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David Bonvehí y Maria Senserrich en una reunión de PDECat / PDECAT

El fallo que dejó a PDECat sin grupo propio en el Parlament

Los neoconvergentes perdieron su oportunidad en enero con el relevo de Torra por Senserrich, pero entonces todavía había esperanza de conciliación con los duros de Puigdemont

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Todos los caminos emprendidos por PDECat conducen a su independencia de Junts per Catalunya. Las cosas se precipitaron este verano. ¿Demasiado tarde? Los cuatro diputados de este partido liderado por David Bonvehí ya han ejercido la libertad de voto en el Parlament, pero han renunciado a tener grupo propio, lo cual se traduce en más presencia parlamentaria y mediática, y una mejor financiación. ¿Están a tiempo? “Ahora no tendría sentido”, explican los herederos de CDC.

En enero, cuando Quim Torra perdió el escaño tras ser inhabilitado por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), se designó como sustituta a la siguiente candidata en la lista de JxCat, Maria Senserrich, exportavoz de PDECat. Fue entonces cuando este partido pudo crear un grupo propio. El reglamento del Parlament establece que para ello se necesitan cinco diputados, que este caso hubieran sido Senserrich, Marc Solsona, Lluís Font, Montserrat Macià y Narcís Clarà.

Fórmulas de conciliación

Pero en aquellas fechas, Bonvehí y Puigdemont negociaban una fórmula de conciliación. Por ello, Senserrich renunció finalmente al escaño como expresión de solidaridad con Torra. Un gesto que hizo suyo todo el grupo de Junts, de forma que, en la actualidad, en lugar de los 34 escaños ganados en las elecciones de 2017, Junts tiene 33.

Dicho de otra manera, PDECat perdió entonces la oportunidad de tener grupo propio, pero todavía había esperanza de reconciliación entre ambas partes.

Purga en el Govern

Hasta que los duros del expresidente llegaron a la conclusión de que PDECat suponía un lastre para su proyecto independentista unilateral, hasta el punto de propiciar una purga en el Govern, que se saldó con la salida de tres consejeros, Mariàngela Vilallonga, Àngels Chacón y Miquel Buch.

Chacón era el último bastión que le quedaba a PDECat en el consell executiu, pues era la única consejera que no rompió el carné del partido, a diferencia de Meritxell Budó, Damià Calvet, Jordi Puigneró y Miquel Buch, aunque en este último caso, de nada sirvió esa exhibición de lealtad a Puigdemont.

Llegados a un punto de no retorno ¿por qué no se escenificó el cisma parlamentario? “Pudo ser, pero ahora no tendría sentido en una legislatura a punto de concluir”, explican desde el partido.

Primarias en PDECat

Las elecciones catalanas se celebrarán previsiblemente el 14 de febrero y PDECat acaba de arrancar su proceso de primarias para elegir al candidato a la presidencia de la Generalitat, un paso decisivo hacia la ruptura con Junts per Catalunya, el nuevo partido de Carles Puigdemont. Para los miembros del espacio convergente, hubo un antes y un después en esa lucha cainita: la demanda presentada por PDECat contra el partido del expresidente por apropiarse de la marca electoral de JxCat. Una marca que Puigdemont podrá utilizar de momento, ya que la juez ha desestimado la aplicación de medidas cautelares presentada por PDECat a la espera de sentencia.

Puigdemont subestimó PDECat, que ahora deberá decidir si busca una alianza electoral con el Partit Nacionalista de Catalunya (PNC) que lidera Marta Pascal. Consciente de que su partido no remonta --tiene 4.100 militantes de los que solo 1.000 acudieron a votar en el congreso del pasado fin de semana--, el de Waterloo pidió a Artur Mas que intercediera y convenciera a PDECat para integrar una lista conjunta como independientes. Hasta ahora, ha recibido un no por respuesta.