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Simpatizantes independentistas ante el paso de vehículos de los Mossos d'Esquadra. De fondo, Quim Torra / CG

Los Mossos le dan una lección a Torra

A pesar de las purgas y la politización, los agentes impidieron que los CDR colapsaran Cataluña coordinados con las fuerzas de seguridad del Estado, otro gesto de deshielo entre Generalitat y Gobierno

21.12.2018 22:00 h.
8 min

Ni las amenazas de purga del presidente Quim Torra ni la politización existente en la Consejería de Interior impidieron que, ayer, los Mossos d’Esquadra actuaran contra el independentismo radical evitando que sus acciones colapsaran Cataluña. Ayer, los agentes se dieron una tregua en sus movilizaciones laborales, renunciaron a una “gripe azul” --bajas masivas-- y se conjuraron para garantizar la seguridad ciudadana durante la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona.

Le dieron una lección a Torra, quien días atrás anunció la apertura de expedientes dentro del cuerpo por cargar contra los Comités de Defensa de la República (CDR) el Día de la Constitución. La llamada “policía nacional de Cataluña” redujo los cortes en las carreteras ala mínima expresión y frenó las embestidas de los CDR que "apretaron" --así se lo pidió Torra-- en el centro de Barcelona. Lo hicieron, coordinados con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Otro síntoma del deshielo entre Gobierno y Generalitat, visualizado el jueves en la reunión entre Torra y Pedro Sánchez.

La delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera y el ministro de Interior, Fernando-Grande Marlaska, junto a representantes de los Mossos, Guardia Civil y Policía Nacional en la Llotja donde se celebró el Consejo de Ministros / MINISTERIO

Teresa Cunillera y Fernando-Grande Marlaska, junto a representantes de los Mossos, Guardia Civil y Policía Nacional en la Llotja

La policía autonómica cumplió escrupulosamente con el dispositivo habilitado por el Gobierno y la Generalitat a través del Centro de Coordinación Operativa (Cecor), la sala donde Mossos, Guardia Civil y Policía Nacional adoptaron decisiones colegiadas, al margen del reparto de funciones según sus respectivas competencias. Los tres cuerpos recibieron la felicitación del Gobierno en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Otro gesto de normalidad en el marco de un deshielo entre el Ejecutivo español y la Generalitat, extensivo a los responsables de la seguridad.

Del referéndum al 21D

No siempre fue así. Hace un año, la intervención policial en el referéndum del 1-O, unida a la aplicación del artículo 155 --que incluyó la toma de control de los Mossos-- demonizó a los cuerpos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, mientras que la pasividad de los Mossos --que se saldó con el procesamiento por sedición de su jefe, Josep Lluís Trapero-- les convirtió en los héroes del procés. Sin embargo, la formación del nuevo gobierno de Torra dio una vuelta de tuerca a la politización de la cúpula de Interior, liderada por Miquel Buch, gran activista soberanista, y con Brauli Duart como número dos, recordado por su controvertida presidencia de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA).

Politización que se unía a una estructural precariedad laboral, pues la policía catalana reclama desde hace diez años la renovación de las plantillas, envejecidas por la negativa del Govern a convocar plazas; un aumento del número de efectivos y mejoras en el material utilizado. Las reclamaciones, por tanto, no se limitan a la equiparación con los Bomberos de la Generalitat.

Mossos d'Esquadra independentistas se manifiestan contra la celebración del Consejo de Ministros del 21D / CG

Mossos d'Esquadra independentistas se manifiestan contra la celebración del Consejo de Ministros del 21D

La gota que colmó el vaso --más allá del oportunismo sindical-- fue la purga anunciada por Torra, después de que los Mossos cargaran contra los CDR el Día de la Constitución. Buch declinó defender a sus agentes y se puso al lado del presidente, quien en sede parlamentaria, anunció que se abrirían expedientes.

En este clima de desánimo e indignación llegaron los Mossos a las vísperas de un 21D precedido por el llamamiento de Torra a salir a la calle. Las consecuencias eran imprevisibles, pues tanto CDR como Arran --el brazo juvenil de la CUP-- y la Assemblea Nacional Catalana (ANC) se apuntaron al “mambo” --expresión de los antisistema que ha hecho fortuna--.

Asfixia sindical

Tanto el Gobierno como los propios Mossos temían que la asfixia sindical de Torra, reacio a atender las reclamaciones de sus policías --dos encierros en la sede de Interior y dos manifestaciones en una semana demuestran la desconexión entre Govern y Mossos--, buscara repetir las imágenes del 1-O, esto es, la intervención de la Policía y la Guardia Civil. Cerca de un millar de antidisturbios se desplazaron a Cataluña para participar en el dispositivo de seguridad del 21D junto a los 8.000 mossos movilizados por la Generalitat.

Sin embargo, la Policía Autonómica no cayó en la trampa y sus representantes sindicales y renunciaron a una “gripe azul” --bajas masivas como método de huelga encubierta-- el 21D. Acudieron a sus puestos de trabajo para intervenir en caso de altercados “con absoluta profesionalidad”. Y así fue. Los Mossos abortaron las acciones más peligrosas de los CDR, como el corte de carreteras o la irrupción en la Llotja donde se celebraba el Consejo de Ministros. Cargaron en varios puntos del centro de la ciudad, donde sufrieron lanzamiento de piedras y embestidas contra su cordón policial. El balance de las protestas fue de 12 detenidos en los disturbios y 51 heridos leves, de los cuales 30 fueron agentes de la policía catalana.

Entre los manifestantes figuraban representantes de Mossos per la Democràcia, así como agentes forestales y Bomberos que también defienden la república catalana. "La república no existe, idiota", le dijo un mosso a un agente rural, miembro de un CDR, durante los altercados que se produjeron en Barcelona. Twitter inmortalizó el momento.

El secesionismo dentro del cuerpo es minoritario en Barcelona, no así en Girona o Lleida. Es muy activo, algo que ha fracturado a la policía autonómica y ha contribuido a aumentar el malestar interno. La división entre constitucionalistas a independentistas es manifiesta en las redes sociales.