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El presidente de la Generalitat, Quim Torra, junto al vicepresidente, Pere Aragonés, y la portavoz, Mertixell Budó durante la Diada / EUROPAPRESS

Un estudio concluye que el mito de la Diada se construyó manipulando la historia

El sociólogo Jorge Vilches señala que el nacionalismo eligió una fecha emblemática tratando de replicar el 4 de julio en EEUU para movilizar a sus bases

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El mito de la Diada se construyó manipulando la historia. Al menos así lo asegura un estudio del Instituto de Seguridad y Cultura, que firma Jorge Vilches. El sociólogo apunta que el nacionalismo catalán buscó una fecha emblemática, ​tratando de replicar el 14 de julio francés o el 4 de julio en EEUU y en torno a ella inventó un relato histórico para movilizar a sus bases. 

En su investigación, el profesor de la Universidad Complutense, señala que, la figura de Rafael Casanova, "protagonista en este mito, es un claro ejemplo de manipulación histórica", ya que, "el relato nacionalista afirma que “murió en combate por las libertades de Cataluña” el 11 de septiembre de 1714, lo cual no se corresponde con la realidad de los hechos históricos". Y es que, apunta Vilches, Casanova no combatió por la independencia catalana, sino por una España libre de Francia, como luego ratificó el bando de los Tres Comunes de Barcelona.

Casanova no entró en combate

En el informe se explica cómo incluso Casanova ni siquiera entró en combate ese día, ya que fue herido previamente en una pierna y sacado de Barcelona para ser trasladado a la casa de su hijo en Sant Boi de Llobregat, donde estuvo varios años hasta que en 1719 le llegó la amnistía y volvió a su vida de abogado, falleciendo casi 30 años después.

Ofrenda floral a Rafael Casanova durante la Diada / GUARDIA URBANA
Ofrenda floral a Rafael Casanova durante la Diada / GUARDIA URBANA

Y es que, bajo esa premisa, el sociólogo asegura que “el mito de la Diada no aguanta un repaso histórico”. Otro ejemplo es que, además identificar héroes, el nacionalismo emplea la desinformación cuando en su relato “distingue entre el pueblo nativo y el foráneo”, algo que, señala, ha llegado hasta nuestros días con la asimilación del foráneo, el no catalán, como “un animal con forma humana”, en palabras del actual presidente de la Generalitat, Quim Torra.

Identificar a un enemigo

El profesor explica que para el nacionalismo catalán era muy importante identificar su enemigo, su némesis, sobre el que construir la identidad colectiva. “Todos los elementos debían encajar con su separación del resto de España”, para lo que “había que atacar a sus símbolos: la Corona y las normas”.

La mitología catalanista, desarrolla Vilches, dibuja a Felipe V “como un rey que eliminó las libertades del pueblo de Cataluña, después de una enconada guerra”, un conflicto que se presenta como la lucha del absolutismo contra la libertad. Sin embargo, el profesor argumenta por qué este relato es falso. En el informe se señala que la lucha entre vigatans --austracistas-- y botiflers --borbónicos-- no fue entre españoles y catalanes, como señala el discurso independentista, ni siquiera sólo entre españoles, sino que “fue un conflicto internacional en el que participaron franceses, holandeses, portugueses, austriacos e ingleses”.

Desinformación

Concluye su análisis señalando la responsabilidad ante la desinformación y recordando que, “cuando el poder se dedica a crear una doctrina y a convertirla en el discurso oficial, rodeada de las parafernalias de un culto colectivo, de masas, está en la senda de sacrificar la libertad y entrar en el autoritarismo”.