Menú Buscar
El expresidente del Palau de la Música Fèlix Millet, a su llegada a la Ciutat de la Justícia / EFE

Millet tira de la manta: Ferrovial pagaba a CDC a través del Palau de la Música

El expresidente de la institución asegura que entregaba dinero en metálico procedente de la constructora a dirigentes convergentes y él se quedaba una parte

6 min

Tal como se esperaba, Fèlix Millet ha tirado de la manta. Y con toda rotundidad. El Palau de la Música recibía dinero en metálico de Ferrovial que luego él se encargaba de que llegara a la dirección de CDC.

Esos pagos eran una compensación a cambio de contratas de obra pública que concedía la Generalitat o los ayuntamientos gobernados por CDC a la empresa de la familia Del Pino. La mordida era del 4% del valor de la obra: 2,5% para CDC y el 1,5% restante para el propio Millet --1%-- y su segundo, Jordi Montull --0,5%--.

Por el parking

También ha manifestado que a veces abrían el aparcamiento para que los enviados de la dirección convergente que acudían a por el dinero pudieran aparcar sus coches sin ser vistos. Uno de los personajes a los que él mismo entregó dinero fue Daniel Osàcar, el tesorero de CDC y mano derecha de Artur Mas en las cuestiones relacionadas con el partido. Antes se había entendido con Carles Torrent, que fue tesorero de los convergentes hasta su fallecimiento.

Algunos de los pagos se hicieron a través de la Fundación Ramon Trias Fargas.

Le flojea la memoria

A preguntas del fiscal, Emilio Sánchez Ulled, Millet ha admitido que el exdirigente de CDC, Jaume Camps, era su abogado, pero poco más. "No recuerdo si para hablar de las comisiones a CDC nos vimos el 11 de abril en la cafetería del Hotel Diplomatic de Barcelona con Camps, Germà Gordó y con Jordi Montull".

Tampoco recuerda si usaba facturas falsas para justificar el flujo de billetes de 500 euros ante una eventual inspección tributaria.

La mordida particular

El fiscal le ha presentado un documento que acredita el pago por parte de Ferrovial de 100 millones de pesetas de comisiones a CDC por las obras de la Ciutat de la Justícia, justamente donde se celebra la vista.

--“Señor Millet se quedó usted con siete millones, muchos de ellos en ventanilla –de donde retiraba los fondos en billetes de 500 euros-- y que envió, luego, a su caja de seguridad privada. ¿Dónde están los otros siete que faltan?”

--Respuesta de Millet: “No lo sé”.

Sí se acuerda de haber entregado 13.000 euros al candidato de CiU a la alcaldía de L’Ametlla del Vallès, la ciudad donde vive, en una campaña electoral.

Se arrepiente

“Fue un error mío brutal”. Millet también ha reconocido que utilizó fondos del Palau de la Música para gastos personales, por ejemplo, para la ejecución de obras en su casa y en los domicilios de su número dos, Jordi Montull, y de su hija Gemma, también imputados en el caso. 

Millet ha explicado este miércoles en la primera jornada de su declaración como investigado, que Jordi y Gemma Montull estaban al corriente de ese desvío del que también se beneficiaban. El principal acusado del expolio del Palau ha confirmado que las empresas que trabajaban subcontratadas para la institución eran las mismas que formalizaban las obras de sus propiedades particulares.

Me puse un sueldo

“Me autoconcedí unos bonus, unos incentivos; este fue otro de mis errores", ha reconocido. Sin embargo, dice que cuando él llegó al Palau la tesorería era un "desastre” y por eso él y Montull se pusieron una retribución, “por haber ordenado las cuentas del Palau”. Millet ha admitido que se puso un bonus de 800.000 euros al año, y Montull, de 200.000.

El expresidente de la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música ha provocado alguna carcajada en la sala cuando ha reconocido que pagó la boda de su hija (que se celebró en el propio Palau) con fondos de la institución “para darle publicidad al Palau”. El enlace costó 164.000 euros, y le cobró la mitad a su suegro. Ha reconocido también, uno a uno, que el Palau le pagó viajes a México, las Islas Maldivas y otros paraísos vacacionales.

Al inicio de la vista, la presidenta del tribunal ha ido rechazando una a una las cuestiones previas planteadas por las partes, desde aquellos que pedían el archivo de las acusaciones por prescripción de los delitos hasta los que pedían permiso para ausentarse de la sala y no comparecer a las distintas jornadas de la vista.