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El ministro de Universidades, Joan Subirats / EUROPA PRESS

El ministro de Universidades apuesta por el catalán como lengua vehicular

Joan Subirats considera “insospechado” que los alumnos no vayan a aprender castellano por ese motivo; lo dice días después de defender la inmersión lingüística monolingüe

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El ministro de Universidades, Joan Subirats, apuesta por el catalán como lengua vehicular en la educación en Cataluña, y considera “bastante insospechado” que los alumnos no vayan a aprender castellano por ese motivo. Con estas palabras, ha dicho de forma velada que el español ya se estudia en la calle, aunque ha matizado que debe estar “presente” en las aulas y ha defendido que haya una “normalización” al respecto, en declaraciones en Al Dia, de IB3 Ràdio.

En esta entrevista, ha manifestado que en Cataluña hay un “intento” para que exista una regulación de la enseñanza que evite la judicialización y que este asunto “se convierta en un conflicto político”. Así, ha declarado que hay una voluntad de que la lengua vehicular en la educación sea el catalán, pero de manera que el castellano también esté “presente”.

Votó el 1-O

Hace unos días, el ministro, que en su día alardeó de votar en el referéndum ilegal del 1-O, defendió la inmersión lingüística, que definió como “modelo de éxito”. No obstante, pidió al Govern que cumpla la sentencia que fija en el 25% el número de clases que se han de impartir en castellano.

Dentro de su ámbito, Subirats ha hecho hincapié en la necesidad de que las universidades “recuperen el valor de la docencia”, ya que, durante años, se puso mucho énfasis en la investigación “desconsiderando más el valor de la docencia”. Ambas deben coexistir.

Vuelta a la presencialidad

Por otra parte, ha deslizado que la sociedad se ha “acostumbrado mucho a lo online”, por lo que ve una prioridad el hecho de “recuperar la idea de que tienen valor la presencialidad y la interacción”.

Asimismo, ha subrayado la necesidad de que las universidades se vinculen más con la formación a lo largo de la vida de manera que exista una relación entre desarrollo productivo y universidad ya que las universidades no pueden “quedar desvinculadas de su entorno social”.