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Pedro Sánchez saluda a Soraya Sáenz de Santamaria bajo la atenta mirada de Albert Rivera.

Ningún aspirante a La Moncloa mueve ficha sobre el contencioso catalán

Cada uno de los participantes en el gran debate electoral mantuvo las posiciones de sus partidos sin propuestas novedosas o proposiciones para desencallar el encaje con España

Redacción
3 min

Más de lo mismo. Cada uno en su posición de salida. Haciendo correr las fichas, pero sin avanzar en el tablero. El gran debate televisivo de la campaña a las elecciones generales del próximo 20 de diciembre no proporcionó a la audiencia ninguna pista adicional de cómo puede resolverse el contencioso abierto por el encaje de Cataluña y España.

“Hay que respetar la Constitución”, “nuestro gobierno paga”, “no podemos negociar la soberanía de España”, “hay que escuchar a los no independentistas”, fueron frases pronunciadas por Soraya Sáenz de Santamaria, la vicepresidenta del Gobierno que representó al PP. Se negó, incluso, a preguntas de los moderadores a realizar autocrítica alguna sobre la actuación del Ejecutivo de Mariano Rajoy. La unidad de España fue su hilo conductor.

Previsibles hasta en la crítica a Mas

En línea similar por lo previsible se pronunciaron el resto de candidatos. Todos son sabedores de que su posición sobre Cataluña pondera dentro y fuera de la comunidad autónoma. Pedro Sánchez, del PSOE, aprovechó para recordar las similitudes de las políticas de Artur Mas y Mariano Rajoy. “El culpable es Mas, el responsable es Rajoy”, sentenció para referirse a la situación actual. Insistió en trasladar el Senado a Barcelona y en la reforma constitucional para hallar una Carta Magna que actualice la España de 1978 con la de 2015.

Desde Podemos, Pablo Iglesias recuperó su propuesta de referéndum en Cataluña y sorprendió al citar la película Ocho apellidos catalanes como necesaria para conocer y entender una España plurinacional.

¿Apertura de Ciudadanos?

El líder de Ciudadanos, el primero en ser interpelado por su condición de catalán, sí que mostró algún espacio de apertura, que no concretó, apenas atisbó: “Hay reivindicaciones que llegan desde Cataluña que son justas”; “necesitamos un proyecto común español, el modelo actual ha llegado a su fin”.

Salvo Iglesias, los otros tres participantes en el debate situaron a Mas en la línea de la crítica. Ninguno, no obstante, hizo una referencia explícita a la situación que vive el Parlamento catalán, pendiente de la investidura o no del aspirante a presidir la Generalitat.