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"Me llamaron mal catalán por denunciar la manipulación de TV3"

El socialista Joan Ferran, autor de un polémico libro sobre la politización de los medios públicos catalanes, admite que el Gobierno tripartito en este ámbito "no hizo lo que tenía que hacer"

20.12.2016 00:00 h.
10 min
Joan Ferran, exdiputado del PSC en la entrevista con Crónica Global / CG

Se define como “un jabalí político” y, por eso, hizo caso omiso a sus compañeros de partido cuando le aconsejaron que no se metiera con TV3. Joan Ferran (Barcelona, 1951), exdiputado del PSC, fue el primer político que denunció el sesgo ideológico de la televisión catalana en su famoso libro Maleïda crosta (Maldita costra). “Ha ido a peor”, afirma.

-¿En qué se ha convertido TV3?

-TV3 se creó en los años ochenta con un discurso basado en la recuperación de la lengua. Fueron años de mucho control político: todos los cargos se elegían bajo el dedo magnífico de Jordi Pujol. El contenido era de un nacionalismo difuso y creó un universo simbólico. Así funcionó durante 23 años, con mensajes subliminales, en los que el policía hablaba en castellano y los ciudadanos leían el Avui.

-Un control férreo desde el principio, entonces.

-Había tal control que algunos directores generales de medios, en respuestas parlamentarias, reconocían que Pujol les llamaba para darles instrucciones. Con el Gobierno tripartito –PSC, ERC e ICV– se intenta ir hacia una BBC a la catalana, pero no cuaja. Cuando CDC recupera el poder, se reforman las leyes del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) y de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) para cambiar las mayorías parlamentarias y se copan todos esos ámbitos de forma partidista.

-Y así eludir el control parlamentario.

-Antes sí había ese control, pero en la última época se ha dado un salto cualitativo, al pasar de un nacionalismo difuso a una clara publicidad del independentismo. Es decir, TV3 y los medios catalanes no trabajan para el global de la población, sino para una franja de población independentista. Y eso se ve en los contenidos, tanto en el seguimiento de las manifestaciones de la Diada, como en el de la señora Carme Forcadell cuando va al Tribunal Superior de Justicia, que es el mismo que se hizo de Artur Mas.

-¿Por eso tiene menos audiencia en TV3?

-Todo contribuye. Hay que decir, para ser justos, que la competencia crece a través de internet. Pero las personas que no comparten ese ideario tan sesgado hacia el independentismo prefieran sintonizar otra cadena más global. Mucha gente ha dejado de ver TV3 porque no es objetiva ni plural.

-Usted fue el primer político en denunciar el sesgo ideológico de TV3 en tu libro 'Maleïda crosta'. ¿Sigue vigente?

-Creo que se quedó corto. Hablamos del año 2009. Yo denuncié la gran acumulación de cargos que trabajaban en TV3 que no se marchaban, sedimentándose una costra política y de contenidos. Allí había mucho talento  que no podía aflorar por esas inercias del pasado, por la entrada de profesionales de "carné". Eso ha perdurado hasta hoy, con situaciones escandalosas.

-¿Por ejemplo?

-Tenemos al frente del CAC a un personaje que es un auténtico comisario político, antes a las órdenes de Francesc Homs, y ahora de quien manda en Junts pel Sí, frenando cualquier expediente contrario a ese partido. Hemos visto que insultos dirigidos a dos partidos de la oposición, a los que llamaron fascistas, fueron calificados por el CAC de libertad de expresión. O cuando Empar Moliner rompe la Constitución, lo justifican como un espacio de ficción. De lo que en su día era una costra, ahora se ha convertido en ruptura porque, quien ve TV3, es más adictos a una ideología.

-¿Sufrió represalias?

