Ferran Mascarell: "En Madrid nadie habla bien de España"

El Delegado de la Generalitat en Madrid cree que si el Gobierno prohíbe el referéndum del 1 de octubre dará una imagen negativa: "¿El día 2 España será mejor o más reconocida internacionalmente?"

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Ferran Mascarell, el delegado de la Generalitat en Madrid / CG
13.09.2017 00:20 h.

Ferran Mascarell (Sant Just d’Esvern,1951) es el delegado de la Generalitat en Madrid y uno de los primeros altos cargos del PSC que decidió dar el salto hacia posiciones abiertamente independentistas. Fue también una de las incorporaciones estrella del expresidente de la Generalitat Artur Mas como consejero de Cultura en lo que él mismo bautizó en plena campaña electoral como El Govern dels millors, una tentativa de reunir en un mismo equipo a las personalidades más competentes sin tener en cuenta la adscripción ideológica. De aquel Govern dels millors fue finalmente Mascarell el único con pasado socialista.  

Instalado ya en Madrid como delegado catalán, su presencia llamó la atención de los medios de la capital por la presentación que el entonces secretario de Estado de Cultura del PP, José María Lasalle, hizo sobre su persona. Lo llamó un “independentista de razón”, marcando distancias con la posición más extendida en el seno de su partido y causando cierto revuelo mediático. Esa anécdota aflora cuando se oye hablar a Mascarell. Su discurso apela a la racionalidad, sin las altas dosis de emotividad a las que nos tiene acostumbrado el procés. Tiene incluso un libro publicado, Dos Estados, en el que perfila un Estado catalán, pequeño, eficiente y con buenas relaciones con España. No hay duda de que Mascarell dedica muchas horas del día a pensar, hablar y convencer a sus interlocutores de Madrid sobre el asunto.    

--¿Cómo fue a su entender la reacción de Madrid ante los atentados de Barcelona y Cambrils? Desde la delegación pusieron un libro de condolencias.

-- Teníamos necesidad de expresar nuestro propio sentimiento, como si estuviéramos en Barcelona. Pusimos en la puerta de la Blanquerna un ramo de flores e inmediatamente después se convirtió en el sitio donde la gente puso escritos, velas, todo tipo de muestras de condolencias. La verdad es que hubo mucha gente que escribió mensajes muy sentidos. Lo que yo puedo hacer es agradecer a los ciudadanos de Madrid y, todo sea dicho, a los visitantes, que hubo muchos, por expresar lo que todos sentimos, que ante estas circunstancias todos somos del mismo sitio, de la misma humanidad. Todo este material lo hemos enviado en el Museo de Historia de Cataluña.

-- A nivel institucional, ¿la respuesta fue igual de buena?

-- Diría que sí. No me atrevería a decir si deberían haber hecho más o menos. En todo caso, son las propias instituciones las que deben valor el qué. Por parte del ayuntamiento se produjo la primera reacción positiva de poner la bandera de Cataluña en la Cibeles y por parte de la comunidad hubo un acto el día después. Han hecho lo que correspondía.  

--¿Qué tienen pensado hacer desde la delegación para celebrar la Diada en Madrid hoy miércoles?

-- Haremos un acto festivo. Con una intervención especialmente divertida de Màrius Serra, que es una persona que tiene habilidad para jugar con las palabras. También hemos creado un galardón de amigo de la Blanquera, que lo damos a aquellas ocho personas que se han significado por una presencia muy constante en Blanquerna. Gente que ha aprendido el catalán, que viene a los actos, personas significativas de instituciones catalanas en Madrid, etc. La voluntad es darlo a gente que durante muchos años ha establecido un vínculo con Blanquerna. También habrá una intervención del conseller Turull que nos acompañará y una actuación musical de la mano de Lidia Pujol. Y terminará con el himno de Els Segadors, como cada año, y un pequeño piscolabis.

-- ¿La delegación participará en el acto que la Asamblea Nacional Catalana (ANC) está preparando en Madrid?

-- No, es un acto de la ANC. Si estoy aquí y puedo, iré, pero es un acto de la ANC.

--Desde que está en Madrid ¿ha podido reunirse con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, o algún representante de los principales partidos políticos?

-- Mi labor consiste en reunirme con mucha gente y decirlo poco (risas). Sí, me he reunido con muchos. Este trabajo es diplomático, y se trata de hablar.

