Menú Buscar
Oriol López Mayolas, concejal de ERC en Mollet del Vallès / ARA MOLLET ERC - MÉS

Un concejal de ERC ve "lamentable" la ayuda del Ejército: "No nos sirven para nada"

El político independentista critica la presencia de 60 miembros de la UME en Mollet y dice que las "fuerzas de ocupación" tienen que ser "detestadas"

4 min

Oriol López Mayolas, concejal y portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Mollet del Vallès, rechaza la ayuda del Ejército para frenar la epidemia de coronavirus en esta localidad del cinturón de Barcelona.

A pesar de que la pandemia ha causado ya más de 2.000 muertos y 20.000 contagios en Cataluña, López ha menospreciado la contribución de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en tareas como la construcción de hospitales de campaña o de desinfección de residencias geriátricas --donde esta enfermedad ha causado ya casi 400 fallecimientos-- en esta comunidad autónoma.

"Lamentable"

En concreto, alrededor de unos 60 militares del regimiento Barcelona 62 del Ejército de Tierra acudieron este lunes al Hospital de Mollet y al Hospital Sociosanitario de Mollet para desinfectar sus exteriores, además de tres residencias de ancianos, a petición del alcalde socialista de la ciudad, Josep Monràs.

Ajeno a esta realidad, López, el concejal de ERC en Mollet, considera "lamentable" la presencia del Ejército en su ciudad para desarrollar estas funciones. Y la compara, incluso, con la dictadura del general Francisco Franco, al coincidir el 1 de abril con la fecha en la que terminó la guerra civil española en 1939.

"El 1 de abril de 2020 tenemos al ejército paseándose por Mollet para demostrar que aún están. Lamentable", escribió López este mismo lunes en su perfil de Twitter.

"Tienen que ser detestados"

En las últimas horas, el dirigente de ERC se ha prodigado con este tipo de consignas: "Todos los ejércitos, y más si son fuerzas de ocupación, tienen que ser detestados por la inteligencia. No los necesitamos para nada", afirma en uno de sus tuits más recientes.

López Mayolas nació en Mollet, es licenciado en Filología Catalana y trabajó en una empresa familiar de la que fue nombrado apoderado en 2012, tres meses después de que la compañía trasladara su domicilio social a Mollet desde Vitoria (Álava), donde hasta entonces pagaba sus impuestos, pese a desarrollar su actividad en Cataluña, según reveló en su día Crónica Global.

La empresa en cuestión se dedica al alquiler de bienes inmuebles, administración de fincas, adquisición de terrenos, construcción en general, servicios relativos a la propiedad inmobiliaria y la compraventa y permuta de inmuebles.