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Dolors Sabater, vista por nuestros analistas Andrea Rodés y Josep Mª Cortés

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Andrea Rodés y Josep Maria Cortés ponen la lupa a la candidata de la CUP para la presidencia de la Generalitat

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Dolors Sabater, por Andrea Rodés
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Dolors Sabater, por Andrea Rodés

Hay muchas cosas que me gustan de Dolors Sabater. En primer lugar, que durante mucho tiempo haya sido profesora de instituto. Los profesores se merecen un reconocimiento, especialmente los que trabajan con adolescentes. “La adolescencia es un estruendo identitario mayúsculo. Una zona de riesgo”, escribe Sabater en un artículo publicado en su blog, Miozz Mirades, en junio de 2015. “Miozz” es como la llamaba su hermano mayor, Frederic, que sufría una discapacidad mental de nacimiento y era incapaz de pronunciar correctamente “Maria Dolors”.

 

“Recuerdo que Dolors nos hablaba de su hermano mayor con ternura”, escribe el periodista Xavier Rius Sant, amigo de la candidata, en un artículo publicado hace unos años. Rius y Sabater se conocieron a finales de los años setenta en el Casal de la Pau de Barcelona y el Moviment d’Objetors de Conciència, donde ambos militaban. “Ella era de las pocas chicas que había, dado que la mili, como el coñac Soberano, era cosa de hombres. Y ella no estaba allí por ser la pareja de algún objetor. Militaba en lo mismo porque creía en la lucha pacifista y antimilitarista”, recuerda el periodista.

 

Comparto con Sabater su espíritu antimilitarista. Las armas me dan un miedo atroz. En China me llevaron a un campo de tiro donde te dejaban disparar con lo que quisieras: pistolas, escopetas, rifles automáticos... Fue agarrar el arma con las manos y empezar a temblarme las rodillas. Fui incapaz de disparar.

 

Sabater cuenta en su blog que uno de sus días favoritos cuando era maestra de secundaria era el 30 de enero, Día Escolar de la No-Violencia y la Paz (DENIP). “Muchas personas adultas que opinan a la ligera sobre los valores de las personas jóvenes quedarían sorprendidas de la madurez de sus reflexiones”, escribe, recordando las actividades que preparaba ese día para sus alumnos. La primera de todas era pasarles el videoclip de La cançó del soldadet, de Manel, porque sabía que les conmovería: 

 

..."Soldadet, valor, valor,

Que depèn de gent com tu la sort del món".

Però "si una bala enemiga creua el vent

I em travessa el cervell",

Es planteja el soldadet,

"Les onades m'arrossegaran

I mil peixos de colors

Lluitaran per devorar la meva carn".

I és quan pensa "jo m'amago;

Quan no mirin, jo m'amago".

 

“Echo de menos este contacto directo y tan vital con los chicos y chicas que crecen, descubren, maduran. Acompañarlos en este proceso es una de las profesiones más reconfortantes que conozco”, escribe la exprofesora.

 

Me gusta que a Sabater, de joven, la conocieran como "la chica del camión de Badalona". Resulta que con 19 años conducía el camión de la empresa de su padre, camión que también sirvió para convertirlo en carroza en la rúa de Carnaval, recuerda su amigo Rius.

 

El hecho de tener un hermano con una minusvalía de nacimiento la llevó a implicarse en la lucha por los derechos de las personas con discapacidad, y desde muy joven empezó a colaborar con ASPANIN (Asociación pro-personas con discapacidad intelectual), organización que lucha por la integración social de los discapacitados. Más adelante, su otro hermano, Daniel, sufrió un ictus que lo postró de por vida a una silla de ruedas, así que Sabater conoce de primera mano las dificultades que atraviesan las personas discapacitadas, física o mentalmente.

 

Leo en otra entrevista que entre sus aficiones destaca que le gusta explicar cuentos en las bibliotecas de Badalona. Es algo que a mí me gustaría hacer. También tiene un huerto para autoconsumo con productos ecológicos. Yo todavía no sé distinguir un brote de zanahoria de las malas hierbas, pero todo llegará.

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Así habló Zaratrustra: ¿Independencia a cualquier precio? Sí. Dolors Sabater lo tiene claro: “No vamos a vetar a Laura Borras por su causa ante el Supremo; vetamos el 155”. Entonces ¿de qué sirvió desalojar al expresident Artur Mas, aldabonazo de Anna Gabriel en la pista inacabable del 3%?

 

La CUP es la plataforma asamblearia de unos chicos con ideales, pero dotados de una confusión mental que empequeñece la discordia permanente de los grupúsculos del Mayo francés. Son progres, van vestidos de progre, te miran de reojo --yo me los cruzo en el tren-- y silabean entrecortados al que tienen al lado. Viven en la clandestinidad cultural --antes llamada contracultura, pero no la hippie--, desconocen los rigores de la clandestinidad política y, a pesar de todo, se las dan de avanzados en la avanzadilla contra el "Estado autoritario".

 

Confunden el antiautoritarismo de Alain Krivine frente a De Gaulle con el heroísmo en las cárceles de nuestro Antiguo Régimen. Ellos siempre tienen razón, como Monedero, el filósofo franquicia de la izquierda española. Son esa clase de muchachos que pondrían de los nervios a un tal Arthur Koestler, escritor políglota de origen húngaro, comunista de porte vienés, corresponsal en la Guerra de España, combatiente contra Hitler, prisionero en un campo de exterminio, antiestalinista y miembro del Komintern. Déjalo.

 

Ah, perdón, ellos son hijos de Guy Debord, “la vanguardia no se rinde”, autor del Manifiesto situacionista. Sin embargo, han confundido La sociedad del espectáculo con dar el espectáculo; son acólitos de las Caramelles de Sant Farriol que montan cada vez que el mundo indepe sale a la calle. Presumen de conocer a los tíos raros --agentes internacionales de origen libio se decía en mi tiempo-- que quemaban containers y coches durante la noche flamígera de la sentencia del 1-O.

 

Sabater es una señora solemne y cerradita, de “gesticulación natural coherente con su tono de voz”, nos dicen los expertos en comunicación no verbal. Sus mensajes de fondo son crípticos y eso pone enfermo al auditorio. Le doy un no me gusta intemporal y apócrifo. La voz del desinterés.

 

La presencia física de la Sabater deslumbra. Es una mujer de ojos duros y sonrisa dulce, pegada a la fijación de sus objetivos sociales. Su cabellera blanca de porte impecable es de las que establecen distingos estéticos, cuando la belleza permanece. Estoy seguro de su coherencia, pero no sabría cómo interpretar la trastienda de sus mensajes. Su contradicción altanera entre la estelada y desigualdad social me molesta. Hablar de la importancia del país en un país con el 25% de ciudadanos en la frontera de la exclusión, es una broma macabra. Y mucho más hacerlo desde una izquierda que se las da de extraparlamentaria. Ella insiste: “Una renta básica de 735 euros, superar el paro juvenil, una banca pública y farmacéuticas públicas”. Pas mal.

 

Lidera la lista de la CUP porque estamos en un momento excepcional: “Sufrimos desde hace tres años una involución democrática y una emergencia social”. Se ha pasado a la política parlamentaria dejando su labor en el municipio de Badalona porque “necesitamos celebrar otro referéndum para 2025”. Fue alcaldesa de Badalona y tuvo que culebrearse entre las cosas del PSC y la impostura de García Albiol. Hoy por hoy, la ciudad bonita no produce nutrientes políticos.

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