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Oficinas de Palo Alto en Poblenou / GC

Palo Alto abandonará Poblenou por la nueva regulación del ayuntamiento

El centro de creación artística y cultural se plantea echar el cierre y trasladar el espacio a una ubicación diferente donde otra administración local les quiera acoger

6 min

Palo Alto, uno de los centros de creación artística y cultural más conocidos de Barcelona, atraviesa el momento más delicado de su historia. Su actual gestora, la Fundación Palo Alto, se plantea echar el cierre y trasladar el espacio a una ubicación diferente donde otro ayuntamiento les quiera acoger, asegura su portavoz, Antoni Clariana.

Desde la entidad están hartos del Gobierno de Ada Colau, al que acusan de imponer un concurso que imposibilita su continuidad en el actual emplazamiento. Ubicado en el barrio de Poblenou, el espacio ha experimentado una gran transformación en los últimos años, fruto de la inversión de Palo Alto en el entorno. En total, desde la fundación privada calculan que han invertido más de cuatro millones de euros en llevar a cabo trabajos de rehabilitación, algo que le ha convertido en un lugar atractivo a los ojos de cualquiera. "Esto antes era el Bronx y lo hemos convertido en un oasis creativo", afirma Clariana.

Complicidad de ERC

El gobierno municipal quiere hacerse con el control del recinto, algo que ya intentó de forma infructuosa en enero, cuando la oposición se lo impidió. Ahora el equipo de la alcaldesa ha vuelto al ataque, aunque esta vez con la complicidad de ERC, que ha cambiado sorpresivamente de criterio acerca del futuro del espacio.

El Ayuntamiento de Barcelona ya cuenta con los apoyos necesarios para presentar un concurso público que le permita escoger al nuevo gestor del recinto. En la comisión de Economía y Hacienda del 19 de enero, el pliego de condiciones quedó aprobado gracias a los votos favorables de ERC, PSC, Barcelona en Comú y el concejal no adscrito Juanjo Puigcorbé. Sin embargo, el pliego ha entrado en un período de exposición pública hasta el 6 de marzo en el que se pueden presentar alegaciones, para luego volver a pasar por comisión. Fuentes de la oposición señalan que el cambio de voto de los republicanos responde al pacto entre ERC y Bcomú para gobernar juntos después de las elecciones municipales, dada la previsible falta de mayorías. 

Insatisfechos con la distribución

Desde Palo Alto están conformes con que se abra una licitación, pero en las bases del concurso el consistorio se reserva el 55% del espacio, cuando hasta ahora la entidad ha gozado de la totalidad de la antigua fábrica.

La fundación considera que el porcentaje destinado al sector privado (45%) es insuficiente, ya que con este espacio es inviable continuar con su proyecto. Según ellos, los alquileres se han destinado a mejorar el espacio, algo que no podrán hacer con la distribución planteada por el consistorio. Desde Palo Alto aseguran que se conforman con una distribución igualitaria entre el sector público y el privado, tanto en el ámbito económico como en el de gestión. 

Abandono de empresas

Desde la entidad afirman que, con la actual distribución que pretende sacar adelante el ayuntamiento, no tendrían capacidad para gestionar el espacio. Además, destacan las dificultades añadidas que supondría trabajar con el sector público, dadas sus dificultades para reaccionar deprisa a los cambios y adaptarse a los nuevos tiempos. "La administración tiene otros ritmos que lo hacen incompatible con la forma de trabajar de la Fundación", afirma Clariana. También lamenta la falta de diálogo del gobierno de Colau y asegura que el concejal de distrito de Poblenou, Josep Maria Muntaner, no se ha reunido con ellos en ninguna ocasión.

Más allá del nuevo concurso público, la situación en la que se encuentra Palo Alto ya está haciendo mella en el espacio cultural. Según Clariana, desde el 1 de enero de 2019 están en un limbo legal, lo que ha precipitado a la fuga de diversas empresas, sobre todo extranjeras. De las 44 que habían antes, han pasado a haber 30 empresas, entre las que se encuentran autónomos, micro empresas y Pymes. "Da la sensación que aquí hay cuatro gatos y unos artistas, pero no es así. Aquí hemos tenido hasta 400 personas trabajando, una cifra que ahora ha bajado a los 330", afirma el portavoz de la fundación. Según Clariana existe una preocupación mayor entre las empresas y los trabajadores, que "están mirando otros espacios por lo que pueda pasar". 

Frente a esta situación, desde Palo Alto están estudiando hacer un traslado de todas las compañías y empleados a otro emplazamiento donde empezar de nuevo.