-- ¿Y de qué hablan? ¿Se busca una solución para Cataluña?

-- Yo intento hablar de lo que se debe hablar, que son las razones de todo lo que ha pasado y, sobre todo, las soluciones de todo ello. De lo que sería una verdadera política de diálogo. Eso no significa que solo hablemos de esto. También hay interlocutores que prefieren hablar de lo suyo, y no tanto de las razones por las que hemos llegado hasta aquí. Hablan de las significaciones, de si "esto no puede ser o de si esto no es legal"… Detrás de un conflicto institucional hay, a menudo, un conflicto de lenguaje, y no siempre hablamos de las mismas cosas.

-- ¿No entienden por qué se ha producido el conflicto?

-- Ante un conflicto político la primera pregunta debería ser por qué se ha producido. Si no entiendes por qué se ha producido difícilmente puedes encontrar soluciones. Tengo la impresión de que todavía mucha gente en Madrid no entiende por qué se ha producido el conflicto y aún no ha comprendido que las respuestas no pueden ser imperativas, porque justamente se ha producido por un Estado imperativo. Hay una gran parte de una sociedad movilizada contra un Estado imperativo, y si la respuesta es imperativa, significa que estamos multiplicando el problema.

-- A nivel internacional también se habrá reunido con muchos representantes de otros países. ¿Han demostrado esa comprensión que no ve en muchos de los políticos españoles?

-- Sí que la han demostrado. Pero, si me permite decirlo así, esta no es la pregunta que le puede hacer a un diplomático. Un diplomático la comprensión se la guarda. Tanto la tuya como la del Estado español. A un diplomático la cuestión que le interesa es saber qué hará nuestro Gobierno. Las comprensiones son personales, por lo tanto, diría que hay tantas comprensiones sobre Cataluña y España como diplomáticos he visto. Todos tienen sus matices, todos tienen su grado diverso de conocimiento… La respuesta es doble. En una primera instancia la respuesta es que esto es un asunto interno de España y que, en consecuencia, se debe resolver entre nosotros en función del marco institucional del que estamos dotados.  

Cuando se entra a un nivel de debate un poco más profundo un aspecto que es bastante unánime entre estos diplomáticos es que les cuesta entender por qué España, ante un conflicto, no emprende reformas. Porque los conflictos se eternizan y no hay procesos de reforma serios. Entonces en este punto ya se puede empezar a hablar porque esta pregunta te la hacen cuando ya hay confianza. Pero las respuestas formales son las que le he dicho. De hecho, el otro día Europa volvió a repetirlo.

Hay tantas comprensiones sobre Cataluña y España como diplomáticos he visto. La posición ortodoxa es que es un asunto interno, pero no están diciendo nada en contra de nosotros

-- ¿Cómo explica que aún ninguna institución europea e internacional haya dado apoyo explícito a la causa secesionista pese a la campaña internacional promovida por el Govern?

-- La pregunta es a la inversa. ¿Por qué no hay ningún Estado que haya salido de la lógica de “es un asunto interno”?

-- ¿Y cuál es la respuesta?

-- Están diciendo lo que a mi me transmiten, de que su posición formal es ésta. En diplomacia las decisiones de los estados cambian en segundos. La posición ortodoxa es que es un asunto interno, pero no están diciendo nada en contra de nosotros.

-- Cuando explica el conflicto y la negativa del Estado a emprender reformas, ¿hay algún punto de autocrítica o desde el Govern se está haciendo todo bien?

-- En un proceso como éste no se puede hacer todo bien. Es siempre un proceso político en el que, si todos lo hicieramos todo bien, no habría problemas. Si la intención de la pregunta es encontrar la manera de ser equidistante y decir que se han equivocado unos y se han equivocado los otros te diría que no estoy de acuerdo, que la pregunta no es real y que no hay equidistancia posible.

El Delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell

Ferran Mascarell en la entrevista con Crónica Global

-- Equidistancia no, sino aceptar que quizás desde el Govern también se han hecho cosas mal.

