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Dos agentes cívicos patrullando por las calles de Barcelona / CG

Colau aparca la reforma de la ordenanza de civismo por falta de apoyo

Jaume Asens, tercer teniente de alcalde de Barcelona, atribuye la parálisis al clima preelectoral

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Ada Colau aparca la reforma de la ordenanza de civismo por falta de apoyo. El tercer teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Asens, ha admitido hoy, lunes 7 de mayo, que la adaptación de la normativa de buena conducta en la Ciudad Condal se encuentra en "punto muerto". El edil lo ha atribuido a que "la lucha entre los partidos es más encarnizada a un año de las elecciones".

El miembro del Ejecutivo local de la capital catalana ha aportado la información durante la presentación de las nuevas instalaciones de la oficina antidiscriminación de Barcelona (OND), que gestionó 233 denuncias por supuestas vulneraciones de los derechos fundamentales en 2017. Según Asens, los partidos PDeCAT, Ciutadans, PSC y PP son contrarios al texto que propone Barcelona en Comú (BComú), por lo que no existe el consenso suficiente para aprobarlo en el pleno municipal.

Contactos con la Síndica y Ribó

Pese al bloqueo del proyecto de BComú, Asens ha asegurado que el gobierno municipal trabaja para reducir la carga "estigmatizadora" del texto actual, aprobado en 2006. Para ello, el Ejecutivo local se reunirá con la Síndica de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, y el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, con el fin de abordar "algun cambio" de la normativa actual.

El tercer teniente de alcalde también ha cargado contra el PSC, del que ha dicho que apoyó inicialmente la modificación legal para, después, pasar a rechazarla cuando pasó a la oposición tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña el pasado año.

Estudio de la Universidad de Barcelona

Cabe recordar que la modificación de la ordenanza de civismo era una de las promesa electorales de BComú cuando alcanzó la alcaldía en 2015. El concejal Jaume Asens llegó a encargar un estudio a dos investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) para analizar la aplicación del texto, que entró en vigor en 2006.

En aquel momento, Asens condenó un texto que penalizaba, entre otros, la prostitución callejera o la mendicidad organizada. El electo también destacó la escasa cifra de recaudación de sanciones en relación al número de sanciones impuestas.