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El abogado Javier Melero, a su llegada al Tribunal Supremo / EFE

Melero: “Los independentistas parecían bolcheviques discutiendo cómo evitar las multas”

El abogado defensor de Forn y Borràs, fundador de Ciudadanos, repasa en un libro a los protagonistas del procés: “Puigdemont dijo que no interferiría en el juicio y cumplió. Otros no lo hicieron”

6 min

Boxeador, aficionado a la música, fundador de Ciudadanos, abogado de independentistas. El multifacético Javier Melero publica libro, El encargo (Ariel), donde demuestra, una vez más, que no se casa con nadie. “Yo tenía una única misión, que no era el pueblo de Cataluña, ni su Parlamento, ni ninguna causa política; me debía a una sola persona, mi cliente”, escribe. Y no podía definir mejor su papel como abogado en el juicio sobre el referéndum del 1-O, donde defendió a Joaquim Forn y Meritxell Borràs.

A diferencia de sus compañeros letrados, Melero optó por una defensa muy técnica, evitando abundar en el carácter de juicio político que le querían dar los procesados. Y demostró que un abogado no independentista puede defender a quienes se echaron al monte del secesionismo.

Javier Melero, abogado de Joaquim Forn / EFE
Javier Melero, abogado de Joaquim Forn / EFE

En su libro, Melero recuerda esos días de furia judicial, repasa con mucha retranca a sus protagonistas y se remonta a su relación con la familia Pujol. Asistió a varios conciliábulos independentistas que define como “una asamblea de revolucionarios más desconcertante que alguien pueda imaginar; como si Lenin y los bolcheviques discutieran, antes de la Revolución de octubre, por el importe de las multas que les pudieran imponer los tribunales rusos y sobre cómo evitarlas”.

melero libro
El libro del abogado Javier Melero 'El encargo'

Del juez instructor Pablo Llarena dice que era un hombre “de movimientos ágiles y paso rápido y con una afición al fijador de pelo un tanto exótica”. Del fiscal Javier Zaragoza afirma que “le encantaba la política, la conocía y manejaba con soltura y no pudo resistirse a describir una conspiración para delinquir que comenzaba aun antes de 2012”. Y sobre los abogados de Vox, que ejercían la acusación popular, sentencia. “Eran menos incisivos que un calippo”.

La exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáez de Santamaría a su salida del Tribunal Supremo / EFE
La exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáez de Santamaría a su salida del Tribunal Supremo / EFE

Melero, que también fue abogado de Artur Mas por la consulta del 9N, arremete contra Soraya Sáenz de Santamaría, exvicepresidenta del Gobierno. “criticar a los Mossos por no haber detectado las urnas cuando los agentes del CNI bajo sus órdenes tampoco lo hicieron la hizo aparecer mezquina y parcial. Como suele ocurrir en la vida, con un poco más de estudio y algo menos de altivez, hubiera salido airosa del trance”.

Puigdemont y Homs

De Carles Puigdemont dice que “era un hombre que no contaba con el aprecio ni de su peluquero ni de su sastre, pero yo tenía la mejor de las opiniones sobre él. Había dicho que no interferiría con sus declaraciones en el juicio y cumplió. Otros no lo hicieron”. Y de Quico Homs, exconsejero de Presidencia condenado por la consulta del 9N, afirma que “empezábamos a parecer una pareja de ficción, como dos quijotes periféricos atrapados en la Mancha”.

Albert Rivera durante su discurso de despedida de Ciudadanos / INSTAGRAM
Albert Rivera durante su discurso de despedida de Ciudadanos / INSTAGRAM

Critica con dureza las imágenes del 1-O, por “escandalosas e impropias. Alguien había conducido a las policía a unas intervenciones grotescas e inútiles, solo aptas para alimentar la propaganda victimista. Un dispositivo policial estúpido”.

Siempre pensó, escribe el letrado, que antes del desafío final de la declaración unilateral de independencia (DUI) “habría un desvío, una parada, un motel o una gasolinera antes del punto de colisión”.

Sobre Ciudadanos

También alude a su militancia en Ciudadanos, formación de la que fue fundador y cuya victoria en las elecciones autonómica de 2017 “no sirvió absolutamente para nada: ni siquiera tuvo efectos declarativos que permitieran una cierta visibilidad política del electorado ajeno a al objetivo de la secesión. Ciudadanos no podía pactar con nadie, ni siquiera lo intentó y su intransigencia con el nacionalismo, que yo en principio había compartido, se fue convirtiendo en una sucesión de expresiones crispadas, tópicos y consignas mecánicamente repetidos”. Califica a Albert Rivera de “extraño accidente político” cuyos acólitos le profesaban “una devoción casi pagana”.

Javier Melero acudió a la manifestación del 8 de octubre porque “me parecía importante dejar claro que, por mucho que tuvieran la mayoría parlamentaria, los secesionistas no eran, como tanto les gustaba proclamar, ‘el pueblo de Cataluña’, ni las calles eran solo suyas. Eso no quita que me sintiera desubicado por completo, fuera de lugar, embebido en una extraña melancolía”.

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