado ese acercamiento entre ambos Ejecutivos con la proclama de “dimisión o república”.

El idilio de Sánchez y Torra, no obstante, se limita a la “normalización” de las relaciones y en la reactivación de la comisión bilateral. Desde las filas socialistas insistieron en esta "normalización" para marcar distancias con el Ejecutivo anterior. En la misma línea, el PDeCAT quiere recuperar cierta normalidad institucional. Un punto en el que coinciden con ERC y en el que ha insistido varias veces su portavoz en la capital, Joan Tardá.

Torra, de cara a los suyos, saca pecho del “reconocimiento mutuo” que han logrado en Madrid, pero desde el PSOE y el sector más moderado de los posconvergentes se limitan a “buscar soluciones” a un contencioso político que lleva ocho años en marcha. Y que, con el cambio en la Moncloa, ahora tiene en el jefe de Estado, Felipe VI, su principal adversario.