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Andrea Rodés y Josep Maria Cortés ponen la lupa en la número 1 del PDECat por Barcelona

Me gusta / No me gusta... Àngels Chacón

Andrea Rodés y Josep María Cortés ponen la lupa a la número uno de la lista del PDECat por Barcelona

Andrea Rodés / Josep Maria Cortés
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Àngels Chacón, por Andrea Rodés
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Àngels Chacón, por Andrea Rodés

 

Para empezar, Àngels Chacón habla alemán y eso se merece un respeto. Los que hayan estudiado este idioma sabrán que el verbo se coloca siempre al final de la frase, de manera que es necesario escuchar al interlocutor hasta el final para poder entender lo que nos quiere decir. Por lo tanto, intuyo que Chacón es una mujer que sabe escuchar y no es de las que va interrumpiendo todo el rato.

 

Otra cosa que me gusta: después de licenciarse en Derecho trabajó bastantes años como directora de exportación en una empresa del sector papel y viajaba cada dos por tres a Oriente Medio y Europa del Este. No hay mejor escuela de la vida que viajar. A Chacón, además, le tocó viajar a menudo sola por países donde lo que esperaban era reunirse con un hombre. “A veces ni te daban la mano. Pero aprendes a ser profesional y debo decir que hice muchos amigos. En la despedida, decíamos ‘Dios te bendiga, el tuyo o el mío’”,  comentó la cabeza de lista del PDECat en una entrevista con La Vanguardia cuando aún era consejera de Empresa i Coneixement. Su comentario me gustó: podría haber optado por criticar las sociedades machistas de Oriente Medio, pero prefiere no juzgar, en señal de respeto por la diversidad cultural.  

 

Chacón es de Igualada, ciudad que se le debería quedar pequeña con tanto viaje. Sin embargo, al nacer su primer hijo decidió dejar su trabajo anterior y buscarse otro en su ciudad natal para poder dedicarse más a los niños. No me atrevo a decir si fue una decisión feminista o no, pero me parece muy comprensible.

 

He leído que ahora está divorciada. Aunque desconozco si tiene una nueva pareja, creo que tiene mucho valor llegar tan alto sin el apoyo de una pareja estable en casa. Y no lo digo por que sea mujer. La mayoría de políticos están casados.

 

Chacón viste muy bien. Me encanta cuando aparece con chaquetón y bufanda al cuello, o en traje-chaqueta. Intuyo que le pasa como a mí, que cuando me pongo americana me siento empoderada. ¿Será por qué es una prenda masculina?

 

Su Instagram es un poco aburrido, pero entre tanta foto política he descubierto que tiene una perrita monísima, “La Puça”, que siempre se mete en su maleta antes de empezar un viaje, escribe Chacón bajo la imagen de su mascota. Tengo la teoría absurda de que la gente con perro es de fiar. Si tuviera un gato, no sabría qué pensar. Odio los gatos.

 

Por último, me encanta este detalle friki sobre Chacón que ella misma confesó en una entrevista con Via Empresa hace un par de años:  va siempre acompañada de un escrito del Dalai Lama que dice así:  El verdadero sentido de la vida es contribuir a la felicidad de los otros y La diferencia entre dónde eres hoy y dónde serás mañana es aquello que digas, pienses o hagas.

Àngels Chacón, por Josep Maria Cortés
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Àngels Chacón, por Josep Maria Cortés

 

Una mujer líquida, pero no precisamente en el sentido de Bauman. Dice así: “me gusta el agua y fluir me relaja”. Es una viajera impenitente, experta en comercio internacional, de las que venden “me adapto a todo”, pero con especial querencia por los hoteles auríferos de las dinastías del Golfo. Otra chica de la escudería de la Cataluña central; nació y se crio en Igualada y es hija de un candidato independiente que fue concejal de CiU en Vilanova del Camí. Se instaló gracias a las artes de la política nacionalista, donde las compañeras de sello convergente viven sin los complejos y sinsabores de las kellys, que les hacen la cama y les preparan las tostadas.

 

En política, después de perpetrar, no basta con lavarse las manos. Y eso es lo está haciendo el PDECat; Chacón, primera de la lista de este engendro de partido demócrata americano, era un alto cargo del Govern --directora general de Industria-- cuando más de 4.000 empresas trasladaron sus sedes corporativas fuera de Cataluña, por temor a las consecuencias de la DUI. Descapitalizaron el país; y solo por esto, la señora Chacón no puede predicar ahora las bondades de su nacionalismo moderado. Fue consejera de Empresa hasta que la despidió Quim Torra, cuando JxCat y PDECAT rompieron. El daño ya estaba hecho y hoy, aunque no lo sepa, está moralmente desautorizada. Por mucho que el nacionalismo encaje en la era del populismo sin alma, hay cosas que no cambian, “como el calor corporal de la ideología, las mentiras o el exterminio sistemático de las élites”, escribió el húngaro Imre Kertész, refiriéndose a los cesarismos de su tiempo. El PDECat es el rescoldo de una gangrena; no me gusta y la Chacón tiene parte de culpa.

 

Fue gerente de la Unió Empresarial de l’Anoia y teniente de alcalde de su ciudad. Pero ahora no puede hacer de Francesc Cambó por muy autonomista que se haya vuelto de repente. El PDECat no aspira; es un partido que no obtendrá ni el 3% según el último CEO. En su entraña, la Cataluña de Trastámara vive un idilio falsario con la Francia endeble de Orleans.

 

Para salir del casi anonimato, Chacón montó un video de campaña en el que ella se confundía con Carmen Chacón, la bravísima ex ministra de Defensa. Cuando los sociatas la denunciaron, pidió perdón y listos. Àngels habla inglés y alemán; felicidades; aprendió a moverse por el mundo como directiva de una empresa papelera de Igualada, hasta que, al ser madre de dos hijas, lo dejó y en su lugar, vendió zapatos en la tienda de su exmarido, en Igualada.  Muy bien, pero no nos hagamos trampas al solitario: su PDECat huela a youtuber andorrano y a porteador pirenaico del clan Pujol. El toque de frontera del nacionalismo mainstream, sobre el que reina de nuevo Artur Mas, resulta incluso retador, pero su retranca es delictiva: moderados ágapes en un Relais Chateau de Martinet y maleta al porte en el paso blando de Llívia, alma espuria de la Cerdanya. El pasado es imposible de borrar.