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Francisco Oya, presidente de Profesores por el Bilingüismo

Oya: "Si el Estado no interviene la educación, el nacionalismo podría alcanzar la mayoría social"

El presidente de Profesores por el Bilingüismo fue expedientado por el Govern por aportar un dossier adicional al manual de historia cuyo autor es el vicepresidente de la ANC, Agustí Alcoberro

14 min

Francisco Oya es el presidente de Profesores por el Bilingüismo. Es el primer docente expedientado en Cataluña por combatir el adoctrinamiento escolar en las aulas. La Generalitat le abrió una investigación sancionadora, asegura, por negarse a enseñar a sus alumnos que los catalanes "son una raza superior".

--El ministro de Exteriores, Josep Borrell, ha dicho en la BBC qué Cataluña es una nación. Como profesor de historia, ¿qué opina usted?

--Depende de lo que entendamos por nación. Es un término polisémico. Se puede hablar como nación en un sentido cultural, también de nación andaluza o leonesa. En este sentido, no es relevante. Pero si estamos hablando de una nación en sentido político, Cataluña no es una nación ni lo ha sido nunca.

--Este martes se ha celebrado la Diada de Cataluña. Como historiador, ¿considera que hay alguna efeméride más apropiada para celebrar el día de todos los catalanes?

--A mí no me gusta. Es una celebración de una derrota del bando austriacista contra el borbónico en la guerra civil que hubo en ese momento por cuestiones sucesorias. Creo que el 23 de abril, el Día de Sant Jordi, sería un día mucho más integrador, que no genera rechazo a ningún sector de la población.

--Usted es el presidente de Profesores por el Bilingüismo. ¿Cuántos son?

--El sector mayoritario del profesorado en Cataluña son más bien catalanistas y partidarios de la inmersión. Esto no es casualidad, sino porque se ha seleccionado este perfil de profesores y se ha buscado formarles así desde hace 30 años, concretamente desde la época del programa 2000. En nuestro caso, somos una asociación que funciona desde 1998 y somos aproximadamente unos 100 profesores, principalmente de secundaria.

--¿Ha habido un éxodo de profesores de otras comunidades autónomas que han abandonado Cataluña?

--Eso sucedió en los 80. Durante la época en que se intentó imponer una visión de la historia muy en la línea del catalanismo político. Se fomentó que las clases solo pudieran ser en catalán y, en aquel momento, hubo un rechazo de un sector importante del profesorado. Fue la época en la que surgió el Manifiesto de los 1.300, donde los primeros firmantes eran Santiago Trancón y Federico Jiménez Losantos. La reacción de las fuerzas políticas fue nefasta, hasta el punto de que se propició que unos militantes del grupo terrorista Terra Lliure secuestraran a su primer firmante, Losantos, que entonces era profesor de literatura española en un instituto de Santa Coloma de Gramenet. Lo secuestraron, le pegaron un tiro en la pierna y lo dejaron abandonado. Después Losantos pidió el traslado y, con él, se fueron más de 14.000 profesores. Solo se tenía la opción de pasar por el tubo, ajustarse a dar un tipo de enseñanza como la que se pedía, en catalán y con un sesgo ideológico. O bien, camuflarse un poco, disimular para evitar complicaciones. Y luego, una tercera opción que fue la que tomamos una minoría que, contra viento y marea, nos opusimos a los planteamientos del nacionalismo, y lo hemos hecho hasta el día de hoy.

--Usted mezcla la inmersión con el adoctrinamiento. ¿Hay un vínculo entre las dos?

--Yo creo que sí. Para empezar, el término inmersión está mal empleado porque es un término para aprender una lengua de forma voluntaria. Esto no sucede en Cataluña. Aquí hay una imposición del catalán a todos los niveles, sin respetar la lengua materna de los niños. El hecho de que un niño no pueda estudiar en la lengua de su Estado es una aberración que no sucede en ningún país del mundo. Los niños que tienen el castellano como lengua materna perciben el mensaje que su lengua no sirve, que es de bajo nivel social y que si aspiras a una serie de cuestiones necesitas el catalán.

--¿El fracaso escolar es más acentuado entre los alumnos castellanohablantes?

--Sin duda. Ya se han publicado estudios sobre la cuestión y no hay vuelta de hoja. Difícilmente podría ser de otra manera si a un niño no le dejan aprender las primeras letras en su lengua materna. Los que sí aprenden en su lengua materna tienen ventaja sobre él. Los que son brillantes salen a flote igualmente, pero el resto ven cómo baja su rendimiento y encuentran más dificultades.

--Si la tendencia sigue siendo la misma en las escuelas, ¿cree que lograrán la mayoría social que aún no han obtenido?

--Cabe esa posibilidad. Hay un 47% que es partidario de los partidos que fomentan el proceso de secesión. Si esto continuara unos años más y el Estado no interviene, podrían llegar a disponer de esta mayoría social. Que sería de un 51%, pero para el nacionalismo catalán ya sería más que suficiente. Este panorama sería una tragedia.