-Sí, yo sufrí insultos por la calle y en las redes. Recuerdo que una vez en la plaza Francesc Macià, un abuelito se me acercó y me dijo que yo era un mal catalán. Lo pasé mal, pero parlamentariamente el presidente José Montilla detuvo en más de una ocasión la intervención de Artur Mas o de diputados que pedían represalias contra quien había pedido que se “arrancara la costra nacionalista”. Yo, evidentemente, no me metía con la ideología nacionalista, que tiene derecho a expresarse libremente, sino con esa sedimentación o utilización de los medios públicos para transmitir un universo simbólico y una ideología.

-¿Fue duro?

-Fue muy duro. Pero otra gente me dijo que, por fin, alguien le decía al Rey que iba desnudo, que esta televisión adoctrinaba y manipulaba. Pero es que ahora adoctrina y manipula mucho más que antes.

-Pero las cosas no cambiaron durante el Gobierno tripartito. ¿Le sugiere eso algún tipo de autocrítica?

-En la época del tripartito no se hizo lo que se tenía que hacer. Cuando, en los medios públicos catalanes, los responsables fueron de ERC ya les iba bien ese tipo de discurso. El consejero de Cultura, Joan Manuel Tresserras, teorizó respecto a que los medios públicos estaban para crear país, para crear nación, algo que no tenía nada que ver con el PSC. Fue uno de los peajes que pagó el presidente Montilla y le salió mal.

-¿Esto tiene vuelta atrás?

-En el terreno político, no sé si es posible regenerar TV3. El deseo de muchos profesionales dentro de ella es hacer una televisión plural, objetiva y que se dirija a toda la población, desde un señor del PP a un señor de la CUP. Se debería primar la profesionalización, como se hace en otros países. Y en el terreno del control, el CAC debería parecerse al Consejo francés o a lo que hacen los ingleses, que no permiten que haya preponderancia de ningún tipo de ideología, religiosa o política. Pero lo veo difícil.

-Sin TV3 ¿habría menos independentismo social?

-Sin duda. TV3 ha contribuido a popularizar y motivar emocionalmente la independencia. A nadie se le escapa que enfocar una manifestación, con bandera y con niños, emociona a las personas y las lleva a identificarse con algo. Incluso en el terreno deportivo, donde el locutor pasa de lo que está ocurriendo en el campo de juego para explicar que la gente en las gradas grita independencia. No niego que se expliquen las cosas, sino que se magnifiquen.

-¿Habrá referéndum?

-Nuestra diputada en el Congreso Meritxell Batet dijo que esto es ridículo, que es volver al 9N, aunque esta vez se hace con dinero presupuestado, con la maquinaria de la Generalitat montándolo. No creo que lo hagan, pero si lo hacen, espero que alguien mande a los Mossos, porque hay que cumplir la ley. El presidente Carles Puigdemont quiere que le aprueben los presupuestos y necesita tener contentitos a los chicos de la CUP. Creo que ERC preferiría que no hubiera referéndum para ir a las elecciones, porque según las encuestas, se comerán a CDC. Veo visos de conflicto, vía judicial o vía intervención del Estado. O elecciones anticipadas.

-Momento difícil para su partido…

-El PSOE debe salir de esa gestora, hacer un proceso congresual y primarias. Y quien salga, debe reordenar el equipo. El PSOE ha perdido el partido, tiene gente lesionada y gente en el banquillo, y necesita un entrenador nuevo. Respecto al PSC, las encuestas le dan una subida ligera por dos razones, porque Ciudadanos entra en un momento de zozobra o porque Miquel Iceta (primer secretario del PSC) se ha hecho con un espacio mediático. La unidad del partido respecto a la investidura de Mariano Rajoy ha fortalecido al PSC internamente. La tarea pendiente es que esa postura no suponga una ruptura con el PSOE.

-¿Ve al PSC pactando con ERC y los comunes?

- Todo aquel que se acuesta con ERC acaba mal. CDC, el PSC, ICV… Yo no me veo pactando con ERC, que está muy subida a la montaña del independentismo. No sé si es una pose o no. Pero el PSC no está en ello. Con los comunes podría haber algún tipo de pacto, pero siempre teniendo en cuenta que no toleraremos veleidades independentistas.

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