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Carles Puigdemont con sus fieles Aurora Madaula, Francesc de Dalmases, Clara Ponsatí y Lluís Puig (d) / EFE

El partido de Puigdemont llega fracturado al mitin de Perpiñán

La votación del techo de gasto agudiza la crisis de JxCat en el Congreso, con Bel enfrentado a Borràs; desde Waterloo se afirma que el acto de mañana, al que acudirá Mas, no es un cónclave convergente

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Apenas 72 horas separan la mesa de diálogo del acto que Carles Puigdemont protagonizará en Perpiñán (Francia) este sábado. En ambos casos, el independentismo catalán finge una supuesta unidad poco creíble, y más tras lo ocurrido ayer en el Congreso, donde Junts per Catalunya (JxCat) y ERC airearon sus diferencias a cuenta de la votación del techo de gasto público. Pero es que, además, ese debate parlamentario agrandó la grieta existente en el grupo parlamentario de JxCat, donde conviven moderados convergentes y fieles a Puigdemont.

La votación del techo de gasto y los objetivos de déficit y deuda para las administraciones públicas durante el periodo 2020-2023 es la avanzadilla de los presupuestos generales del Estado y tuvo lugar el día después de la primera reunión de la mesa de diálogo entre Gobierno y Generalitat. 

La votación del techo de gasto

Una mesa que es fruto de las negociaciones entre PSOE y los republicanos para la investidura de Pedro Sánchez, quien confía en los republicanos para aprobar las cuentas de 2020. Éstos se abstuvieron en la votación celebrada ayer, lo que permitió que el techo de gasto saliera adelante. JxCat se desmarcó de la postura que, en un principio, intentaron consensuar los todavía socios de gobierno en la Generalitat --una convivencia precaria a la espera de que se convoquen las elecciones catalanas, como prometió Quim Torra--.

Los neoconvergentes votaron en contra, lo que enfureció a ERC, que les acusó de deslealtad. Ambas partes ya no esconden sus broncas. Tampoco pueden ocultarse ya las peleas internas de Junts. Según explicaron fuentes soberanistas, Laura Borràs y Miriam Nogueras, afines al de Waterloo, presionaron para votar en contra del techo de gasto, mientras que otros diputados como Ferran Bel querían facilitar su aprobación. Finalmente ganó Puigdemont, demostrando de nuevo que la reunificación independentista es imposible, incluso dentro de su partido.

Artur Mas, Ferran Bel y Laura Borràs (de izquierda a derecha) en un acto de partido / EUROPA PRESS
Artur Mas, Ferran Bel y Laura Borràs (de izquierda a derecha), en un acto de partido / EUROPA PRESS

Con este trasfondo de disputas preelectorales se celebrará mañana en Perpiñán un mitin a mayor gloria del expresidente fugado que JxCat pretende presentar como un acto transversal en el que, dicen, Oriol Junqueras también tendrá un papel protagonista. Los de Esquerra no han querido caer en la trampa, pues a las acusaciones de “traición” que, sin duda, se lanzarán en ese cónclave francés --se espera la presencia de 80.000 personas, convocadas por la Assemblea Nacional Catalana (ANC), concentradas en plena crisis del coronavirus--, así como reproches a esa mesa diálogo que el independentismo más irredento nunca sintió como suya. Tal como publicó Crónica Globallos duros de Puigdemont intentaron convencer a ERC de que era necesaria la presencia de su secretaria general Marta Rovira --se encuentra fugada en Suiza--, cuando menos por videoconferencia. Pero los republicanos se negaron.

Madaula y Fuster niegan que sea un mitin convergente

También en el mundo neoconvergente hay diferencias respecto a la naturaleza del acto de Perpiñán. Hasta el punto que los miembros del Consejo para la República como Aurora Madaula y Guillem Fuster han salido al paso del cruce de reproches y aseguran que no se trata de un mitin electoral de JxCat, sino un acto de ese gobierno paralelo con sede en Waterloo, que reniega de su pasado convergente. El que representan los moderados de PDeCAT, quienes habían puesto sus esperanzas en el retorno de Artur Mas para evitar un cisma dentro del partido. Mas, sin embargo, lejos de mantener la equidistancia o el papel de árbitro asignado por algunas familias neoconvergentes, se ha decantado por defender los intereses de Waterloo.

Aboga por la dualidad Generalitat-Consejo para la República. Y acudirá a Perpiñán para apoyar a quien le sucedió al frente de la Generalitat cuando la CUP pidió su cabeza. Estaba previsto que interviniera, pero eso acentuaría el carácter de mitin que Puigdemont quiere evitar.