--¿No hay otros elementos que influyan más que la enseñanza en las posiciones políticas? ¿O que contrarresten el relato de la escuela?

--Es cierto que hay contrapesos, a nivel de lo que puedan oír en casa o en otros medios de comunicación, pero los niños de primaria y secundaria están la mayor parte de las horas del día en la escuela escuchando un mensaje, y lo que dicen los maestros a estas edades se va quedando. Después, cuando los chicos son adolescentes a lo mejor pueden rechazar este mensaje, pero no pasa así en la mayoría de los casos. La influencia es muy acentuada.

--Ha hablado de tragedia. ¿A qué se refiere?

--Sería una tragedia porque estaríamos hablando de una fractura completa y total de la sociedad, que podría llevarnos a situaciones de enfrentamiento directo. No hay que descartar un enfrentamiento civil si el Estado no toma las medidas para cambiar la situación. La escuela se ha usado desde el catalanismo como un elemento de ingeniería social.

--El adoctrinamiento que usted percibe, ¿es más bien sutil?

--Hay uno burdo, que es cuando hacen que los niños canten el himno de Els Segadors, o les hacen llevar esteladas y mensajes políticos. Pero hay otro adoctrinamiento mucho más sutil en el que se introduce una serie de ideas de un modo subliminal, mientras se omiten otros aspectos importantes de nuesta historia y que sería útil que los alumnos conocieran. Lo que interesa es transmitir unas determinadas ideas y que los chicos las asimilen. Esto es un mensaje que va calando poco a poco. Yo empecé a dar clases en 1984 y he visto el proceso: durante los primeros años muchos alumnos rechazaban que solo se pudiera estudiar en catalán, y ahora son pocos los que se atreven a denunciarlo.

--¿Cómo se puede invertir esta tendencia?

--La solución es muy simple. Básicamente se tiene que terminar con la mal llamada inmersión. Es decir, terminar con la imposición del catalán. Hay que dar libre elección como se da en cualquier región del mundo donde conviven más de una lengua.

El Estado tiene que recuperar las competencias en educación, aunque sea de forma parcial. Una opción, parecida a la de la segunda República, es que la Generalitat pueda tener su red de escuelas en catalán, pero garantizar que haya también escuelas en castellano --donde también se den clases de catalán--. Sería una opción para que la población escogiera libremente.

--¿Se encuentra con alumnos con dificultades para hablar en castellano?

--Es evidente que el nivel de castellano de una parte del alumnado ha bajado durante los últimos años. Es difícil tener datos precisos porque no hay una prueba común estatal que lo evalúe. En Cataluña, el nivel de las pruebas en castellano de la Selectividad es ridículo, las superaría incluso un alumno de primaria. Necesitamos una prueba homogénea en todo el Estado por parte del Ministerio de Educación.

--Dice que el manual de historia de España de su instituro está hecho por el vicepresidente de la ANC, Agustí Alcoberro.

--Sí, es un manual que se utiliza en bastantes institutos. En el mío se utiliza desde primero de la ESO a segundo de bachillerato.

--Usted ha sido expedientado por la Generalitat. ¿Por qué?

--Por usar un material didáctico para contrarrestar precisamente la visión de los manuales del Govern. Me parecía aberrante que en segundo de bachillerato los alumnos no pudieran tener una visión un poco más amplia del nacionalismo. Les presenté un pequeño dossier de textos del catalanismo político caracterizados por un acusado racismo. Los autores eran bastante conocidos, desde Enric Prat de la Riba a Jordi Pujol. Esta vertiente supremacista y racista del catalanismo político es un aspecto oculto en los manuales del Govern. Cuando intenté que conocieran la cara B del catalanismo político, me expedientaron.

--¿Cómo reaccionaron los alumnos?

--Simplemente leímos los textos y los comentamos. La mayoría bien, pero hubo una minoría de los colectivos de la CUP y Arran a los cuales les pareció fatal que yo les presentara esta versión de sus ídolos. Protestaron al director y el director les dio la razón e intentó prohibirme a que yo distribuyera ese material. Me negué porque hay una cosa que se llama libertad de cátedra. No me había pasado jamás. No pasaba ni en la época de Franco que un director se atreviera a decirle a un profesor de historia que ese material no se podía enseñar. Hombre, si me hubiera dedicado a distribuir textos del partido nazi, lo entendería. Pero eran textos históricos y no estaba dispuesto a consentir esta censura.

--¿Me puede poner un ejemplo actual de adoctrinamiento en los libros de la escuela pública catalana?

--En el libro de Alcoberro para cuarto de la ESO, cuando se habla de la guerra civil se dice que muchos dirigentes franquistas hicieron una planificación para desindustrializar Cataluña como castigo a una región rebelde. Esto es absolutamente falso. Ni siquiera citan a un solo empresario franquista. Si en el libro afirman que hay muchos, lo mínimo que se puede hacer es citar alguno, dónde lo ha dicho, en qué momento... Pero no. Sueltan este tipo de mentiras con la única finalidad de inculcar odio en los alumnos.