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Vista del pleno extraordinario del Ayuntamiento de Barcelona / EFE

La oposición rechaza la cuestión de confianza y deja sola a Colau

La alcaldesa ha recibido 11 votos a favor y 30 en contra por lo que desafía a la oposición a acordar un alcalde alternativo; los presupuestos podrían aprobarse automáticamente

8 min

Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, se ha quedado sola junto a su equipo en la cuestión de confianza, a la que se ha sometido en la mañana de este viernes con el objetivo de aprobar los presupuestos de 2018. 

La alcaldesa ha recibido 30 votos en contra y 11 a favor (los de Barcelona en Comú). Mientras PDeCAT y ERC se abstuvieron en el pleno de la semana pasada, esta mañana han votado en contra de la cuestión de confianza, al igual que el PSC, Cs, PP, la CUP y el concejal no adscrito, Gerard Ardanuy.

Después de que la cuestión de confianza no haya sido aprobada, la oposición dispondrá de un mes para acordar alcalde y un presupuesto alternativos, pero la correlación de fuerzas hace imposible ese acuerdo en la práctica. Por este motivo, Colau ha desafiado a la oposición a pactar un alcalde alternativo. En el caso de no conseguirlo, el proyecto presupuestario actual se aprobará automáticamente al acabar el plazo.

Sin sorpresas

Como se avanzaba días atrás, la falta de apoyo a Colau no es ninguna sorpresa. Los pasos se han repetido exactamente igual que el año pasado, cuando la alcaldesa también tuvo que someterse a una cuestión de confianza para la aprobación de presupuestos tras la falta de apoyos para hacerlo en un pleno. La diferencia es que ahora la minoría es más acusada.

Aunque los grupos de la oposición tampoco se pondrían de acuerdo para proponer una alternativa a Colau, por lo que se prevé que continúe hasta las próximas elecciones municipales de 2019. 

Un mes para "practicar el diálogo"

Colau ha retado a la oposición a tratar de acordar un alcalde y unos presupuestos alternativos en base al diálogo que le reclaman a su equipo: "Tienen un mes para practicar el diálogo y el acuerdo que han reclamado, y generar una alternativa de gobierno".

"Si creen que el Gobierno actual es lo peor que puede pasar a la ciudad, tienen la responsabilidad de hacer una alternativa", y ha destacado que Barcelona asume responsabilidades de gobierno y Generalitat. La alcaldesa, ha añadido que su administración es la más estable y activa de Cataluña tras la parálisis por la judicialización del PP y por una declaración de independencia irresponsable que ha llevado a una situación límite.

Contra las rocas

El primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, ha asegurado que la ciudad necesita unos presupuestos, y ha pedido al PDeCAT y a ERC que no den lecciones sobre gestión porque han llevado a Cataluña y Barcelona "contra las rocas" con el proceso soberanista.

También ha dicho que en el acto del jueves en el ayuntamiento sobre el Mobile World Congress (MWC) se mostró que los grupos municipales son capaces de unirse en los momentos más importantes, y ha recordado que la ciudad es líder en España en inversión social.

Los presupuestos rechazados

La propuesta de cuentas de Colau prevé un aumento del 2,4% del gasto corriente y capital hasta los 2.642,9 millones, e incrementa en 62,4 millones los recursos disponibles, priorizando combatir las desigualdades sociales y la pobreza, reactivar la economía y reforzar el transporte público.

Xavier Trias ha asegurado que la negociación de las cuentas han sido un "fiasco", y ha asegurado que en BComú no son buenos estrategas porque vienen del populismo y del activismo, y les ha afeado que no tienen un modelo claro de ciudad y que se han retrasado proyectos ya iniciados en el anterior mandato, que él lideró.

Inseguridad e incertidumbre

La líder de Cs, Carina Mejías, ha dicho que el gobierno municipal transmite "inseguridad e incertidumbre", que el proyecto de BComú es fallido, que los presupuestos se han hecho de forma poco participativa, y que muchos barceloneses no renovarán la confianza a Colau en las próximas elecciones.

Por su parte, Alfred Bosch (ERC), ha criticado que Colau pida la confianza de la oposición cuando no la transmiten, y cree que ella debería pensar en marcharse: "Lo que hace falta urgentemente para restaurar la confianza y la esperanza es cambiar la Alcaldía", porque la inestabilidad, la ingobernabilidad y la falta de confianza es Colau, según él.

Falta de confianza del PSC

El socialista Jaume Collboni ha retirado a Colau su confianza y la ha acusado de llevar a la inestabilidad rompiendo el pacto de gobierno con el PSC, permitiendo "que la piconadora del independentismo la hiciera saltar por los aires", y considera que BComú ha pasado de representar la indignación a la impotencia y a la decepción, y que no pueden resolver los problemas de Barcelona cuando el problema es su gobierno.

El líder del PP, Alberto Fernández, ha aseverado que, tras la cuestión de confianza, la ciudad podrá tener las cuentas aprobadas, pero una alcaldesa reprobada sin apoyo a su gestión: "Barcelona tendrá unos presupuestos que no le convienen y mantendrá una alcaldesa que no debe".

"Parálisis" en el consistorio 

Eulàlia Reguant (CUP) ha afeado al Ejecutivo que favorezca un modelo de ciudad que no pone a los vecinos en el centro y que les expulsa de la ciudad, y ha lamentado que Pisarello ponga al mismo nivel la actuación del Govern por el proceso soberanista y la actuación de los partidos que han "reprimido" la voluntad de los catalanes de votar el 1-O.

El concejal no adscrito, Gerard Ardanuy (Demòcrates), ha asegurado que su voto no va en contra ni a favor de nadie, y ha garantizado que está dispuesto a continuar haciendo aportaciones al presupuesto durante el plazo de 30 días que transcurrirá para que sean aprobados automáticamente si la oposición no presenta una alternativa.

Algunos líderes municipales han destacado las palabras del director de la GSMA, John Hoffman, que reclamó en el acto del pasado jueves que Barcelona debe convencerse de su potencial: Trias, Mejías y Bosch han aludido a eso para reprochar a Colau su "parálisis" en el consistorio, mientras que Reguant ha lamentado que la ciudad priorice un modelo empresarial que desplaza a los vecinos.