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Dolores Agenjo, directora del IES Pedraforca de L'Hospitalet de Llobregat que se negó a dar las llaves de su centro el 9N / CG

“Me sentí violenta”, afirma la profesora que se negó a entregar las llaves el 9N

Dolores Agenjo asegura que la Generalitat pidió a los profesores que buscaran voluntarios y que recibió varias llamadas para que colaborara

7 min

Dolores Agenjo, directora del IES Pedraforca de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) en 2014, ha explicado ante el tribunal que juzga la convocatoria de la consulta del 9 de noviembre de 2014, las presiones sufridas por haberse negado a ceder las llaves de su centro para celebrar esa votación.

Agenjo fue convocada a una reunión el 16 de octubre de 2014 mediante correo electrónico en la sede de Servicios Territoriales de Enseñanza “para informarnos del proceso participativo”.

La presión

“Me sentí convocada con mucha fuerza, decían que si no podías asistir, se informara con urgencia. Se pedía nuestra presencia de forma imperativa”, ha dicho la testigo. Pilotó la reunión la jefa de Servicios Territoriales de Enseñanza de BCN-Comarcas, Montserrat Llovet.

“Nos dijo que todos los centros serían sede de la convocatoria de la consulta, algún profesor se extrañó. Y nos dijo que debíamos recabar tres voluntarios, un coordinador y dos informáticos. Y que a partir de ese día, nos daría instrucciones. Yo pregunté si era obligatorio buscar voluntarios. Llovet me dijo que no era obligatorio, pero sí conveniente”. Según Agenjo, Llovet dijo que no era necesario dar las instrucciones por escrito porque el "titular de los centros era el departamento de Enseñanza y que vería si podía dar algún tipo de justificante”.

Por escrito

El 6 de noviembre, Jordi Granell, un funcionario de la consejería “me llamó para pedirme las llaves del centro, le contesté que nadie me había dado ninguna orden y que no se las daba. Él me dijo que se lo diría a la directora de Servicios Territoriales. Hablé con otros directores, estaban bastante angustiados porque les habían requerido las llaves”. Agenjo puso los hechos en conocimiento de la Alta Inspección del Ministerio de Educación, que le aconsejó que no acatara órdenes que no vinieran por escrito.

Llovet, ha añadido, la llamó dos veces para pedir las llaves. “Dijo que yo era la última que quedaba por entregar las llaves. Me sentí muy violenta porque era mi superior jerárquica. Le dije que no quería desobedecerla, pero me contestó que lo parecía”, ha declarado.

"La ilegalidad que se iba a cometer"

Cuando le dije que el Estado había advertido de una posible ilegalidad, Llovet “me dijo que yo era funcionaria de la Generalitat”. De nuevo, su jefa le informó de que le daría la orden por escrito, por lo que pidió que constara que obedecía en contra de su voluntad. “¿No irás a enseñar la orden a alguien?”, le preguntó Llovet. Según la testigo, eso “me iluminó respecto a la ilegalidad que se iba a cometer, y le dije que informaría al ministerio y a la delegada del Gobierno. Llovet me dijo que tenía que consultarlo. Y no volvieron a pedirme las llaves”.

Francesc Güell, que en 2014 era jefe de Inspección de Enseñanza de la delegación de BCN Comarcas, participó en la reunión con los directores de centros, ante las dudas que suscitaba la organización del 9N. “No había directrices concretas. Quedó muy claro que era una actuación absolutamente voluntaria, si el director no quería participar y en el claustro había personas dispuestas, se les daría las llaves. Y si no había nadie, se darían a los Servicios Territoriales”, ha explicado.

Según Güell, quedó claro que el titular del centro, la Consejería de Enseñanza, era la titular del centro y, por tanto, hacía uso del mismo. Pero, tras el anuncio del expresidente Artur Mas de que la consulta pasaba a ser un proceso participativo, no hubo ninguna reunión para cambiar de criterio.

"No hubo amenazas"

Güell recibió los escritos de los inspectores Jesús Rull y Josep Alsina, recelosos con la legalidad del proceso, pero no consideró que debiera responder por escrito porque ya se había hablado del tema en la reunión, de la que, ha admitido, no se levantó acta. El testigo considera que la apertura de centros el 9N no competía a los inspectores. Ha negado que la directora territorial, Montserrat Llovet, amenazara o presionara a los directores de centros. Ha confirmado que Dolores Agenjo, pidió por escrito la orden de entrega de las llaves, pero Llovet dijo que no procedía.

Elisabet Abad, actual senadora de PDECat y que en 2014 era directora del CIRE (Centro de Iniciativas para la Reinserción, dependiente de la Consejería de Justicia de la Generalitat) en Lleida. Recibió la orden de la Consejería de Gobernación de fabricar material para hacer la consulta –urnas de cartón--, pero posteriormente se paralizó el encargo mediante una notificación formal del secretario general del departamento. El material, ha explicado, quedó en custodia en los almacenes del CIRE.

En octubre de 2014, se hizo un segundo encargo de material que se entregó a un transportista, aunque Abad desconoce a dónde se llevó.