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La presentadora de 'Catalunya Ràdio' Mónica Terribas en una comparecencia / WIKIPEDIA

Mònica Terribas, la 'vocera' de la patria lacerada, entre Fallaci y Carrà

La locutora deja Catalunya Ràdio a pesar de que el martes estuvo a punto de renovar su contrato tras años de ser el altavoz soberanista

8 min

Mònica Terribas dice adiós. El pasado martes tenía previsto firmar su renovación en El matí de Catalunya Ràdio. Pero parece que Raül Gordillo, el comisario político, puso cara de ángel antes del café; y zas, Mònica no firmó. Tres días después se despide por el forro y todos exclaman que estaba cantado, porque ella sigue a Puigdemont y Gordillo, a Oriol Junqueras. Demasiado fácil. A muchos les gusta el estilo directo al mentón que lanza Mònica en sus entrevistas. Pero dentro de cada pregunta desliza una concepción del mundo totalmente apriorística. Comparen dos entrevistas históricas a dos expresidents: la que hizo a Montilla, mostrando una agresividad infantil propia de Radio Juventud, cuando no existían los códigos deontológicos; y la que hizo (más de una) a Artur Mas, rendida, ella, a los encantos patrioteros del nen de Premià. Eso sí, mientras Montilla es formal, Mas luce camisas de lino planchadas a diario y trajecitos de raya fina que no se avienen con la corrección política de los representantes populares. No importa como vista un político, pero su sueldo es (o era) público; hace ya mucho de la etapa de Artur en la gerencia de Typel, aquella empresa de curtidos propiedad de los Prenafeta.

¿Qué hará ahora Terribas? Ir a Waterloo de paseo y preparar las elecciones desde algún altavoz soberanista. Ella lo ha hecho todo desde la propaganda, no desde la ideología densa. Es una vocera de la patria lacerada. Así se convirtió en la voz del procés. Ya les digo que el camarada Suslov la hubiese fichado para Radio Moscú antes del 20 Congreso del PCUS. Es más buena para la canción que para el análisis. Levanta el timbre a lo Raffaella Carrà y aprieta el buche para lanzar alguna invectiva mirando al tendido por el rabillo del ojo con el estilo de la gran Oriana Fallaci.

Artur Mas y Mònica Terribas, en la presentación del libro del expresidente celebrada en la Pedrera / CG
Artur Mas y Mònica Terribas, en la presentación del libro del expresidente celebrada en la Pedrera / CG

El equipo de Catalunya Ràdio

¿Cuánto ganaba Mònica Terribas en Catalunya Ràdio? ¿Y en TV3? Nadie lo sabe. Es un misterio como cuentan algunos de los miembros de la Comisión de Control del Parlament. “Se lo preguntábamos cada cierto tiempo, pero siempre se salía por la tangente y además es despectiva y taxativa”, confiesa un diputado. Eso se llama tinta del calamar. En fin, al menos Manel Fuentes, en su momento, oficializaba los ingresos de su productora. Ayer, Mònica reunió a su equipo para decirles adiós y revelarles que los engranajes de la radio del Régimen “chirrían”. Han sido siete años intensos y bla, bla, en una “máquina tan exigente” y con un equipo excepcional. Esto último es verdad.

A pesar de los sermones procesistas a trenc d’alba, la gente seria de la radio hace funcionar la emisora. Conozco la calidad de la plantilla, después de haber ido cada día durante cinco años Catràdio y como colaborador del programa El café de la República del inolvidable Joan Barril. Y los que no crean en la contradicción entre profesión y propaganda que hay en toda la Corporación Catalana pueden preguntárselo a Regina Farré, que trabajó en TV3 con Mònica y acabó dejando los estudios de San Joan Despí, Barcelona y el país. A TV3 la llaman la Catedral, porque en ella solo comulgan los que creen en la separación entre Cataluña y España.

Entre Sanchis y Gordillo

Mònica añadió ayer su convencimiento de que la dirección de Catalunya Ràdio "encontrará otra ingeniera o ingeniero que haga funcionar este maravilloso motor como ellos quieren". No habló de política pero su salida se inscribe en el conflicto actual entre ERC y JxCat. Con prevención de futuro, alguien puso en la tele a un jefe de informativos afín a Esquerra para compensar al director Vicent Sanchis de la cuerda exconvergente. En la radio, repicaron el modelo: pusieron a un jefe de informativos de JxCat para compensar al republicano Saül Gordillo. Por muy partidarios que sean los comités profesionales de cada casa, el oficio no pierde el norte.

Mientras Sanchis aprieta el paso, Gordillo ralentiza. Pero la guerra entre TV3 y Catalunya Ràdio se ha vuelto muy diáfana en las redes sociales. La Tele va con Torra y Puigdemont y la radio con Junqueras, mà non tropo, siguiendo la agenda gregoriana del líder de ERC. Ramon Cotarelo, el tránsfuga que fue exmiembro de las listas de Esquerra y se pasó a las de JxCat, critica a los de TV3 porque están en manos de los erkis. También dice que Sergi Sol, dirigente de ERC y autor de una biografía de Oriol Junqueras, mueve los hilos desde dentro, tal como explica El Triangle con pelos y señales. Los de Esquerra se quejan todavía de un video emitido en el programa Els Matins en el que se exhibían enormes contradicciones de unas declaraciones de Gabriel Rufián. El que no tiene qué hacer con el rabo mata moscas.

La periodista de Catalunya Ràdio, Mònica Terribas, junto a Josep Lluís Trapero, en una imagen de archivo
La periodista de Catalunya Ràdio, Mònica Terribas, junto a Josep Lluís Trapero, en una imagen de archivo

Queda la "dedocracia"

Así están las cosas en el patio del colegio del mundo 'indepe'. Algo va muy mal cuando a los de ERC les preocupa que el Telenotícies cubra profusamente que el alcalde de Montblanc, Josep Andreu, ex de Esquerra, haya pasado a formar parte del Consell de la República liderado por Puigdemont.

Son como niños. El procés ha estallado y en sus líneas reina el desconcierto. Muerta la estrategia quedan las listas, los nombramientos, la dedocracia de los amigos y el desprecio de los enemigos. Terribas solo se ha ido de Catalunya Ràdio. Lo demás se mantiene, quiero decir, su voz tintineante y el sesgo de su mirada de perfil en busca de complicidad. Es de las que se quieren y no aflojan. Buena chica. Su salto a la política en las elecciones, que algún día convocará Torra, puede estar en ciernes.

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