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El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (I); la presidenta del Parlament, Carme Forcadell (2I); y el expresidente Artur Mas, a su llegada a la segunda reunión del Pacto Nacional por el Referéndum / EFE

El Pacto por el Referéndum se vuelve contra Puigdemont

Por segunda vez en un mes, la asamblea de notables proconsulta enmienda la unilateralidad del 'President' y mantiene la apuesta por el diálogo con el Gobierno

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De la radicalidad a la moderación en apenas siete horas. Mientras Carles Puigdemont entonaba por la mañana el “sí o sí” al referéndum ante el cuerpo consular en el Palau de la Generalitat, los miembros del Pacto Nacional por el Referéndum aprobaban por la tarde un documento que obvia la unilateralidad y apuesta por el diálogo.

La diferencia es tan sustancial como obvia. Una cosa es la soflama política y otra una realidad social donde el proceso independentista  --lo dicen las encuestas-- pierde calado.

Nada está escrito

Puigdemont aseguró ayer a los diplomáticos destinados en Barcelona que, con los resultados electorales en la mano, el 80% de los catalanes quieren votar. Otra cosa es que haya quorum, es decir, que esa hipotética votación no solo registre una ínfima participación, sin que el “sí” no gane o lo haga por la mínima. Dicho de otra manera, quienes pilotan el procés saben que la comunidad internacional, que hasta ahora ha dado la espalda de las reivindicaciones independentistas, no avalará un referéndum que divida a la sociedad catalana.

El Pacto Nacional por el Referéndum se ha convertido en un arma de doble filo para el Gobierno catalán. Llamado a escenificar una supuesta mayoría social a favor del proceso secesionista, lo cierto es que tanto su reunión constitutiva, como la celebrada ayer, se ha saldado con un acuerdo de mínimos sin referencias a la unilateralidad y llamamientos al diálogo.

Elecciones y referéndum, la idea de los 'comunes'

Puede que, de esta forma, el Ejecutivo de Puigdemont pretenda ganar tiempo, eludir fechas --mucho se ha discutido sobre un posible avance del referéndum, en principio previsto para septiembre-- y ganarse la confianza de la órbita podemita liderada por Ada Colau. Una órbita autora de la revolucionaria idea de celebrar el referéndum el mismo día que las elecciones constituyentes para que el lío sea ya monumental.

Lo propuso el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Asens, hace varios meses. Sin embargo, Colau fue muy clara respecto a la necesidad de un referéndum pactado y criticó a quienes no creen en esa vía. "Sería contradictorio y debilitaría al pacto que haya firmantes o impulsores que estén dentro del pacto y que luego digan que es ingenuo e irrealizable", dijo la edil, en una clara alusión a la CUP. ¿Y a Puigdemont?

Una nueva reunión

Resulta curioso que justo el día en que el Gobierno español ha elevado el tono de su contraofensiva, advirtiendo del cierre de colegios electorales si se ponen las urnas, los promotores del pacto anuncien que le pedirán una reunión. Es decir, que la vía del diálogo, que Puigdemont daba por agotada por la mañana, se mantiene.

Como piden las principales plataformas empresariales catalanas, presentes en el citado pacto, a excepción de la más importante, Foment del Treball, o las cámaras de comercio.

Que no haya fecha para un encuentro entre Mariano Rajoy y Puigdemont --algunas fuentes aseguran que se ha aplazado sine die-- no es una buena noticia para esos sectores económicos.