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Artur Mas y Carles Puigdemont, en la clausura del congreso de refundación de CDC.

Partit Demòcrata Català: La cara B de una refundación cosmética

CDC cambia de nombre, pero no de liderazgos, tras un cónclave donde se han visualizado las estratagemas del viejo partido y una única oposición ejercida por Germà Gordó

María Jesús Cañizares
4 min

Ha sido un congreso con mucha nocturnidad y alevosía. Nocturnidad porque los momentos álgidos se han vivido de noche. El motín de la militancia contra los nombres del nuevo partido propuesto por los organizadores se produjo a última hora del viernes, mientras que la conspiración de Artur Mas para que su presidencia bicéfala lograra esquivar la incompatibilidad de cargos tuvo lugar en la madrugada del domingo. Alevosía porque tras un proceso aparentemente democrático en el que las bases debían tener la última palabra, la refundación ha estado orquestada por el aparato convergente.

Organigrama

Mas no solo se ha investido como presidente del nuevo Partit Demòcrata Català (PDC), sino que ha logrado imponer un organigrama en el que no hay secretario general, pero sí un coordinador del partido. Un cargo que ya experimentó la vieja CDC cuando Oriol Pujol tuvo que apartarse de la secretaría general al estallar la trama de las ITV. El ungido es Jordi Turull, el dirigente en el que Mas siempre quiso depositar las riendas de la nueva formación con toques muy americanos, tanto en el nombre –de sobra es conocida la fascinación que los dircom de CDC por las campañas estadounidenses-- como en la designación de una vicepresidencia que ocupará Neus Munté al estilo Hillary Clinton.

Dejes autoritarios

Pero ahí está Germà Gordó, exhombre de confianza de Mas, para hacer frente a esos dejes autoritarios, cosa que de momento no han hecho otras corrientes internas, que han intentado hacerse valer tímidamente durante este cónclave, pero que finalmente han tragado con varios asuntos espinosos. Los liberales de Marc Guerrero y los socialdemócratas de Josep Rull han salido satisfechos del congreso, sabedores probablemente de que sus sectores estarán representados en las doce plazas de la futura ejecutiva de PDC. Hay tiempo hasta el miércoles para presentar candidaturas de cara al 23 de julio, fecha en la que se votará esa nueva dirección transversal.

Pacto transversal

Marta Pascal y Mercè Conesa están llamadas a tener un lugar en ese firmamento independentista y republicano, etiquetas de la remozada CDC, mientras que Neus Munté, identificada con la socialdemocracia, será la vicepresidenta. Ni ella ni Mas tendrán funciones ejecutivas, afirman los gestores del PDC, pues privarles de esa categoría ha permitido que unas juventudes nacionalistas, mucho más sumisas de lo que fueron tiempo atrás, así como Llibergència, Generació Llibertat y alcaldes de Moment Zero hayan aceptado hacer excepciones al régimen de incompatibilidades entre cargos institucionales y de partido que había dictaminado la militancia. Es lo que tradicionalment se denomina "hacer piña". Gordó pedía un régimen más estricto.

Renegeración a medias

Una regeneración a medias, en definitiva, que incluye la limitación de cargos a ocho años –prorrogables a cuatro años y que no afecta a los cargos municipales—y un Consejo de Calidad Democrática que –en este caso sí que se han salido con la suya las bases—se ha enmendado para evitar una presidencia impuesta a dedo.

¿Y qué papel tendrá Carles Puigdemont en ese nuevo partido? El exalcalde de Girona, que ocupará una plaza directiva en calidad de presidente de la Generalitat, no ha tenido tiempo de hacerse con un equipo propio con el que plantar cara al omnipresente Mas y ha asistido casi como un convidado de piedra al congreso de refundación. Solo intervino en la clausura, en la que encomendó a PDC que luche por la independencia de Cataluña.