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El ministro de Justicia, Rafael Catalá / EFE

¿Por qué el ministro Catalá critica a los jueces y no le pasa nada?

El ministro de Justicia pasa al ataque en una estrategia del Gobierno para no distanciarse más de la sociedad, con el apoyo de Mariano Rajoy

5 min

El Gobierno de Mariano Rajoy no podría resistir una nueva dimisión, tras el caso de Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid. La situación ha llegado al límite, con muchos frentes abiertos y la presión del PP, que reclama respuestas a su Gobierno para encarar las elecciones municipales y autonómicas de 2019. Ante eso, algunos ministros han pasado al ataque, para salvar sus propias posiciones, pero también para evitar un nuevo alejamiento del Ejecutivo frente a la sociedad. Y uno de ellos es Rafael Catalá, ministro de Justicia, que no ha dudado, con más o menos fortuna, en cargar contra el juez que emitió el voto particular en la sentencia de La Manada.

¿Teme Catalá ser cesado tras la dura respuesta del colectivo judicial, con las diferentes asociaciones de jueces y fiscales pidiendo su dimisión? Catalá sabe que puede contar con el apoyo de Mariano Rajoy, quien sí exigió a Cifuentes que dimitiera cuando vio que no podía aguantar más. Ahora es diferente. Se trata de una maniobra de Catalá, como apuntan fuentes del PP, para constatar que el Gobierno “no es insensible”, que entiende la indignación social causada por esa sentencia, y que, al mismo tiempo, da a entender que puede haber rectificaciones en otras instancias judiciales.

Jolgorio

Catalá, pese a que fue considerado como un hombre del círculo de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, es un dirigente muy apegado a Rajoy y a la lógica del presidente del Gobierno. Ha tomado algunos riesgos, y ha cometido imprudencias, pero ha querido pasar al ataque, con informaciones que ha podido conocer de su propio ministerio.

La bronca que se ha suscitado la puede aguantar, él y Rajoy, porque el poder judicial no hará ahora una causa general por la defensa del juez Ricardo Javier González, autor de ese voto particular en el que calificó de “jolgorio” las acciones propias de una violación de los miembros de La Manada contra una chica de 18 años.

Situación límite

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, Joaquín Galve, ha calificado, precisamente, esas informaciones recibidas por Catalá de “falsas y malintencionadas”, pero el caso es que se buscó inspeccionar la labor del juez.

Como ocurre en situaciones similares, cuando un Gobierno vive en una situación límite, como es el caso del gabinete de Rajoy, los ministros buscan vías de escape, que pueden o no ir en la misma dirección que el conjunto del Gobierno. Catalá la ha evidenciado, a favor del propio Rajoy, y en conexión con la sociedad española, guste o no al poder judicial.

Como Montoro

Otro ministro que ha optado por esa vía, aunque por motivos más orgullosos, es Cristóbal Montoro, que, sin embargo, ha sabido rectificar “en beneficio del Gobierno”, con una dura pulla al adversario más odiado en estos momentos por el PP: el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

Montoro ha rectificado su primera afirmación contundente sobre la imposibilidad de que la Generalitat hubiera cometido el delito de malversación en todo lo relacionado con el proceso soberanista. Los informes de Hacienda dicen eso, pero el ministro, en el Congreso, consideró que podía haber “algunas facturas falsas”, y que eso se puede producir en “cualquier procedimiento administrativo”.

Con sangre en las venas

Contestando a Rivera, Montoro le espetó si sabía lo que era un procedimiento administrativo, para negar, él mismo, ese conocimiento al líder de Ciudadanos, y con duros comentarios sobre su proliferación mediática. “Si no me acuesto pronto, aún lo puedo ver en alguna tertulia deportiva”, le dijo. Eso se considera un gancho de derecha al adversario que, en estos momentos, amenaza la hegemonía del PP en el centro-derecha.

Montoro busca su vía, y Catalá también, un político, pese a su perfil más técnico, con ambición y con sangre en las venas, que ha visto que podía distanciarse y cargar contra un juez para conectar con la sociedad española. Por ahora.