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Me gusta / No me gusta; Andrea Rodés y Josep María Cortés ponen la lupa al número dos de los Comuns por Barcelona

Me gusta / No me gusta... Joan Carles Gallego

Andrea Rodés y Josep María Cortés ponen la lupa al número dos de En Comú Podem por Barcelona

Andrea Rodés / Josep Maria Cortés
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Joan Carles Gallego, por Andrea Rodés
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Joan Carles Gallego, por Andrea Rodés

 

Antes de dedicarse en serio al sindicalismo y la política, Joan Carles Gallego, licenciado en Economía por la UB, fue profesor de secundaria y FP en dos institutos de Badalona, y eso me gusta. En general, me gusta la gente que ha tenido que lidiar con adolescentes. No todo el mundo puede hacerlo. Un profesor de secundaria tiene que saber motivar a sus alumnos, convencerles de lo que valen, “enseñarles a amar la vida y a entenderla, a entender la vida desde la inteligencia”, como escribe Manuel Vilas en Ordesa

 

Gallego tiene un blog, donde escribe principalmente sobre macroeconomía y temas laborales. Nada especial hasta aquí, excepto que tiene el detalle de maridar cada entrada del blog con una imagen bonita o una canción. Y me gusta su gusto musical: su artículo más reciente, sobre los presupuestos del Estado, termina con un bonito vídeo de la cantautora Sílvia Tomàs en un concierto-homenaje al poeta chileno Víctor Jara durante el BarnaSants 2010. El artículo anterior, titulado Democratizar la economía, democratizar la empresa, termina con un videoclip de Bruce Springsteen interpretando en directo Factory, una canción sobre el día a día de un empleado de fábrica (su padre).

 

Rastreando en Internet, he descubierto otro detalle que demuestra que Gallego es un tipo sensible con la cultura. Resulta que durante los 25 años que estuvo en CCOO de Catalunya, primero como secretario general de la federación de enseñanza y posteriormente como secretario general, tenía por costumbre iniciar sus intervenciones con una cita o un poema. Así que sus compañeros, como regalo de despedida, le encargaron a una agencia de comunicación elaborar un bonito libro en su honor:  Poemas, citas, diálogos y reflexiones,  con versos de Li Po, Joana Raspall, Salvador Espriu, Ovidi Montllor y Oscar Wilde, entre otros.

 

Por último, me gusta su sinceridad. En una entrevista con El Crític en abril de 2017, Gallego explicaba que se crió en Barcelona junto a su madre y sus hermanos. Eran los años 60. Para sacar adelante a la familia, su madre trabajaba en varias cosas: administrativa en una bodega, suplencias en Telefónica... Su hermana empezó a trabajar pronto, mientras que su hermano y él pudieron compaginar estudios con trabajo. “Que los chicos estudiaran y las chicas no formaba parte de la lógica de la sociedad del momento, y en mi casa esto también pasó”, admitió.

Joan Carles Gallego, por Josep Maria Cortés
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Joan Carles Gallego, por Josep Maria Cortés

 

Cuando lo estratégico se convierte en retórico. Es lo que le ocurre al programa de En Comú Podem, que impulsa no solo una reforma constitucional federalista sino la aprobación de una Constitución catalana. Las leyes de bases, infatuación del deseo, no pueden seguir bailando en la mente de un elector exhausto, harto de grandielocuencia. La casa común de los Comuneros es la izquierda ambigua que juega a dos bazas: la territorial y la social. Ha hecho dejación de su compromiso con la historia, por mucho que se refugie en ex líderes sindicales, como Joan Carles Gallego, un hombre adornado de rigor, honestidad y firmeza. No olvidemos que viene de dirigir la mítica Comisión Obrera Nacional (CONC), la instancia que levantó un día su bandera de clase para mostrar al mundo que el sindicalismo serio sitúa la concertación por encima de la rebelión.

 

Los Comuns dicen que su nueva Constitución definirá Cataluña “como una república social, democrática y ambientalmente justa”. ¡Tanto análisis para llegar al éxtasis de Puigdemont y Junqueras! Te digo Joan Carles, que para este viaje no hacían falta las alforjas de Nicos Poulanzas ni los aparatos ideológicos de Louis Althuser. Ah, claro que el derecho de autodeterminación de los pueblos ha dejado de pertenecer a la izquierda del siglo XXI, porque glosa las mentiras del XX; y así se encargó de demostrarlo el Politburó soviético, cuando aplastó a las repúblicas caucásicas. También te digo que me emociona tu defensa de mujeres inigualables, como Teresa Pàmies y su precursora, Aleksándra Kolontái, capitanas ambas de la igualdad.

 

Nuestros comuneros hablan con la mano izquierda sin saber lo que tienen en la derecha. Su enfermedad infantil no es la farsa del 18 Brumario sino la quatribarrada que sitúa al terruño al nivel del ser humano. Hablan de derechos nacionales en un país golpeado por la desigualdad, en el que, sin embargo, el propio Gallego reconoce a “un 25% de la población por debajo del umbral de pobreza” (en su blog). Anticipan su entropía o es que no saben que volver a la República catalana es como repetir de arroz con leche cada día. Los Comuns no combaten al nacional-populismo de JxCat y ERC; le sirven de coartada moral. Lo siento.

 

Que decepción al ver lo que no me gusta, pese al ánimo de reconocer en Gallego a un combatiente sin ambages, que me gusta. Él dice que quiere una Cataluña sin exclusiones; pues empieza mal al justificar indirectamente a los que viven de las exclusiones. Rechazó la DUI y nunca fue partidario de un referéndum unilateral, no vinculante y sin reconocimiento internacional. En fin, Gallego siempre será él; pero quizá está demasiado atento al grito de su admirado Martí i Pol: cridem qui som i que tothom ho escolti….. que tot está per fer i tot es posible.