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La coordinadora del PDeCAT Marta Pascal junto Carles Puigdemont y el exconsejero de Interior, Joaqum Forn, en una imagen de archivo/ EFE

Los verdaderos motivos del motín de PDeCAT contra Puigdemont

La elección a dedo del candidato subleva el alma pujolista de la nueva Convergència, que durante 40 años decidió a sus presidenciables

30.04.2018 00:00 h.
6 min

PDeCAT estalla. Lo hace pocos días antes de que Carles Puigdemont decida un nuevo candidato que desbloquee la investidura o desobedezca a los jueces y se empeñe en ser investido. Todo apunta a lo primero, dado que los portavoces de Junts per Catalunya han asegurado que no quieren colocar a la Mesa del Parlament en una situación de desacato. Puigdemont y los suyos se arrogan el derecho a elegir candidato. Y eso ha sublevado el alma pujolista que todavía pesa en PDeCAT, la nueva Convergència.

“Por primera vez en 40 años se ha puesto en cuestión el procedimiento que hasta ahora habían seguido los convergentes, decidir quién debe ostentar la presidencia de la Generalitat”, explican fuentes cercanas a las negociaciones. Pujolismo en estado puro, dicen en relación a la pataleta convergente. Recuerdan cómo, en enero de 2016, Artur Mas dio un paso al lado y eligió a Puigdemont como sucesor. Creyó que sería un presidente manipulable. Como ahora cree el de Girona que podrá maneja a su sucesor. El primero se equivocó. El tiempo dirá si el segundo también.

Derecho a decidir candidato

La cúpula de la nueva CDC, lo dijo el sábado su portavoz, Marta Senserrich, reclama su derecho a decidir. “Los 34 diputados de Junts per Catalunya (entre ellos hay 12 de PDeCAT) tienen que estar de acuerdo, vale lo mismo el voto del número seis que el que iba de 20 en la lista, se tienen que escuchar todas las voces sin discriminar a nadie”, aseguró Senserrich.

Una reflexión compartida desde hace tiempo en PDeCAT, donde las continuas renuncias a favor del “presidente legítimo” –ningún cargo orgánico en las listas electorales, ínfimo poder de decisión, financiación del exilio de Puigdemont…-- han hecho mella en la paciencia convergente. De ahí el amago de cisma en el grupo parlamentario. Opinan en esta formación, cuya coordinadora Marta Pascal no esconde sus diferencias con Puigdemont –incluso las aireó ante el juez-- que una cosa es proponer de candidatos al cabeza de lista; a su segundo, el independiente Jordi Sànchez y a Jordi Turull, que PDeCAT considera “suyo”. Y otra, que se pretenda ungir a otros presidenciables sin el plácet de los convergentes.

Artadi solo gusta a Puigdemont

Las miradas están puestas ahora en Elsa Artadi, que hace meses rompió el carné de CDC y se unió a la guardia pretoriana de Puigdemont. Libre de cargas judiciales, es apta para liderar un gobierno provisional, a la espera de tiempos favorables para su líder. Ni a PDeCAT, ni a ERC --que opta por el wait and see sin debate interno-- y mucho menos a la CUP, agrada Artadi, discípula del exconsejero de Economía de los recortes, Andreu Mas-Colell.

A pesar de la pataleta convergente, es difícil que alguien contradiga a Puigdemont, en la cresta de la ola internacional, dicen los suyos. Puesta en libertad provisional en Alemania, entrevista en The Times Magazine y organismos encargados de velar por los derechos humanos con la lupa puesta en el procés y los políticos presos.

Según sea el sentido del pronunciamiento final de los jueces alemanes sobre su extradición, Puigdemont puede recibir un espaldarazo definitivo para su legitimidad o la confirmación de que no puede presidir la Generalitat.

Voto delegado

De momento, se mantiene en el orden del día la reforma de la ley de presidencia y del Govern que le permitiría ser investido a distancia. Ha pedido tiempo a los suyos para tomar una determinación, pero el reloj avanza hacia la fecha límite del 22 de mayo. Mientras se mantenga en voto delegado que el presidente del Parlament, Roger Torrent, concedió a Puigdemont y Toni Comín, Junts per Catalunya y ERC tendrán mayoría para elegir al candidato. Otra cosa es que la CUP vote en contra, ya que solo admiten que lo sea Puigdemont. Toda una invitación a desobedecer al Estado que pone a prueba la voluntad rupturista de JxCAT.

Ciudadanos y PSC critican al Gobierno por no recurrir esa prerrogativa ante el Tribunal Constitucional. ¿Un gesto para destensar? El Ejecutivo español aplaude la formación de un nuevo gobierno, a partir del cual se levantaría el 155, aunque según avisó ayer el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, esta intervención se volverá a aplicar si se cometen más ilegalidades.