-- Cuando hace diez años que intentas resolver un problema, cuando has tenido un Estatuto hecho con toda la legalidad y se ha estropeado por la voluntad expresa de un Tribunal Constitucional previamente manipulado, cuando se pide hasta 15 o 16 hacer un referéndum, cuando no encuentras respuesta, cuando un día tras otro las políticas hacia Cataluña siguen siendo inadecuadas. Cuando una buena parte, como mínimo la mitad de la sociedad catalana, está harta de las malas políticas o malas artes del Estado, cuando no hay alternativa a nivel estatal para Cataluña… Cuando todo esto sucede lo significativo no es hacer autocrítica --ya la haremos, los catalanes somos tan autocríticos que a lo largo de la historia nos hemos pasado--, sino que deberíamos hacer lo contrario. El proceso político catalán desde el 2006 hasta ahora es modélico. Es propio de una sociedad muy madura, muy democrática y que tiene anhelos y aspiraciones que son legítimas. Seguramente no se habrá acertado todo al conducir este proceso porque es imposible, pero lo ha hecho con bastante dignidad.

-- ¿La forma en que el Parlament aprobó la ley de referéndum y la de transitoriedad podrían entrar en estos aspectos donde el Govern se ha equivocado? ¿Fue la forma correcta de hacerlo?

-- Me pareció la única forma de hacerlo. No se dejó hacer de otra forma.

-- Entonces, ¿no se deben respetar las leyes?

-- Las leyes se deben respetar, pero las aspiraciones también.

-- ¿Hay una mayoría de catalanes que tenga esta aspiración y que apoyen este proyecto? ¿No se debería, al menos, ganar una mayoría más amplia para cambiar las cosas?

-- Las mayorías se expresan votando y en el Parlamento.

En un proceso como este no se puede hacer todo bien. Es siempre un proceso político en el que, si todos lo hicieramos todo bien, no habría problemas

-- ¿Usted cree que la voluntad popular debe estar por encima de la ley?

-- Si hacemos un seguimiento de la pregunta tal y como la plantea usted estaríamos en la prehistoria. La voluntad popular siempre han marcado la tendencia de progreso.

-- Evidentemente la ley emana de la voluntad popular y precisamente la ley también está para poner freno a las voluntades o veleidades del momento. ¿No sería mejor cambiar la ley?

-- ¿Y si la ley no te la dejan cambiar? ¿Y si pides un referéndum y no te lo dejan hacer?

-- La democracia tiene mecanismos lentos.

-- ¿Y quién determina el ritmo?

-- Ni usted ni yo. La gente con su voto y cosechando mayorías estables.

-- ¿Y en Cataluña no las hay?

-- No está muy claro. Los votos en contra de la independencia fueron mayoritarios.

-- Esto es una falsedad. Si se dicen falsedades no hace falta hablar.

-- Los votos claramente a favor de la independencia (JxSí y CUP) fueron menos.

-- ¿Pero qué suma hace? 47,9% votos a favor; 41% en contra.

-- ¿Junts pel Sí y la CUP tuvieron más votos que Catalunya Sí que es Pot, Cs, PSC y PP?

-- ¿Pero por qué suma a los de Catalunya Sï que es Pot?

-- Rectifico. No digo que haya ganado el proyecto en contra de la independencia, pero tampoco la apuesta netamente independentista.

-- Pero ahora se está hablando de hacer un referéndum y en eso sí que hay mayoría. No adjudique a CSQP al saco de los del no. Estamos proponiendo de hacer un referéndum y en eso sí que hay mayoría social. Y también una mayoría parlamentaria.

-- ¿La competencia de un referéndum sobre la soberanía nacional no es es del Congreso?

-- Las formas hubieran sido un poco más cómodas para todos en la medida que se hubiera dejado hacer un proceso tal y como se propuso. En el Parlamento de Cataluña hemos tratado que esta ley se pudiera discutir de muchas maneras distintas, pero todas las que se han propuesto han sido rechazadas por la oposición. Y cuando se llega al último minuto se utiliza la única manera que queda e, incluso en esta manera, hay la política tradicional de la oposición de hacer filibusterismo, pero a usted esto no le parece tan importante...

-- Sí que me lo parece, pero no estoy entrevistando ahora a la oposición.

-- No me parece estupendo, me hubiera gustado que hubiera sido de otra forma, pero adjudico la responsabilidad a los que no han querido discutirlo antes de una forma correcta.

