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José María Villegas, Lorena Roldán, Carlos Carrizosa, Albert Rivera, Inés Arrimadas, José María Espejo-Saavedra, Sonia Sierra y Fernando de Páramo (de izquierda a derecha) / EFE

La militancia pasa cuentas con la dirección de Ciudadanos

Tras la marcha de Rivera, Villegas y De Páramo de la ejecutiva, está en el aire la continuidad de Espejo-Saavedra y Hervías, que cuenta con muchos detractores dentro del partido

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Inés Arrimadas ha dado el paso y la militancia le exige cambios. Eso facilita a la líder catalana la creación de su propio equipo y también de una nueva organización menos vertical y más territorial, donde las bases tengan más voz.

El batacazo electoral de las elecciones generales, donde la formación naranja pasó de 57 a 10 escaños, se saldó con la marcha de Albert Rivera, líder absoluto del partido durante 13 años. Le han seguido otros dos miembros de la Ejecutiva, pero en el partido existe el convencimiento de que habrá más.

Responsabilidades

En el partido se esperaba que los miembros de la Ejecutiva más próximos a Rivera renunciaran, máxime si se tiene en cuenta que además habían dirigido la campaña del 10N. Se trata de José Manuel Villegas, secretario general, y Fernando de Páramo, secretario de Comunicación que deja la política.

“Los más próximos a Albert se van porque entienden que la responsabilidad también es suya, la militancia pide responsabilidades”, explican fuentes del partido, que incluyen a José María Espejo-Saavedra como otra posible baja. La renuncia de De Páramo al acta de diputado permite a Espejo-Saavedra entrar en la Cámara baja, donde previsiblemente tendrá un cargo, dada su proximidad con Inés Arrimadas –fue vicepresidente del Parlament y tuvo un papel muy activo en la respuesta jurídica de Cs contra las leyes de ruptura de los días 6 y 7 de septiembre de 2017--, pero no está garantizada su continuidad en la dirección de la formación naranja.

Un relevo natural

Arrimadas ha anunciado que se siente fuerte para dar el paso y aspirar a liderar Cs, tras la marcha de Albert Rivera. Se trata de un relevo natural que en el pasado había provocado roces entre Rivera y la exjefa de la oposición en Cataluña. Arrimadas discrepaba de los bandazos ideológicos del partido, así como del discurso bronco impuesto por un líder cesarista. Hay quien apuntaba incluso una cuestión de celos.

“Que la militancia exija responsabilidades facilita que Inés pueda formar su equipo”, añaden las citadas fuentes. Otra cosa es la situación del secretario de Organización, Fran Hervías, con muchos enemigos y detractores dentro del partido. “La contestación interna enorme y todo el mundo pide que se vaya”, explica un dirigente de Cs. La formación naranja tiene una estructura muy vertical y, a diferencia de otros partidos, no celebra congresos regionales. Todo se decide desde Madrid. Y esa es una dinámica que, precisamente quiere cambiar Arrimadas.

La situación en Cataluña

En Cataluña, la marcha de dos pesos pesados como Villegas y De Páramo, que proceden de la cantera catalana, tampoco ha sorprendido. Y confían en que la futura presidenta del partido lleve a cabo esos cambios organizativos que ha prometido. Lorena Roldán, candidata a la presidencia de la Generalitat y que actualmente es la líder del partido en el Parlament, es una de las personas de máxima confianza de Arrimadas. Es portavoz en la Ejecutiva y parece que estaría llamada a tener más peso en la misma.

Eso dejaría más terreno a Carlos Carrizosa, quien lleva las riendas del partido con demasiada firmeza, a juicio de algunos sectores del partido –críticos de distintas agrupaciones locales registraron la formación Constitucionalistas hartos de las imposiciones de Carrizosa--. Pero, tal como informó este medio, el dirigente catalán se ha limitado hasta ahora a cumplir con los estatutos del partido. Cs tampoco tiene un consejo nacional donde la militancia esté realmente representada y eso genera desconfianza.

La recuperación del PP, al auge de Vox, el trasvase de voto a POE, pero también a las abstenciones, pues Cs ha perdido dos millones de electores, son las claves del hundimiento de Cs. Pero también ha influido en ese declive el descontento de un votante socialdemócrata que nunca entendió que, en lugar de pactar con Pedro Sánchez, Rivera diera prioridad a destruir al PP mientras PSOE y Podemos gobernaban.