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Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP) y la ministra de Economía, Nadia Calviño / CG

Un pacto entre el PSOE y Casado pasa por la figura de Calviño

Los cálculos de los expertos señalan un notable ascenso de Vox, con la única posibilidad de un gran acuerdo entre socialistas y PP para asegurar la gobernabilidad

08.11.2019 00:00 h.
9 min

La campaña electoral de las elecciones generales del 10N ha llegado a su fin, y la incertidumbre es enorme, con muchos abstencionistas todavía. Y la dificultad añadida, para los expertos, de saber qué ocurrirá en las pequeñas circunscripciones, las que ofrecen tres, cuatro y cinco diputados. Si Vox es capaz de colocarse segundo en muchas de ellas, su resultado puede romper el tablero. En sus cálculos, sin embargo, manejan números que sólo permiten una posibilidad para garantizar la gobernabilidad: un acuerdo entre el PSOE y el PP. Pero aparece un nuevo factor, el que representa Nadia Calviño, la ministra de Economía, que podría resultar la pieza decisiva para ese acuerdo, si Pedro Sánchez deja al PSOE sensiblemente por debajo de los 123 diputados obtenidos en las elecciones del 28 de abril. El PP podría apostar por ella como candidata a la presidencia, según las fuentes consultadas.

Los nervios se han instalado en las sedes de los dos principales partidos nacionales. Lo que causa más indefinición es que con una variación mínima de porcentajes, la atribución de escaños puede ser muy diferente. El PSOE se mueve entre los 110 y 115 diputados, por los 75-80 del PP, y una horquilla de entre 50 y 61 para Vox. Esos números se observan con prudencia por parte de los politólogos, pero las direcciones de los partidos entienden que, o el mismo domingo se produce un vuelco en distintas direcciones, o eso obliga ya a pensar en cómo gobernar España con un gran acuerdo entre los dos partidos nacionales.

Pedro Sánchez y Pablo Casado antes del debate / EFE
Pedro Sánchez y Pablo Casado antes del debate televisivo / EFE

Los 'guiños' europeos a Casado

En el PP preocupa el ascenso de Vox. Y es que ha cambiado la previsión inicial que se tenía hace sólo dos semanas. Lo mismo ocurre en el PSOE, aunque, por la misma razón, se respira una mayor tranquilidad. ¿Por qué? Los expertos consultados en demoscopia y en el análisis politológico señalan que la diferencia entre los socialistas y el PP era de sólo tres puntos a mediados de octubre. Lo ocurrido en Cataluña, y el mayor protagonismo de Vox en los debates electorales, ha ampliado esa diferencia, que se podría situar en unos siete puntos, porque el ascenso del partido de Santiago Abascal va en detrimento del PP. Sin embargo, esa es la foto en estos momentos, ¿pero y el domingo?

Nadia Calviño ha aparecido en escena. Pedro Sánchez, consciente de que deberá entenderse con el PP para garantizar, como mínimo, su investidura, anunció que nombrará a la actual ministra de Economía como vicepresidenta del área económica. Eso supone un guiño claro a Pablo Casado, que se une, también, a la decisión del Gobierno del PSOE de incluir en el Plan Nacional de Reformas, que envió a la Comisión Europea, la llamada mochila austríaca. Se trata de un nuevo método para la indemnización por despido, de capitalización personal, que entra de lleno en las demandas de liberación del mercado que figuran en el programa del PP, y también de Ciudadanos.

Intervención de Nadia Calviño / EUROPA PRESS

Lo que se juega Sánchez

Pero el factor atractivo de Calviño, para el PP, además de esa ortodoxia con el programa económico europeo --fue directora general de Presupuestos de la Comisión Europea-- es que no representa un valor político de primera línea dentro del propio PSOE. Es decir, puede liderar un Gobierno fuerte, de carácter técnico, como lo fue Mario Monti como primer ministro en Italia, después de ejercer como comisario de la Comisión Europea. Y más en estos momentos, tras el anuncio de la propia Comisión Europea de que España crecerá en 2019 cuatro décimas menos de lo que había previsto, del 2,3% al 1,9%, aunque este último porcentaje es que el que había previsto el Banco de España

¿Estaría dispuesto el PSOE a asumir ese reto? Dependerá de la diferencia que se establezca entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, y del propio resultado del líder del PSOE: si desciende de forma significativa de los 123 diputados, los que consiguió el 28 de abril, la presión de Casado podría ser muy intensa.

¿Quién votará el domingo?

El PP tendrá un problema con ese posible pacto, como admiten fuentes del partido. Si no queda claro qué se quiere hacer y cómo se hace, y con quién, un acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales anula una posible alternativa, que podría ocupar un partido de extrema derecha como es Vox. La opción, por tanto, podría pasar también por incorporar a ese acuerdo a Ciudadanos, blindando la España “constitucional” frente a los extremos, sea Vox, o Podemos y los partidos independentistas. Ciudadanos, con unas encuestas que le otorgan entre 15 y 20 diputados podría, de esa manera, salvar los muebles tras un enorme descalabro (el 28A logró 57 escaños).

Santiago Abascal, líder de Vox, con el rostro serio / EUROPA PRESS
Santiago Abascal, líder de Vox, con el rostro serio / EUROPA PRESS

Esas posibilidades ya se están analizando, con mucha prudencia y con todas las prevenciones porque, según los expertos, hay un porcentaje muy alto de españoles que decidirán su voto el mismo domingo. En las últimas elecciones del 28A, hasta 1,25 millones de personas decidieron votar ese mismo día. Y hasta 700.000 personas en la mañana del domingo decidían que podía ser una mejor opción quedarse en casa. Y eso, ahora, las encuestas no saben precisarlo, aunque haya algunas señales en un sentido y en otro.

Vox marca la agenda

Lo que tiene claro el PP es que si Sánchez pierde apoyos en la repetición de las elecciones, algo que no le pasó a Mariano Rajoy --partió también de 123, conseguidos en las elecciones de diciembre de 2015, y luego obtuvo 14 más, hasta los 137--, Casado intentará forzar un paso al lado del líder del PSOE. Se abrirá, en todo caso, una negociación que deberá tener contrapartidas: y la principal, además del propio Sánchez, será la política que se pueda aplicar en Cataluña. El PSOE y el PSC deberían, en ese caso, calcular muy bien todos los pasos para llegar a un equilibro óptimo para España y también para Cataluña, algo cada vez más complicado.

Todo eso estará juego, con Vox al acecho y marcando la agenda política, como ha ocurrido ya en la Asamblea de Madrid. Este mismo jueves, la Asamblea aprobó la propuesta de Vox, secundada por el PP y Ciudadanos, para pedir al Gobierno que proceda a ilegalizar a los “partidos separatistas que atenten contra la unidad de la nación con los instrumentos legales a su alcance o procediendo a las reformas legales que habiliten a ello”.  El PSOE votó en contra.