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El delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell, junto al Secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle.

Mascarell carga contra "la baja calidad del Estado" al tiempo que pide diálogo

El delegado de la Generalitat en Madrid no renuncia a un referéndum secesionista y pide a las instituciones que negocien sin "líneas rojas"

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Recién llegado a Madrid como nuevo delegado de la Generalitat, Ferran Mascarell tiene el propósito de rehacer los puentes entre el Govern y el Ejecutivo central y buscar el diálogo que, a su juicio, no existió en la pasada legislatura con Mariano Rajoy.

En su primer acto como delegado de la Generalitat en Forum Europa, Mascarell ha reducido el discurso independentista a su mínimo cuando ha dicho que su prioridad no es solo Cataluña, “sino España y Europa”, y ha dejado la puerta abierta a un nuevo entente entre la administración central y el Ejecutivo que él representa.

“Baja calidad del Estado”

“Soy un federalista que ahora mismo votaría a favor de la independencia de Cataluña”, así ha iniciado Mascarell su discurso este jueves para explicar ante un público madrileño --y catalán-- las razones de su posicionamiento. De forma muy diplomática, el exsocialista ha sido muy duro con “la baja calidad del Estado y sus instituciones”.

“Necesitamos sistemas políticos renovados y mucho más abiertos. El principal problema español es el nudo español. La baja calidad del Estado y sus instituciones”, ha reiterado, tras añadir que, en el caso catalán, se manifiesta en un “déficit crónico de acomodación en el Estado español”.

Diálogo y referéndum

El discurso de Mascarell era claro: recuperar el diálogo entre las instituciones. Ha confesado que aceptó la responsabilidad cuando Artur Mas le dijo que su tarea era el "diálogo”. Consciente de que la unilateralidad es una vía muerta, el delegado de la Generalitat ha insistido en entablar conversaciones con el Ejecutivo central y ha dicho que “es normal que haya intereses distintos”.

Tampoco ha renunciado a celebrar un referéndum en Cataluña y en más de un ocasión se ha referido a que la solución se encuentra a través de “métodos democráticos” o “imperativos democráticos” y “sin líneas rojas”. La palabra “referéndum”, sin embargo, no la ha utilizado hasta el turno de preguntas y tras el requerimiento expreso de los periodistas.

La intención de Mascarell ha sido buscar en todo momento la complicidad y el acuerdo entre un público formado mayoritariamente por sus socios de partido y favorables a sus tesis, --Francesc Homs, Toni Comín, Carles Campuzano o Joan Tardà le acompañaban-- y parte de la clase dirigente y mediática madrileña, con representantes como José María Lassalle, Rocio Martínez Sempere, Andrés Ortega Klein o José Luis Cebrián. No obstante, su apelación al diálogo no ha encontrado interlocutores de peso, y ni mucho menos del Gobierno en funciones.

Deslocalización de inversiones

Mascarell también ha negado que el proceso político en Cataluña afecte a la inversión extranjera. “No ha disminuido la inversión. El último indicador de hace dos semanas decía que Cataluña era la cuarta región de Europa en inversiones extranjeras”.

En este sentido, se ha quejado de que la autonomía catalana no se puede “autogobernar” de forma “razonable” y, respecto a la decisión del Banco Central Europeo de no comprar deuda catalana, ha dicho que era la “expresión” de la “trágica mala financiación” a la que “está sometida Cataluña”.