-- A veces tengo la sensación de que se mira a corto plazo… España no es la misma que hace 10 años. El tercer partido hoy es Podemos, que ha defendido abiertamente un referéndum para Cataluña. ¿No hubiera sido mejor esperar a tener una mayoría más amplia para llevar a cabo un proyecto de tal magnitud?

-- La sociedad catalana es madura. ¿Por qué no admite que en Cataluña hay mucha gente que tiene ganas de que esto avance y que están en su derecho? Quizás hay gente que está cansada de un proceso de 10 años que inició con el Estatut. Pueden pensar que ya está bien tener que esperar otro ritmo… Y tampoco es usted consciente de otra cosa, que es que yo hace unos cuantos años que ya oí a la gente del PSOE que ahora dice que España es única defender el derecho a la autodeterminación. ¿Por qué tengo que creerme más a los de Podemos? Claro que le doy valor a lo de Podemos, pero ¿por qué tenemos que ir esperando a una fuerza que apenas es emergente? El problema que hemos tenido siempre es que hemos ido esperando que España se arreglara, y España no se ha transformado y arreglado nunca.

Hace unos cuantos años que ya oí a la gente del PSOE que ahora dice que España es única defender el derecho a la autodeterminación. ¿Por qué tengo que creerme más a los de Podemos? 

-- Hablando de Cataluña y no de España. ¿Cree que la sociedad catalana está partida en dos?

-- La sociedad catalana solo está partida en dos en la imaginación de unos cuantos que tienen ganas de que esté partida en dos. La sociedad catalana está en un proceso enormemente complejo y con un grado de cohesión envidiable desde todos los puntos de vista. Con diversidad de opiniones, solo faltaría.

-- ¿Desde que está en Madrid ha cambiado la visión que tiene sobre el papel que desempeña el Estado con Cataluña?

-- No, se ha reforzado. Tengo la idea de que el Estado y la gente que lo compone es el gran responsable de lo que está pasando. Son los que no han construido un Estado inclusivo y los que han alejado Cataluña del Estado. Los que han hecho todo lo posible, por intereses particularizados, de que las cosas hayan ido por donde han ido.

-- ¿Cree que habrá referéndum en Cataluña?

-- ¿Quién lo impedirá? La sociedad catalana, los que están a favor y los que están en contra, ¿tenemos ganas de que no se haga? Los catalanes, en general, queremos hacer un referéndum. Esta pregunta se la tiene que hacer al Estado. Imagínate que lo impidan. ¿El día 2 de octubre España será mejor? ¿Será más democrática? ¿España será más reconocida a nivel internacional o más autosatisfecha de si misma?

-- Si finalmente se celebra el referéndum y tira adelante el proceso de independencia, ¿volverá a Cataluña o seguirá en Madrid?

-- Mi cargo está directamente vinculado al presidente de la Generalitat y seguiré aquí hasta que él lo desee.

-- Hace poco ha salido en el mercado su libro Dos estados, en el que hace pedagogía de que un Estado para Cataluña y otro para España sería mejor que la situación actual.

-- Mi libro sirve básicamente para explicar que se puede pensar de una forma distinta de la forma clásica y más allá de los tics instalados en Madrid. Hay otra forma de pensar la relación entre Cataluña y España y otra manera de enfocar esta realidad, que es, en lugar de tomárselo a la tremenda, entender que los estados están cambiando: ya no son aquellas máquinas imperiales, heroicas, defensivas. Tampoco ya no son fronteras. Las naciones o posnaciones no tienen aquella veleidad histórica nacionalista, el proceso catalán no es nacionalista.

De todo eso se deduce una hipótesis que es que podríamos tener dos magníficos estados un poco mejor dimensionados. Un Estado catalán, pequeño, eficiente, cómodo, inclusivo con las necesidades de los catalanes. Y podríamos tener un buen Estado español. Aquí [Madrid] nadie habla bien de España porque todos hablan defensivamente bien de España. De España se podría hablar bien. Sin Cataluña tiene un gran potencial, y con Cataluña lo podría haber tenido. Yo le llamo un pacto de verdad entre la sociedad catalana y la española, cada uno con su Estado, es decir, con su instrumento de autogobierno, pero bien vinculados por los intereses que compartimos que son muchos. Esta forma de pensar no circula mucho por aquí. Eso no es ser un enfermo, eso es, si me permite, tener una visión abierta, moderna e inteligente de lo que nos convendría todos.

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