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El aumento de la obra pública facilita más empleo con la creación de nuevas empresas

¿Por qué el nuevo Mercat de Sant Antoni ha costado un 30% más?

La primera gran obra pública que inaugurará Ada Colau en Barcelona se ha encarecido de 60 a 80 millones de euros

20.05.2018 00:00 h.
6 min

¿Por qué el Mercat de Sant Antoni ha costado un 30% más de lo previsto? La primera gran obra pública que inaugurará Ada Colau en su mandato como alcaldesa de Barcelona se ha encarecido de 60 millones de euros a 80 millones. Cuando el icónico mercado barcelonés reabra el miércoles, 23 de mayo, algunos se formularán esa pregunta. ¿Por qué costó un 33,3% más de dinero público? Tras el sobrecoste de la reforma de la Plaza de les Glòries, ¿no hay obra municipal en la Ciudad Condal que consiga ceñirse a presupuesto?

Una portavoz del Ayuntamiento de Barcelona ha tratado de explicar qué ha encarecido el proyecto que ha liderado la unión temporal de empresas (UTE) formada por Copcisa, Scrynser y Sacyr. "Se presupuestó en 60 millones dos mandatos atrás [con el alcalde Jordi Hereu --PSC-- en la plaza de Sant Jaume]. Después, se descubrieron restos arqueológicos de gran valor, ya el pasado mandato, que hicieron subir el coste diez millones más", ha indicado. "Los otros diez millones hasta los 80 finales se atribuyen a la reforma del entorno, no presupuestada, a la intervención sobre las marquesinas, las protecciones contra palomas, al montaje y desmontaje de las carpas del mercado provisional y a la reordenación comercial, pues habrá menos puestos", ha agregado.

"Ha sido muy complejo reformar"

Pere Joan Ravetllat, arquitecto de Ravetllat Ribas, el bufete que ha liderado la puesta a punto de la centenaria instalación --abrió en 1879-- ha recordado que su intervención "entrañó una gran complejidad". El profesional ha puesto de relieve que se ha tenido que lavar la cara a más de 50.000 metros cuadrados del que es "el mayor mercado de Barcelona, más grande que La Boquería". Ravetllat también ha defendido que la obra "se presupuestó en 2009 sin los entornos", lo que ha alterado las previsiones iniciales de gasto. Éstas se descuadrarán aún más con la segunda supermanzana en de Barcelona, que arrancará en el barrio de Sant Antoni en 2019 con un coste de 3,5 millones más.

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Entrada al Mercat de Sant Antoni, que reabrirá el miércoles 23 de mayo tras nueve años en obras / CG

En el capítulo estrictamente comercial, Ravetllat defiende su moderación. "Hemos construido un párking, espacios subterráneos y recuperado elementos de la Barcelona antigua en el subsuelo. El foso entre muralla y contramuralla, por ejemplo, está integrado en el nuevo Mercat de Sant Antoni, así como una parte de la Vía Augusta", ha enumerado. El arquitecto ha hecho hincapié en que su obra "ha pasado por tres alcaldes distintos y por diversas licitaciones". ¿Está satisfecho del resultado? "Este es un colosal mercado de barrio que, en realidad, son tres: el de frescos, el de libros y el textil. Si es el de ciudad no me corresponde a mí decirlo, pero el resultado es formidable", ha remachado.

"Problemas con la cubierta"

Fuentes del sector han arrojado más luz sobre la reforma, que ha reducido los puestos a 235, ha abierto espacio para un supermercado de la enseña alemana Lidl, un gimnasio y otro gran comercio aún por adjudicar. "Ravetllat Ribas topó con importantes problemas para mantener la estructura de hierro que diseñó Antoni Rovira en el siglo XIX. Descubrió una cubierta oxidada que tuvo que recuperar mediante un proceso llamado de pasivización. Sin olvidar el párking y las plantas subterráneas de servicios del mercado. Cuando se acometieron, se descubrió que allí había restos de gran valor. No en vano, Sant Antoni reposa en la entrada de la antigua Barcelona medieval, por lo que la muralla se conserva", han ilustrado.

¿Es preocupante o sospechoso el sobrecoste? "Lo que es es habitual. Primero, porque los arquitectos municipales no saben a menudo lo que presupuestan. Dos, porque algunas constructoras tienen más abogados que arquitectos: pujan a la baja para ganar las licitaciones y luego pelean para retenerlas con un coste mucho mayor", han añadido las voces consultadas. En el mismo sentido, y citando también el sobrecoste que afloró en la nueva Plaza de les Glòries, directivos del sector han recordado el cambio de ciclo económico. "No es lo mismo adjudicar en 2009 (Sant Antoni) o en 2015 (túnel de Les Glòries) que ahora. El inmobiliario ha repuntado abruptamente. Las constructoras tienen más trabajo y exigen a las administraciones públicas presupuestos más caros para concursar", han concluido las fuentes consultadas.

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