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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), recibiendo al presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès, durante un encuentro en el Palacio de La Moncloa / EFE

De los nervios de Aragonès a la placidez de Sánchez, así se inicia el ‘deshielo’

El presidente del Gobierno afronta la mesa de diálogo sin prisa, con intención de agotar la legislatura y presentar nuevos presupuestos; el republicano rendirá cuentas en dos años ante sus socios

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Una cumbre tan esperada como previsible. Pedro Sánchez y Pere Aragonès constataron sus diferencias, pero también los distintos horizontes políticos que afrontan. Mientras el presidente del Gobierno español encara la mesa de diálogo sin prisa, con intención de agotar la legislatura y de presentar nuevos presupuestos, el republicano debe rendir cuentas en dos años, pues la división independentista no garantiza que pueda acabar el mandato. Es decir, que el president deberá dar explicaciones ante sus socios de Junts per Catalunya y la CUP de los frutos de esa negociación. A diferencia del socialista, el dirigente de ERC carece de presupuestos de la Generalitat para este año, con las limitaciones que ello comporta en plena reconstrucción post-Covid.

El Gobierno ha marcado sus líneas rojas, esto es, su rechazo a un referéndum sobre la independencia de Cataluña; mientras que Aragonès insiste en esa consulta, así como en la amnistía de todos los procesados por el desafío independentista. No obstante, ambos presidentes han solemnizado sus avances en esa voluntad de encauzar el conflicto por vías políticas, aunque tras la concesión de los indultos, las investigaciones del Tribunal de Cuentas sobre la propaganda secesionista en el exterior han supuesto un escollo y una carga de argumentos para el independentismo más recalcitrante.

Sin elecciones andaluzas

Sánchez y Aragonès salen de la reunión, que duró dos horas y media, con horizontes políticos muy diferentes. No hay nada que, hoy por hoy, impida al presidente del Gobierno español agotar la legislatura, mientras que el republicano no tiene garantizada la estabilidad de su mandato debido a la división del independentismo catalán.
 

De hecho, fuentes parlamentarias dudan de que se vaya a producir un adelanto electoral en Andalucía --donde la histórica rival de Sánchez, Susana Díaz, sufrió una severísima derrota en las primarias del PSOE--, principalmente porque el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno (PP), quiere consolidar su posición soltando lastre de Vox.

Del momento plácido que vive el líder del PSOE da cuenta su intención de presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2022, pese a las dudas iniciales. ERC, de nuevo, jugará un papel decisivo, mientras que sus socios de Junts per Catalunya (JxCat) están divididos, como se demostró en noviembre de 2020 con la aprobación de las cuentas de este año, cuando los cuatro diputados del PDECat se desmarcaron de sus cuatro compañeros de filas y se sumaron los síes. Por el contrario, Aragonès no dispone de presupuestos para este año, por lo que, en plena reconstrucción postpandemia, prorrogará los de 2020, que ya nacieron desfasados, con los límites inversores que ello supone.

Descartada la vía unilateral

El presidente del Gobierno español gana tiempo con una mesa de diálogo que se reanudará en la tercera semana de septiembre. Es obvio que, por parte del Ejecutivo nacional, no hay prisa por acelerar esas negociaciones, una vez descartada la vía unilateral y la llamada a rebato de los barones socialistas, quejosos con la concesión de los indultos.

Por el contrario, Aragonès acudía a la reunión en plena resaca independentista precisamente por la excarcelación de los presos independentistas, quienes con mayor o menor efusión, han advertido de que el proceso no acaba aquí, que el objetivo es la amnistía y la autodeterminación, y que el referéndum es la solución. Unas reclamaciones que el propio presidente catalán hace suyas, con las dificultades que supone encajarlas en esa estrategia de negociación --donde se exigen concesiones por ambas partes-- que, a su vez, reclama el mundo empresarial para afrontar la reconstrucción postCovid.

El balón, en el tejado de Aragonès

Dicho de otra manera, el republicano tiene ahora el balón sobre su tejado, lo que implica prepararse para que, antes de dos años, pueda rendir cuentas ante la CUP --ese es el plazo que se dieron ERC y los antisistema para monitorizar su acuerdo de gobierno-- y explicar los frutos de esa mesa de diálogo.

Por ello, en paralelo a esas reuniones que se reanudarán en septiembre, el Govern ha decidido avanzar en la gestión del día a día y designar a sus representantes en la Comisión Bilateral Generalitat-Estado, en la Comisión Bilateral de Infraestructuras, en la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales, y en la Comisión Mixta de Transferencias.